El altar de la vieja casona

           

                                                –  Manuel R. de Bustamante

He cumplido ya 102 años de edad.  Ser longevo tiene, junto a las limitaciones de la edad, el privilegio de recordar en primera persona hechos, lugares y personas que nunca han podido conocer otros.

Así sucede con mis recuerdos de la vieja casona de la Academia De La Salle, ubicada en la Avenida de Carlos III, donde me gradué en 1925.  Como algunos recordarán, en el primer piso existía una capilla en el fondo de un ancho pasillo a cuyos lados se alineaban varias aulas.

El traslado a la Quinta Toca (ver imagen supra) como se conocía el edificio donde se ubicó la Academia De La Salle en 1923, coincidió con la inauguración de la hermosa Capilla del Colegio De La Salle del Vedado.  El altar anterior, realizado en madera, fue cedido entonces a la Academia para su adecuada ubicación en el plantel.

Cuando se procedía a la instalación de retablo del altar en el lugar elegido, se comprobó que dicho retablo no cabía en el espacio seleccionado, que era el único con dimensiones adecuadas para ese fin.  Se decidió entonces colocar la sección más ancha del retablo en el centro, que fue donde se decidió instalar la imagen de San Juan Bautista De La Salle, ubicándose las otras dos secciones a cada lado, en forma oblicua con respecto a la parte central.

Ese conjunto tenía una pequeña puerta en uno de los extremos, que requería que la persona se agachara para poder acceder a la parte posterior del altar, que se utilizaba como almacén y en donde se guardaron infinidad de cosas aprovechando el amplio espacio, entre ellas los decorados que se utilizaron en el pequeño escenario que existía en la anterior ubicación de la Academia DeLa Salle, en la calle Aguiar 108  ½  y que había pintado, entre otros, el Hermano Adrias.  Recuerdo que las peanas de las imágenes que se situaban a ambos lados del pasillo central fueron realizadas por el Hno. Gabriel, que también era un gran ebanista.

Había que solucionar un problema ya que el altar, en cuyo sagrario se guardaban las hostias consagradas, no debía de estar en un espacio público donde circulaban constantemente alumnos y profesores.   Se pensó entonces en cerrarlo utilizando las puertas que se habían quitado de los saloncitos que existían en el edificio antes de la remodelación para albergar las aulas.  Aún así, fue necesario instalar un nuevo juego de puertas centrales y dos laterales, que se abrían para la celebración de la liturgia.

Ese espacio central de la primera planta era el de mayores dimensiones, bajo techo, en la Academia De La Salle de la Avenida de Carlos III, y en ocasiones se llegó a utilizar como salón de actos y sala de cine.

No me resisto a contar a los lectores una divertida anécdota de los últimos años en la Academia De La Salle en la clase del Hermano Mauricio, previos a mi graduación en 1925.  Como recordarán algunos, en la esquina de Oquendo y Carlos III, existía una impresionante ceiba de gran altura.   En determinadas épocas del año se desprenden de esa clase de árbol las semillas envueltas en una curiosa mota como si fuera de algodón que flota en el aire.  En la hora del recreo recogíamos en el patio la mayor cantidad posible de esas semillas y las escondíamos bajo la tapa de los pupitres.  Llegado el momento, las echábamos a volar inundando la clase.  El paciente Hermano Mauricio interrumpía la clase, se sentaba, y esperaba a que los alumnos las recogieran.   ¡Que tiempos aquellos!

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Cóctel Cuadernos de Pozos Dulces 2012 – Reportaje gráfico

Imagen

Las fotos están ordenadas en tres columnas:  A,  B  y  C   (de arriba a abajo).

A.1    Juan Manuel Álvarez, Ernesto Roche, Aleida Dorta y Antonio Dorta.

A.2    Julio C. Fernández y Mercedes Fernández.

A.3    Alberto Sala, Editor de los Cuadernos de Pozos Dulces, pronuncia las palabras de despedida.

A.4    Ángel Salas, Teresa Salas, Norma Iturriaga, Manuel Iturriaga y Alfredo Bernal Jr.

B 1   Francisco Aramendía M.D., Eugenia Legorburu M.D., Alberto Sala, Silvia Urréchaga y José Luis Urréchaga.

B.2  Carlos Manuel Santana, Antonio Sala, José Pérez Gil, Ángel Vega, Emilio Baños y José Manuel Santé.

C.1  José Alvariño, Silvia Sánchez y Gonzalo Sánchez.

C.2  Wilfredo Pérez de Utrera fsc clausura el acto.

B.3 / C.3  Vista general de los asistentes.

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