Mensaje desde Roma

 

 –  Álvaro Rodríguez Echeverría fsc

Un fraternal saludo desde Roma a los lectores y colaboradores de Cuadernos de Pozos Dulces en Internet.  La decisión de mantener la publicación, ahora en forma digital, supone un nuevo esfuerzo y demuestra que los lasallistas siempre estamos abiertos al futuro.  Felicitaciones.

Quisiera compartir con todos los lectores, en este Año de la Fe, una breve reflexión sobre los jóvenes y la Nueva Evangelización, resaltando la frescura y el entusiasmo con los que algunos jóvenes animan las comunidades cristianas.

Personalmente pienso que las nuevas generaciones, sin distinción de continentes o diferencias culturales, deben ser el campo privilegiado de la Nueva Evangelización, no simplemente como receptores pasivos de la misma, sino como agentes activos, recordando las palabras de Juan Pablo II cuando afirmaba que los jóvenes son los mejores apóstoles de los jóvenes, y esto me parece, por su generosidad innata, por su apertura al futuro, porque están en la misma sintonía de onda y tienen una sensibilidad muy especial parta captar las dificultades de sus coetáneos, comparten sus mismas carencias, y pueden comprender mejor sus ideales y proyectos.

De nuestra parte, es importante conocer su mundo y hacer un esfuerzo de inculturación en el mismo;  conocer sus necesidades, sus angustias, interrogantes, anhelos, esperanzas, y ofrecerles el Evangelio, que siempre es Buena Nueva.  Es importante partir de la vida porque los jóvenes se desinteresan del mensaje cristiano en la medida en que se le presenta a su mente como una ideología, impuesta desde el exterior por vía de autoridad, o deductivamente partiendo de principios sin relación con la vida concreta.  Los jóvenes de hoy, viviendo en culturas globalizadoras caracterizadas por el incesante cambio de perspectivas, y en una sociedad marcada no pocas veces por la inseguridad económica, por la glorificación de la violencia, por las satisfacciones inmediatas, encuentran difícilmente puntos de apoyo para articular un relato de su propia vida, que dé sentido, dirección y propósito a sus sueños juveniles.  Por eso nuestra principal función es ayudar a cada joven a sentirse amado, valorado, bendecido, importante y necesario para los demás.

La Nueva Evangelización para los jóvenes, y para los que los acompañamos, debe ser una llamada a volver al Evangelio y descubrir que el  núcleo central de nuestra fe es un encuentro personal con Jesucristo que conduce a una comunidad de discípulos.  Y constatar que una comunidad de fe no se cimienta solamente en instituciones doctrinales, litúrgicas o morales sino, sobre todo, en personas que han hecho una misma experiencia. Esta es lo que los discípulos anuncian: lo que hemos visto, lo que hemos oído…  De ahí la importancia del encuentro entre las personas por encima de cualquier proyecto institucional.

Nuestra misión para con los jóvenes es ser compañeros de búsqueda, guías humildes que ayudan a descubrir un camino y a encontrar un sentido a la vida.  Más que maestros que enseñan desde arriba o jueces que juzgan y condenan desde afuera, estamos llamados a ser hermanos y hermanas que acompañan desde dentro a los jóvenes, compartiendo con ellos la experiencia fundante de un Dios siempre mayor que nuestros pensamientos y que escapa a nuestras definiciones, pero que en Jesús de Nazaret se manifestó como cercanía, ternura, afecto y entrega a los más necesitados.

Los jóvenes son una buena noticia para el mundo, pero debemos preguntarnos cómo hacer para que la Buena Noticia de Jesús sea buena noticia para ellos.  En una época, como la nuestra, en la que los jóvenes buscan algo más y están abiertos a la espiritualidad, debemos educarlos al encuentro con Dios en su propio interior, lo que llenará su vacío existencial y les permitirá, como hizo Jesús:  ver la realidad, conmoverse ante ella y comprometerse en una acción transformadora.

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El Hno. Álvaro Rodríguez Echeverría es el Superior General del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas.  Reside en la  Casa Generalicia (ver foto) ubicada en Roma.

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3 pensamientos en “Mensaje desde Roma

  1. Me ilusiona que el Hermano Superior General De La Salle, desde Roma, se ocupe de exhortar a los ex-alumnos lasallistas como nosotros, y nos incluya a todos en la responsabilidad de ocuparse del futuro de la fe y la civilización futura: los jóvenes.

    Ojalá y todos escuchemos y cada cual haga lo que pueda al respecto.

    Como escribió Rubén Darío en 1905, al inicio de un conocido poema: “Juventud, ¡divino tesoro!”.

    Andrés Reino.

    • Apoyo el comentario de Andrés Reino. El Mensaje desde Roma para Cuadernos de Pozos Dulces, del Superior General del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, demuestra que está al tanto de todas las instituciones relacionadas con los antiguos alumnos lasallistas.

      Manuel Iturriaga.

      • Mañana en un restaurante de Madrid, nuestro querido amigo Alberto Salas, celebra que entra en su merecida jubilacion. Todos sus colaboradores y amigos, estaran junto a el, persona de gran valia, que no se ha jubilado hasta ahora, pues no le dejaban sus superiores, dado sus grandes conocimientos en lo suyo.

        Pongo en conocimiento de todos sus compañeros de colegio, amigos y hermanos, como os llamais entre todos, para que juntos todos, FELICITEMOS A ALBERTO, por la nueva andadura que empieza ahora. Lola sabra mantenerlo ocupado, para que no se le haga dificil, adaptarse a su nueva etapa.
        Un fuerte abrazo a los dos, queridos Alberto y Lola.

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