El primer año de Cuadernos de Pozos Dulces en Internet

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Cuadernos de Pozos Dulces ha cumplido su primer año en Internet en el blog  http://www.pozosdulces.wordpress.com

En este primer año se han publicado 19 artículos (un promedio de un artículo cada tres semanas aproximadamente) de 14 autores diferentes.  A su vez, los lectores han escrito libremente 52 comentarios al pie de los artículos publicados.

Existen, en la actualidad, 93 personas que, mediante una suscripción gratuita y segura, reciben Cuadernos de Pozos Dulces directamente en su e-mail.  Esa suscripción puede realizarse en cualquier momento siguiendo este sencillo procedimiento:  1.  En el blog http://www.pozosdulces.wordpress.com existe en el margen derecho de la primera página (abajo) una casilla que indica “Seguir el blog por e-mail”.  2.  En ese recuadro hay que inscribir el e-mail personal del futuro lector.  3.  De forma inmediata http://www.wordpress.com enviará un e-mail a esa persona solicitándole la confirmación.  4.  Ya está.  A partir de ese momento recibirá la publicación, de forma gratuita y segura, en su e-mail personal.

El blog http://www.pozosdulces.wordpress.com ha recibido en su primer año un total que supera las 3,000 visitas.  Los principales países donde residen los lectores son los Estados Unidos, España, el Reino Unido y México.

Se considera a Cuadernos de Pozos Dulces como la publicación lasallista más destacada, en su género, en la región de las Antillas.

Confiamos en poder seguir ofreciendo, con la ayuda de todos, una publicación de marcado perfil lasallista que despierte el interés general de los lectores, y nos gustaría obtener también la colaboración de los que quieran publicar sus textos, que pueden enviarse al e-mail pozosdulces@post.com

Gracias a todos.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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El sorprendente hemisferio derecho

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–  Borja Vilaseca

La educación tradicional ha fomentado el pensamiento lógico y racional.  Para afrontar los nuevos desafíos de siglo XXI, es interesante explorar la parte más emotiva y creativa del cerebro humano.

Puede que todos nos hayamos olvidado, pero todos hemos sido niños.  Por aquel entonces veíamos la vida con asombro y la disfrutábamos jugando con la imaginación. Pero tarde o temprano nuestras ilusiones chocaron contra el muro que los adultos llaman  “realidad”  que comenzamos a construir al iniciar nuestra andadura académica y profesional.  ¿Cuántas veces nos han dicho que no podemos ganarnos la vida haciendo lo que nos gusta?  De tanto oírlo, la mayoría lo terminamos creyendo, dejando nuestros sueños de lado.

Pero si cada uno de nosotros nace con un potencial, con un talento y con una misión determinados, ¿por qué en general nos dedicamos a profesiones que poco o nada tienen que ver con nuestros verdaderos valores?  La respuesta se encuentra en nuestro cerebro.  Este órgano está dividido en dos:  el hemisferio izquierdo y el hemisferio derecho.  Curiosamente, cada hemisferio procesa la información que recibe del exterior de forma distinta.  Cada uno está relacionado con áreas y funciones diferentes. Podría decirse que ambos cuentan con su propia personalidad.

El hemisferio izquierdo, por ejemplo, es el responsable del lenguaje verbal, de la habilidad lingüística, de la capacidad de análisis, de la resolución de problemas matemáticos, así como de la memoria y el pensamiento lógico y racional.  Es el más intelectual, formal y convencional de los dos; se le da muy bien absorber y almacenar información teórica y numérica, como nombres, definiciones o fechas.  Por el contrario, tiende a controlar e inhibir sus sentimientos.  Es el encargado de la organización, el orden, la estructura y la planificación, y se rige por medio de normas, reglas, protocolos, leyes y procedimientos estandarizados.  Y utiliza el miedo para protegernos y mantenernos a salvo de potenciales amenazas y peligros.

Este hemisferio busca certezas y solamente se fija en la dimensión física, cuantitativa, tangible y material de las cosas.  Y le cuesta mucho percibir los infinitos matices que se encuentran entre los extremos blanco y negro.  El hemisferio izquierdo sólo considera válida aquella información que pueda demostrarse a través de hechos irrefutables, resultados medibles y datos estadísticos.

El hemisferio derecho, por otra parte, está más vinculado con la experiencia cenestésica y sensorial de todo aquello que sabemos que no puede expresarse con palabras, y que no por ello es menos real.  Nos brinda la habilidad de interpretar señales, signos y metáforas, así como la capacidad de soñar y de comprender el significado oculto de las cosas.  Este hemisferio nos conecta con la dimensión emocional y espiritual de nuestra condición humana; nos permite sentir la parte cualitativa, inteligente e inmaterial de las cosas.  Es el más artístico, original y rebelde de los dos; le gusta salirse de la norma e ir más allá de lo socialmente establecido.  No tiene sentido del tiempo y está totalmente centrado y arraigado en el momento presente.

Es experto en relacionarse con los demás.  Destaca por su empatía, su compasión y su destreza para detectar los aspectos no verbales de la comunicación.  Se le dan muy bien la percepción espacial, el movimiento y la orientación. Tiene una visión holística de la realidad, concibiéndola como una unidad donde todo está integrado e interconectado. Entre otros dones, el hemisferio derecho nos permite desarrollar la intuición, la imaginación, la innovación y el pensamiento creativo, tiene facilidad para visualizar ideas e inventar cosas que no existían y que aparentemente no eran posibles.  Y en definitiva, nos nutre de confianza para atrevernos a seguir nuestra propia voz interior y, en consecuencia, recorrer nuestro propio camino.

Los neurólogos han descubierto que ambos hemisferios actúan a la vez.  Los dos presentan cierta actividad neurológica -en mayor o menor medida-, independientemente del tipo de tareas que llevemos a cabo.  Ninguno de los dos es más importante que el otro; más bien son complementarios.  Hoy por hoy, la mayoría de nosotros estamos tiranizados por el hemisferio izquierdo, y es esta descompensación con nuestro hemisferio derecho lo que impide que muchos conozcamos la forma de cultivar la intuición y la creatividad necesaria para reinventarnos profesionalmente.

El hemisferio izquierdo del cerebro sigue siendo el único protagonista en las aulas. La inteligencia y el valor de las nuevas generaciones se siguen midiendo con la puntuación que los estudiantes sacan en los exámenes, colegios, institutos y universidades.  Y es que seguimos creyendo que el pensamiento lógico y el conocimiento racional son superiores a la intuición, la imaginación y la creatividad.

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Imagen:   El pasado, el presente y el futuro (Grabado).                                                Honoré Daumier (1808-1879). Museo Picasso, Málaga (España)

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