Matti Makkonen, el finlandés de los SMS

Orbtel 901

–  J.M. Ballester Esquivias

Según la revista británica Wired, a Matti Makkonen (1952-2015) le surgió la idea de los SMS (siglas de Short Messsaging System), en 1984, mientras se comía una pizza en Copenhague.  Se encontraba en la capital danesa participando en un congreso sobre telecomunicaciones.  Sin embargo, siempre rehusó atribuirse la paternidad exclusiva del invento.  Baste decir que no lo patentó, perdiendo así la oportunidad de amasar una gran fortuna.

“No lo considero como un logro personal, sino más bien como el resultado de un esfuerzo conjunto para reunir ideas y escribir las especificaciones de los servicios basados en ella”, declaró a finales de 2012 en el transcurso de una entrevista realizada -como no podía ser de otra manera- por mensaje de texto.

Al hablar de esfuerzos conjuntos, Makkonen se refería, entre otros, al investigador en telecomunicaciones Frieldhem Hillebrand (n. 1940) -que estableció el formato de los 160 caracteres- y a Neil Papworth (n. 1969) que trabajaba en el departamento de Sema, a quien correspondió el honor de enviar, el 3 de diciembre de 1992, el primer mensaje de texto.  

El destinatario era Richard Jarvis, a la sazón directivo de Vodafone en Gran Bretaña, y su contenido, más bien escueto:  “Feliz Navidad”.  El mensaje lo envió Papworth desde un ordenador (computer) ya que por aquellas fechas los teléfonos móviles (cellulars) no disponían de teclado ni tenían la tecnología para generar mensajes.  Jarvis recibió la felicitación en la pantalla de un teléfono Orbitel 901 (ver imagen supra).  Pero el envío no hubiera sido posible sin las investigaciones y demás trabajos de Makkonen.

Tan discreto era que su nombre acabó saliendo a la luz gracias al empeño de un periódico.  Su genio -y, por ende, su contribución decisiva al invento- fue idear la adaptación de la tecnología propia de Internet a los teléfonos móviles (cellulars).

Lo consiguió, y el fruto de su trabajo fue bautizado con el nombre de Global System for Mobile Communications, que ha pasado a la posteridad con la iniciales GSM.  En otra demostración de modestia, Makonnen dio más importancia a la generalización del sistema en 1994  -fue obra de Nokia-  que  a su propia labor.  Por mucho que no quisiera exhibirse ni presumir, fue a él a quien The Economist otorgó en 2008 su Premio a la Innovación en la categoría de Informática y Telecomunicaciones.

En los últimos años, ahondó en su discreción y esparcía cada vez más sus apariciones públicas.  Pero en estos días, tras su fallecimiento el 26 de junio de 2015, el mundo entero rinde un merecido homenaje a este ingeniero finlandés, de 63 años, que tras graduarse en 1976 del Colegio Técnico de Oulo, desarrolló su carrera en empresas como PTL -la Agencia Postal Finlandesa-, NTM, Tele Finland y, por supuesto, Nokia.

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