Hermano Victorino De La Salle: una vida “exagerada”

–  Rodolfo Meoli, fsc

Postulador de la Causa de Beatificación (Roma)

No vamos a referirnos aquí a una película del director Danny Boyle que se estrenó hace años con el título A Life Less Ordinary (en italiano “Una vita esagerata”, ni de la denominada “vida exagerada” que describe la letra de una canción de moda en Italia.  Queremos evocar el paso por la Tierra de un hombre excepcional, una persona providencial que atravesó años difíciles en Francia y posteriormente en Cuba, en los Estados Unidos y en la región de las Antillas.  De las vicisitudes de su tiempo supo extraer frutos luminosos de santidad personal y dejarnos una valiosa herencia.

¿Por qué utilizo la expresión “vida exagerada”?  Simplemente porque el Hermano Victorino De La Salle llevó a cabo a lo largo de su vida tantas iniciativas, grandiosas y hermosas, que habrían podido llenar la vida de varias personas a la vez.

“Hay demasiados sabios, demasiados prudentes. Oh Dios, mándanos locos, envíanos hombres que se comprometan a fondo, que amen de otra forma y no sólo con palabras, que se entreguen verdaderamente hasta el fondo” (1).  El Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle cumple las expectativas que vislumbraba el entonces Monseñor Gianfranco Ravasi, actualmente Cardenal.

Como Hermano De La Salle, el Siervo de Dios siguió la estela del fundador del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, San Juan Bautista De La Salle (1651-1719), con su testimonio personal de fe y apostolado con los jóvenes y una dedicación plena y total adhesión al espíritu fundacional del Instituto:  “El espíritu de este Instituto es, en primer lugar, el espíritu de la Fe que debe mover a los que lo componen a no mirar nada sino con los ojos de la fe…  En segundo lugar, el espíritu de este Instituto consiste en el Celo ardiente de instruir a los niños y educarlos en el santo temor de Dios” (2).

El Hermano Victorino hizo suyo ese dictamen de la Regla de los Hermanos De La Salle obteniendo su máximo provecho personal porque “hacerlo todo con espíritu de fe” no es más que buscar la perfección de la vida del cristiano y, en consecuencia, la santidad, completada por el “celo ardiente” que sólo mira servir a Dios en el prójimo, que en el caso particular de nuestro Siervo de Dios son los jóvenes a quienes dedicó su vida.

Sus intuiciones se hicieron una realidad providencial que aportó un decidido impulso a la Iglesia católica en Cuba.  La trayectoria es significativa:  Asociación La Salle (1912), Conferencia de San Vicente de Paúl (1919), Revistas católicas “Blanco y Azul” y “Páginas” (1912-1919), Federación de la Juventud Católica Cubana (1928), Hogar Católico Universitario (1946), Equipos de Matrimonios Cristianos – Movimiento Familiar Cristiano (1953).  Todas ellas fueron iniciativas que tuvieron un enorme éxito y otorgaron una gran popularidad al Hermano Victorino.  Son innumerables los testimonios que podrían citarse y que exaltan sus capacidades creadoras dotadas de una fuerza arrolladora.

Algunas ideas que podrían considerarse como secundarias tienen su atractivo y contribuían a entusiasmar los corazones.  Por ejemplo, los jóvenes tienen un gran interés por la música, y ahí tenemos al Hermano Victorino que se transforma en músico y hacer surgir de su mente, en 1935, la entusiasta y marcial melodía del Himno de la Federación de la Juventud Católica Cubana con la letra del Dr. Julio Morales Gómez.

Es posible llegar a expresar un ideal gráficamente.  Fue también el Hermano Victorino quien diseñó en 1933 la bandera de la Juventud Católica Cubana, representada bajo el símbolo de la “estrella y la cruz”.  La Dra. Teresa Fernández Soneira, autora de la más acreditada publicación sobre la historia de la Federación de las Juventudes de Acción Católica Cubana, tituló los dos volúmenes de su libro “Con la Estrella y la Cruz” (3).

Las referencias sobre su vida que hemos indicamos pensamos que son suficientes para captar en su conjunto la personalidad del Siervo de Dios, así como su vocación, orientada a la santidad personal pero dirigida especialmente a la difusión del mensaje cristiano en Cuba, buscando el verdadero bien de los cubanos, su crecimiento espiritual, la toma de conciencia de la dignidad y de la belleza de ser cristianos, según lo expresa San León Magno (c.390-461):  “Agnosce, cristiane, dignitatem tuam”.

Los reconocimientos que tuvo en vida:  Doctor “honoris causa” Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva, La Habana (1951); Cruz “Pro Ecclesia et Pontifice” (1953) concedida por Su Santidad el Papa Pío XII; “Croix de la Légion d’Honneur”, Francia (1955); y el gran pesar del que la prensa se hizo eco tras su fallecimiento en 1966, constituyen el mejor reconocimiento de su gran labor apostólica.  Podemos decir que el Hermano Victorino forma parte, de pleno derecho, del elenco de grandes cubanos; su obra se asemeja, con sus características propias, a la de San Antonio María Claret, el Beato José Olallo Valdés y el Venerable Padre Félix Varela Morales.

En 1990 un grupo numeroso de personas que había conocido al Hermano Vidtorino organizó una Comisión Coordinadora para promover su Causa de Beatificación, y el 8 de septiembre de 1999 S.E. Mons. Roberto González Nieves, Arzobispo de San Juan (Puerto Rico), ciudad en la que había  fallecido el Hermano Victorino el 16 de abril de 1966, presidió la ceremonia de apertura de la Causa.

Terminada la fase diocesana, la Causa de Beatificación continuó en Roma donde, en 2015, se concluyó la redacción de la Positio (documento de 590 páginas que recoge la documentación necesaria) que será examinado el 15 de noviembre de 2018 por una Comisión de Teólogos designada por la Congregación para las Causas de los Santos.  Su esperada decisión positiva declararía Venerable al Hermano Victorino.  Para lograr que sea Beato será necesario un milagro estudiado por los médicos y aprobado por los teólogos.

Esperamos que ese día glorioso no tarde en llegar teniendo en cuenta que el Hermano Victorino De La Salle en toda su trayectoria, y en todos los lugares donde las circunstancias lo condujeron, logró promocionar vocaciones vitales y sugerir experiencias de fe que produjeron resultados sorprendentes, como lo demuestran las más de doscientas vocaciones sacerdotales y religiosas surgidas del movimiento católico que fundó en Cuba, así como la persistente fama de persona inspirada y santamente comprometida que aún le rodea.

(1)  Gianfranco Ravasi, Mattutino, en Avvenire, 24 de septiembre de 1993.

(2)  Reglas y Constituciones de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Roma, 1953, Cap. II, 2.

(3)  Teresa Fernández Soneira, Con la Estrella y la Cruz, Historia de la Federación de las Juventudes de Acción Católica Cubana, Vols. 1 y 2, Ediciones Universal, Miami, 2002.

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Mi maestra de lengua y literatura me enseña canciones y a mis padres les parece una pérdida de tiempo

–  Laura Sala Sedeño

Entró indignada en el aula, puntual a su cita de tutoría conmigo. Indignadísima porque yo, maestra de Lengua y Literatura, le estaba enseñando a su hijo de 12 años una canción cada quince días y le pedía que la cantara y la analizara. Indignada porque “estaba perdiendo el tiempo con canciones en vez de trabajar”. Más indignada aún porque en algún examen pregunté por la canción que habíamos aprendido, pidiendo que relacionaran la letra con el contexto social donde vivían. Preocupadísima porque no estábamos haciendo suficiente análisis sintáctico, que entra en Selectividad (señora, su hijo tiene aún 12 años, tendrá tiempo de hartarse a hacer análisis sintáctico).

En ese momento no supe responderle con argumentos basados en investigaciones científicas, psicológicas y sociales porque, por aquel entonces, aún no había estudiado en profundidad los beneficios de las canciones, pero mi lógica y sensibilidad me hacían creer firmemente en lo que hacía (eso, y mis estudios universitarios). Mediante las canciones les enseñaba cultura, analizábamos sentimientos –que tanta falta hace en un mundo insensibilizado hasta tal punto que la gente sigue comiendo mientras ve decapitaciones en las noticias de las tres de la tarde-, la rima, el contexto social, la historia del cantante, las profesiones involucradas en la creación de una canción comercial… etc. Y sí, señora, todo eso dentro del área de Lengua y Literatura. Porque el vocabulario es “Lengua”, el uso del idioma en la música es “Lengua”, la redacción de una biografía de un cantante es “Lengua”, así como otras muchas actividades de “Lengua” que tengo la oportunidad de crear mediante el estudio de una canción.

Ahora, desde la calma y la serenidad, después de estudiar a fondo el uso de la canción en el aula, le voy a explicar, señora, los motivos por los que aprender canciones en la escuela es un lujo, una herramienta de gozo de la cultura y un regalo que la maestra de su hijo le hace seleccionando la canción idónea para el momento justo en que él y sus compañeros necesitan ponerle voz a lo que piensan y sienten. Y si esa voz va acompañada de música, pues mucho mejor. Siéntese, señora, y lea.  

Existen varias teorías sobre como el Homo Sapiens desarrolló el lenguaje. Las teorías de la continuidad afirman que el lenguaje evolucionó gracias a los sistemas prelingüísticos como la capacidad para imitar, cantar y tararear sonidos musicales presentes en la naturaleza, como el canto de los pájaros. Pero no hace falta remontarse a los tiempos del Homo Sapiens: los bebés comienzan a balbucear imitando sonidos y melodías, desarrollando de este modo los músculos necesarios para la articulación de palabras. En cuanto a las raíces psicológicas, la canción puede reemplazar el habla afectiva de la que carecen niños y adultos en contextos sociales marginales, como orfanatos o situaciones de soledad prolongadas, y su presencia constante en nuestro día a día hace que sean piezas literarias fáciles de recordar que nos permiten trabajar la memoria a corto y largo plazo sin apenas ser conscientes del esfuerzo.  Como ve, madre preocupada, las canciones nos han acompañado desde el inicio de nuestra especie hasta hoy, en muchos casos calmándonos las lágrimas de algún disgusto.

La utilidad de la canción interesó al mundo de las Ciencias Sociales. Lingüistas y pedagogos esenciales en el estudio de la evolución de los niños, como Piaget, Chomsky o Krashen, también teorizaron sobre la importancia de la canción en el desarrollo del ser humano. Para Piaget, cantar es un ejemplo del lenguaje egocéntrico del niño, es decir, de cuando éste habla solo, sin importarle no tener audiencia o interlocutor, y que le permite organizar sus ideas y su discurso. Krashen relaciona la repetición involuntaria que se hace al tararear o cantar fragmentos de una canción con el dispositivo natural de adquisición del lenguaje que tanto defendió Chomsky, quien tras numerosos estudios concluyó que los humanos tenemos una propiedad intrínseca para repetir lo que escuchamos con el propósito de darle sentido. Una vez más le demuestro, señora, que las canciones forman parte de la vida de la gente desde que nace, y es bastante ilógico no aprovecharlo en beneficio de la educación del individuo.

Las canciones son un recurso educativo de gran valor, pues engloban una amplia variedad de literatura que ha sido y sigue siendo transmitida de forma oral, hasta tal punto que Zumthor las considera “poesía popular”, pues su principal objetivo es disfrutar del sonido de las palabras. Dentro de la literatura infantil, la poesía tiene una presencia espontánea gracias a las canciones que suelen incluir aspectos de creatividad poética como estrofas, evocación de ideas a través de las palabras, lenguaje metafórico o rimas. Además, el contenido de las canciones permite el desarrollo de la creatividad, pues se pueden inventar movimientos, gestos y bailes acordes con la letra, crear material adicional para interactuar con la canción, o incluso representar la canción como si de una obra de teatro se tratase. Parece ser, señora, que usted  también considera las canciones como un recurso educativo, pues quiero pensar que le ha cantado alguna vez a su hijo, que le ha enseñado algún juego de manos como los “Cinco Lobitos” o que se le ha podido ocurrir hablarle de la canción de Ana Belén que dice: “(…) libertad, libertad, sin ira, libertad. Guárdate tu miedo y tu ira porque hay libertad…” como hizo mi madre para explicarme la transición cuando aún no sabía ni lo que era ETA.

Aunque todos estos motivos me parecen suficientes para justificar el uso de la canción en el aula a cualquier edad, existen razones pedagógicas y metodológicas que apoyan su uso en contextos educativos. Brewster, Ellis y Girard redactaron una lista de seis razones por las cuales los maestros deben usar las canciones en sus clases, independientemente de la asignatura que impartan:

1. Añaden variedad al contexto educativo.

2. El ritmo de la clase cambia y aumenta la motivación.

3. Los alumnos practican patrones de lenguaje y vocabulario sin ser conscientes de ellos.

4. Se trabajan las habilidades de escucha, el tiempo de atención y escucha activa y la concentración.

5. Se promueve la participación activa de los alumnos, dotando de más confianza a los tímidos o inseguros.

6. La comunicación entre los estudiantes y entre el profesor con la clase aumenta, así como la variedad de actividades que se pueden crear en torno a la canción elegida.

Una canción bien elegida, adecuada a la edad y a las necesidades educativas y afectivas del alumnado, con una buena programación de actividades y teniendo siempre en cuenta el objetivo de alcanzar las competencias marcadas por el currículo educativo (leyes, decretos, órdenes, etc), es una herramienta fantástica para la educación de su hijo, señora.

Y además, yo que soy muy reivindicativa con la sociedad, las formas y la ética, pues me tomo la molestia de buscar canciones que le remuevan el pensamiento y las ideas sobre el respeto a los animales – ¿le suena la canción “(…) amigo Félix, cuando llegues al cielo, amigo Félix, hazme sólo un favor (..)” dedicada a Félix Rodríguez de la Fuente?-, la justicia social, el reciclaje, los accidentes de carretera -¿sabía que Alejandro Sanz, en sus inicios, tiene una canción perfecta sobre un accidente de tráfico que dice: “(..) Porque no habla, no entiendo. Hace un momento me iba diciendo no corras tanto que tengo miedo. La ambulancia volaba (…)”?-, y muchas más ideas que me permiten educar a mis alumnos y sí, tranquila señora, enseñarles “Lengua”.

Por favor, confiad en el criterio de los maestros, que si bien hay algunos (pocos) que están amargados y no tienen ganas ni de coger la tiza -o el lápiz de la pizarra digital- la gran mayoría de profesores nos desvivimos por formar, educar, y preparar a vuestros hijos, le echamos corazón a cada actividad, y trabajamos muchas horas que no veis buscando, elaborando y replanteando actividades y metodologías para hacer de nuestros alumnos buena gente, a poder ser culta y productiva, pero sobre todo buena gente.

La música es educación, señora.

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El Ganges, un río moribundo

–  Gloria Crespo McLennan

El río más importante de la India agoniza, anegado por los vertidos industriales y aguas residuales, aunque los peregrinos hindúes creen que el río Ganges lo purifica todo.

Por las corrientes del Ganges (2,515 kilómetros / 1,569 millas de longitud) corre el polvo de cientos de cuerpos cremados.  El fotógrafo italiano Giulio Di Sturco (n. 1979) [ver imagen del Ganges supra] recorrió durante ocho años este río sagrado de los hindúes, desde el nacimiento en el Himalaya hasta alcanzar su desembocadura en Bangladesh.  Su caudal sirve de sustento para millones de personas y crea uno de los ecosistemas más variados del mundo.

El respeto por el Ganges forma parte de la identidad india, de su cultura y civilización, pero ello se ve amenazado por su alarmante grado de toxicidad.  Madre Ganga (su personificación femenina mitológica) se muere.

Con el fin de salvarlo, un tribunal de la India concedió recientemente el estatus legal de persona al río y a su afluente principal, el Yamuna, otorgándoles los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades que un ser humano.  Ahora contaminarlo y ensuciarlo equivale a agredir a una persona.

Igual que las aguas pierden su esencia, el color se desvanece en esta visión de la India.  Los paisajes y sus pobladores quedan envueltos en una extraña atmósfera, desasosegante, que pone énfasis en la urgencia por recuperar este río moribundo.

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Cuadernos de Pozos Dulces, sexto aniversario

Cuadernos de Pozos Dulces celebra el sexto aniversario de nuestro blog Cuadernos

En los seis años de presencia en Internet se han publicado 144 artículos (aproximadamente un artículo cada quince días para no abrumar a los lectores) de 92 autores diferentes. En el transcurso de esos años, los lectores han escrito 331 comentarios al pie de los artículos.

Un total de 143 personas reciben directamente en su e-mail los artículos mediante una sencilla suscripción gratuita y segura. Para suscribirse sólo hay que incluir el e-mail personal en el recuadro en blanco de nuestra página de portada (hacer click en Cuadernos ) que se encuentra ubicado al final de la lista de los artículos publicados durante el año. La suscripción se confirmará respondiendo afirmativamente al mensaje que se recibe minutos después en el e-mail que se haya indicado.

También, a través de Twitter, 55 seguidores acceden puntualmente a todos los artículos.

Desde agosto de 2015, Cuadernos dispone en Facebook de una página propia, donde ya se han registrado cerca de 5,000 “amigos” que pueden visualizar y leer, si lo desean, todos los artículos que se publican. El número real de nuestros lectores en Facebook no se refleja en las estadísticas que recibimos de esa red social y sólo podemos identificar, por sus perfiles, que un porcentaje significativo son universitarios de países de América Latina.

Se han recibido en estos seis años más de 24,600 visitas de lectores en nuestro blog en Internet que residen principalmente en los Estados Unidos, México, República Dominicana, Colombia, Puerto Rico y Argentina. Esos datos consolidan, por sexto año consecutivo, a Cuadernos de Pozos Dulces como la publicación lasallista más destacada en su género en la región de las Antillas.

Queremos reiterarle a todos nuestros lectores el compromiso de continuar con nuestro propósito de ofrecerles artículos de diversas materias, y autores diferentes, que despierten su interés.

Les recordamos que pueden incluir libremente, siempre que lo deseen, comentarios y sugerencias al pie de los textos publicados. Nos gustaría recibir también la colaboración de quienes deseen publicar sus textos, que pueden enviarse directamente a nuestro correo electrónico pozosdulces@post.com

Muchas gracias a todos.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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Las monedas de la Fontana di Trevi (Roma)

Lorena Pacho

Todos los días, prácticamente a cualquier hora, hay un turista en Roma lanzando una moneda a la Fontana di Trevi [ Nicola Salvi – Giovanni Pannini (1732-1762) ]. La mayoría lo hace como manda la tradición: de espaldas al monumento, con los ojos cerrados y formulando un deseo. Algunos piden volver a la Ciudad Eterna, otros encontrar el amor y muchos, sencillamente, algún anhelo fortuito. Entre todos, dejan bajo el agua una fortuna. El tesoro se encuentra actualmente asignado a Cáritas, la organización de beneficencia de la Iglesia católica.

Entre todos los atractivos de Roma, la Fontana di Trevi es uno de los más populares. Según datos del Ayuntamiento, recibe unas 450,000 visitas al mes de media y alrededor de 1,200 personas se detienen cada hora frente a ella en los momentos de máxima afluencia.

Cuando pasa la marea de turistas y curiosos, de madrugada, mientras Neptuno y sus hipocampos se desperezan en soledad, operarios del Ayuntamiento de Roma recogen el botín con un aspirador. La última recaudación anual ascendió a una cifra cercana al millón de euros (lo que supera ligeramente el millón de dólares).

El botín que cada año sale de la Fontana di Trevi se traduce en camas de albergues para las personas sin hogar; comidas y cenas en comedores sociales; mantas para quien duerme en la calle o ropa y productos de primera necesidad para indigentes. Cáritas mantiene en la capital una red para ayudar a las personas en riesgo de exclusión social. Entre ellas destacan los llamados supermercados de la solidaridad, en los que las personas sin recursos pueden hacer la compra de forma gratuita; centros de formación para desempleados; espacios de atención para personas mayores o asistencia sanitaria a domicilio para enfermos de Sida / VIH.

El uso que se dará a las próximas recaudaciones es incierto. Desde hace unos meses el Ayuntamiento de Roma y la identidad benéfica de la Conferencia Episcopal italiana analizan este tema, ya que el Ayuntamiento se está planteando destinarlo a otros fines a partir de 2019. De momento Cáritas y el Consistorio mantienen encuentros para buscar una solución y ambos han rechazado hacer declaraciones hasta que la decisión sea definitiva.

Algunos prefieren la caridad a la Administración pública. “Si se sabe que va a Cáritas, está bien” afirman dos turistas después de echar sus monedas a la Fontana siguiendo el rito habitual.

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Nuestro péndulo emocional

–   Ferran Ramon-Cortés

La asertividad representa la habilidad de decir las cosas de forma que lleguen a los demás apropiadamente.  Que se exterioricen de forma clara y al mismo tiempo respetuosa, evitando que la otra persona se sienta agredida.  Se trata de elegir el momento oportuno, el tono adecuado y el ritmo justo para expresar que queremos o necesitamos decir.

Como habilidad, se encuentra en el punto intermedio entre dos actitudes:  la pasividad (cuando no nos atrevemos a decir las cosas);  y la agresividad (cuando las decimos hiriendo a los demás).  Todos tenemos nuestra particular forma de vivir la asertividad entre estos dos extremos.  Pero lo verdaderamente relevante es que este sistema se mueve como un péndulo:  si  nos comportamos de manera pasiva, nos vamos cargando emocionalmente, de manera que, cuando finalmente hablamos, nos vamos al otro extremo y resultamos exageradamente agresivos.

Así funciona el llamado péndulo asertivo, que explica las salidas de tono que algunas veces tienen personas que sabemos razonables y ponderadas, y que un día nos sorprenden con una belicosidad desproporcionada.

Si nos callamos las cosas porque no encontramos la manera o el momento de decirlas, estamos inevitablemente cargando el péndulo.  Y tarde o temprano se soltará y pasaremos a la agresividad.  Controlar el efecto péndulo es difícil; una vez lo hemos cargado, detenerlo en el centro (entendido como la asertividad pura) supone un ejercicio titánico de autocontrol que raras veces seremos capaces de llevar a cabo.

Para no caer en los extremos, prácticamente sólo hay una solución:  decir las cosas enseguida en vez de callárnoslas.  Porque, si las soltamos a la primera, todavía no habrá carga emocional y seremos capaces de mantener el tono asertivo.  Si por el contrario vamos aguantando y guardándonos dentro disgusto tras disgusto, cuando nos decidamos a manifestarlo probablemente acabaremos siendo víctimas de nuestras emociones.

El péndulo también actúa (aunque es menos evidente) en el sentido contrario:  cuando somos sistemáticamente agresivos diciendo las cosas, acabamos provocando el enfado de los otros.  Si nos hacen ver esa reacción por nuestra parte, entonces optamos por no decir nada más, callarnos las cosas y mostrarnos pasivos.

A casi nadie nos gusta mostrarnos agresivos y cuando lo hacemos somos los primeros en pasarlo mal.  Tener en cuenta este efecto péndulo nos puede ayudar a ser más conscientes de la necesidad de decir las cosas a la primera, sin guardárnoslas dentro.  Y si la agresividad es nuestra pauta, es importante tomar consciencia del impacto de nuestra comunicación en los demás.

Hablar a tiempo permite mantener el tono de la expresión y, a la larga, evita quebraderos de cabeza.  Observar como sienta lo que decimos nos ayudará a encontrar el matiz adecuado.

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Osvaldo Morales Mustelier fsc (1924-2018) – Un hombre bueno

–  Luis Franco Aguado, fsc

Un hombre es bueno cuando es honrado, sincero, auténtico, digno de confianza.  El Hno. Osvaldo Morales era así, como un jarrón vacío a través del cual Dios se manifestaba, se hacía cercano a  niños, adolescentes, jóvenes y adultos.  Y, además, era un hombre de conciencia, por eso la bondad le seguía como una sombra, y de alguna manera se puede decir que se convirtió en su modo de ser.  Pocas personas como el Hno. Osvaldo han puesto en práctica  la bondad humana a través del ejercicio diario de los valores morales.

Buena persona es “quien de verdad quiere serlo” y, en ese sentido, podría decirse que a él le sobró vocación.  Siempre tuvo una fina sonrisa de comprensión e indulgencia para las debilidades humanas, y la cercanía para quienes necesitaban de sus consejos y su ayuda.  ¡Tiene mérito ser así a los 93 años!

También es verdad que el Hno. Osvaldo era un hombre de certezas, pero en el fondo de su alma estaba convencido de que la verdad de hoy se hace con renuncias a las verdades de ayer y de mañana…;  justamente por eso era un hombre bueno.  En los últimos años de su vida pasó gran parte de su tiempo “acompañando vidas”, muchas de ellas deshilachadas, en su Cuba querida, sobre todo en ese Santiago de Cuba que llevaba tatuado en lo más profundo de su corazón.  Allí encontró, hasta mimetizarse con ella, la buena sombra de la Virgen de la Caridad del Cobre, la mejor entre las sombras.

Y, junto al buen Hermano De La Salle y la buena persona el buen amigo.  La amistad  es la más libre y la más gratuita entre todas las vinculaciones que se puedan establecer entre las personas.  Decía Aristóteles que en la amistad se concreta la inteligencia, la libertad y la dignidad del hombre, teniéndola por “lo más necesario para la vida”.  Y es que la amistad consiste, cuando se reduce a su quintaesencia, en dejar que el otro sea lo que es y quiere ser, ayudándole delicadamente a encaminarse hacia lo que debe ser.  Sabedor de todo ello, el Hno. Osvaldo Morales Mustelier trató de cosechar con paciencia campesina las espígas de las que se alimenta la amistad:  la benevolencia, la beneficencia, la benedicencia y la confidencia.  Fue el caminante que hizo camino al andar; el romero que solo llevaba a cuestas un zurrón repleto de bondad para descargarlo en las posadas de la amistad y dar cuanto tenía o hacía, también lo que era.  Quizás nunca la pronunció, pero seguramente sentía como suya aquella frase que un día escribió en un relato  Álvaro Pombo:  “Yo soy mi corazón y tú también”.  Nadie sabe cuántas palabras caben en el silencio del amigo.

Muchos nos hemos quedado atrapados en la tela de araña de su ausencia.  Han pasado apenas unos días, no se han escrito obituarios ni elegías de quien tan solo fue -nada más y ¡nada menos!- que un buen Hermano De La Salle, un hombre bueno.  Creo que a su tumba tardará en llegar la sentencia implacable del olvido, la que nos convierte a todos en verdaderos muertos.  Si, como asegura Emilio Lledó, “somos necesariamente en el otro y cuanta más memoria guardan los demás de nosotros más somos”, entonces el Hno. Osvaldo aún está entre nosotros, aún sigue vivo.  Para muchos, ha resultado muy duro seguir moviendo el corazón todos los días casi cien veces por minuto sin su ayuda, pero la huella de su voz cordial, de su palabra comprensiva, no se ha borrado de su memoria, de sus amigos, de su hermana María, de su familia religiosa, de todos aquellos con los que supo hacer la pequeña gran historia de cada día.

Ahora seguimos necesitando oír el susurro de su voz bajo ese disfraz de caracola que un buen día parece que encontró en el rodar de la vida.  Ese susurro a muchos nos ha ayudado a entender el mundo por lo sencillo, por la grandeza de las pequeñas cosas:  el trabajo bien hecho, el apretón de manos que siente el corazón, la palabra dialogada e interpretada en el otro, el ser condoliente con el que sufre, el tratar de dar amor -nunca la ira- siempre que se pueda… y, cuando la ocasión sea propicia, regalar sonrisas y no malhumorarse con demasiada frecuencia.

Definitivamente el Hno. Osvaldo fue un “hombre bueno”.

Supo a lo largo de su dilatada vida celebrar las virtudes de los otros, de muchos a los que nadie valoraba.

Su apariencia podía hacer que, de partida, sintieras el aleteo de mariposas en el estómago, pero con el tiempo ese aleteo se desvanecía, y la risa afloraba como fuente recién nacida.

Le gustaba tener la razón, pero estaba dispuesto a ir mano a mano contigo y hacerte saber cuándo estabas siendo difícil o cuándo estabas viendo el mundo con tus lentes de poeta.

Sabía respetar a los que acudían a él, incluso cuando no tenían razón, cuando la emoción no les permitía descubrir el camino correcto… y entonces, sobre todo entonces, nunca caía en la tentación de manipular tus sentimientos.

Cuando se dialogaba con él, uno´tenía la sensación de que era alguien en que se podía confiar.  Le decías cosas y él no las repetía.  Te equivocabas y pedías perdón y él realmente lo dejaba ir…

Era el primero en admitir que no sabía todo acerca de la vida, pero eso no le impedía ser empático  El hecho de que no le tocara enfrentar los mismos desafíos ni problemas que tú, no significaba que para él fueran menos importantes.

En fin, el Hno. Osvaldo supo predicar con el ejemplo.  Ésa fue una de sus mayores virtudes.  Sabía bien que de nada sirve dar discursos profundos, motivadores, que les lleguen a las personas, si luego, de manera incongruente, no los practicas.  Con su ejemplo, supo ganarse el cariño y el respeto de aquellos con los que se cruzó a lo largo de sus 93 años…  porque cuando fue necesario se arremangó las mangas, y demostró el coraje y la pasión que eran necesarios para mover, sobre todo los corazones.

Quiero concluir con aquel pensamiento que se le atribuye a Bertolt Brecht:  “Hay hombres que luchan un día y son buenos.  Hay otros que luchan un año y son mejores.  Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.  Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.  El Hno, Osvaldo era de los imprescindibles, por eso alcanzó el cielo, porque no tenía miedo a volar.

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