Despedida

Todo pasa y todo llega… (1) y así Cuadernos de Pozos Dulces concluye su recorrido después de veinticinco años de publicación ininterrumpida.

Los principales protagonistas de esa aventura editorial han sido sin lugar a dudas los lectores que, con su constante apoyo y entusiasmo, han permitido que se recorra ese cuarto de siglo.

Existen dos etapas claramente diferenciadas.  La edición impresa (1994-2012) en la que se publicaron 32 números con un total de 231 artículos de 102 autores diferentes;  y la edición digital, iniciada en junio de 2012, que abarca 178 artículos de 112 autores diferentes, con un número registrado hasta la fecha de 35,548 visitas de lectores de diferentes países en nuestra web http://www.pozosdulces.wordpress.com 

Los lectores de la edición digital también han enviado, y se han publicado, un total de 368 comentarios sobre los artículos.

La cifra global (ediciones impresa y digital) de Cuadernos de Pozos Dulces sorprende a muchos:  409 artículos de 214 autores diferentes.

Como simple anécdota, hay que señalar que esas estadísticas han situado a Cuadernos de Pozos Dulces como la publicación lasallista más destacada en su género en la región de las Antillas durante los últimos veinticinco años.

Una despedida no significa el olvido.  Cuadernos permanecerá en Internet en este mismo blog http://www.pozosdulces.wordpress.com por tiempo ilimitado.  Los lectores podrán así volver a leer en cualquier momento, si lo desean, los artículos publicados.

Gracias a todos.

Alberto Sala Mestres, Editor.

(1)  Antonio Machado (1897-1939), Proverbios y Cantares (Campos de Castilla, ed. 1912).

Cuadernos de Pozos Dulces hace las maletas

El Consejo Rector de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de  Pozos Dulces, en la última reunión celebrada el 31 de mayo de 2019, acordó de acuerdo con la normativa vigente disolver la institución cultural, y estableció que su publicación oficial Cuadernos de Pozos Dulces concluyera la trayectoria editorial publicando el último artículo en diciembre de 2019.

La página de Facebook Cuadernos Pozos Dulces y la cuenta de Twitter @pozosdulces se cerrarán en enero de 2020.

Siguiendo esas instrucciones, Cuadernos de Pozos Dulces ha comenzado a hacer las maletas.

Antes de la despedida, intentaremos seguir manteniendo en estas últimas semanas el interés de los lectores, a quienes le debemos nuestro agradecimiento por las continuas manifestaciones de apoyo que hemos recibido a lo largo de veinticinco años de publicación ininterrumpida.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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Cuba 1898 – Los cuadros del Museo del Prado que nunca regresaron

   Alberto Sala Mestres

En febrero de 1894 llegaron a La Habana, trasladándose después a Santiago de Cuba, dieciséis cuadros del Museo del Prado seleccionados por el Director de la institución Federico de Madrazo y Küntz, según consta en el listado que se conserva en los archivos del Museo.  Los cuadros, entre los que había paisajes, retratos y obras de temática alegórica y mitológica, se cedían en calidad de depósito a la denominada entonces Diputación Provincial de Santiago de Cuba.

Al finalizar la Guerra Hispano-Americana [Spanish-American War] (abril-diciembre 1898), y tras la firma del Tratado de Paz entre el Reino de España y los Estados Unidos de América (París, 10 de diciembre de 1898) los cuadros permanecieron en Cuba.  Cabe interpretar que se traspasaron a los Estados Unidos en virtud del Artículo VIII del Tratado, donde se estipula que “España renuncia en Cuba…. a todos los edificios, muelles, cuarteles, fortalezas, establecimientos, vías públicas y demás bienes inmuebles que con arreglo a derecho son de dominio público, y como tal corresponden a la Corona de España”.

El 12 de febrero de 1899 se funda en Santiago de Cuba el Museo Provincial Emilio Bacardí Moreau.  Durante las dos primeras décadas el Museo, denominado ya como Museo Municipal, se instaló en varios inmuebles que eran inapropiados para su función, y en 1922 se inició la construcción de un edificio (ver imagen supra) con características idóneas, que fue inaugurado el 27 de octubre de 1927.  El Museo consta actualmente de tres salas de exposición que coinciden con los tres niveles del edificio:  Arte, Historia y Arqueología (1).

En la sala de Arte (situada en el segundo nivel) se exponen entre otras obras de pintura europea doce obras (2) de las dieciséis que llegaron a Cuba en 1894.  Cuatro de ellas (3) no han sido localizadas y es probable que se encuentren en colecciones particulares fuera del país.

Los catálogos y la información proporcionada por el Museo Municipal Emilio Bacardí Moreau indican expresamente que esas doce obras provienen del Museo del Prado, pero no se especifica que se encuentran en depósito.  Por el momento, España no ha reclamado su pertenencia, aunque en los últimos años varias obras del Museo del Prado cedidas en depósito a Museos e instituciones culturales de diferentes países (4) han regresado paulatinamente a su ubicación original.

Cabe destacar que Cuba es el único país donde puede verse actualmente una colección permanente de obras del Museo del Prado, que celebra este año el bicentenario de su fundación (1819-2019).

(1)  Como un dato curioso se indica que en la sala de Arqueología se exhibe una momia egipcia originaria de Luxor (antigua Tebas), adquirida por Emilio Bacardí Moreau en un viaje a Egipto realizado en 1912.  Los expertos han datado la momia en el período ptolemaico (323 – 30 a.C).

(2)  Paisaje con montaña y río, Paisaje con caza de oso y Paisaje con río (Matías Jimeno, ?-1657), David con la cabeza de Goliat (Guino Reni, 1575-1642), Retrato de la reina Margarita de Austria (Juan Pantoja de la Cruz, 1553-1608), Retrato de la reina María Josefa Amalia de Sajonia [esposa de Fernando VII] (Johann Carl Rössler, 1775-1845), La Primavera, El Verano, El Otoño y El Invierno (José de Madrazo (1781-1859), Retrato de Amadeo I (Salvador Martínez-Cubells (1845-1914) y el Asunto Mitológico [en la actualidad se titula Arco Iris] (Rafael Tegeo Díaz, 1800-1856).

(3)  Retrato de la Reina Mariana de Neoburgo, Jan Van Kessel (1626-1679), El sueño de Diana (César Álvarez Dumont, 1866-1945), Paisaje con figuras (Rafael Tegeo Díaz, 1798-1856) y Retrato de Fernando VII (autor desconocido).

(4) Los historiadores denominan a estos cuadros como El Prado disperso.

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Venerable Hermano Victorino De La Salle (1885-1966)

  Alberto Sala Mestres

El 6 de abril de 2019, el Santo Padre Papa Francisco refrendó en el Vaticano el Decreto de Virtudes Heroicas del Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle, aprobado por unanimidad por la Congregación para las Causas de los Santos, documento que le otorga la condición de Venerable.  Esta noticia fue difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede a través de su Boletín de Noticias del 8 de abril de 2019 (BO 297).

La cualidad de Venerable establece una nueva etapa que sitúa al Hermano Victorino De La Salle a las puertas de la Beatificación.  Para que sea designado Beato se requiere que suceda un milagro atribuido a su intercesión, que deberá ser verificado y autenticado de forma fehaciente, y analizado posteriormente por la Congregación para las Causas de los Santos.

Recordar la vida y obra del Hermano Victorino nos sitúa ante una persona que supo entender la sociedad de su época y la misión de apostolado que su vocación le había confiado.

Nuestro Hermano De La Salle nació en Francia y llegó a Cuba en 1905, formando parte de una comunidad de Hermanos que se establecería en la nueva República de Cuba fundada tres años antes. La labor realizada en esos primeros años fue muy eficaz para restablecer el acercamiento de los fieles y sus familias a la Iglesia, mediante la fundación de colegios católicos que ofrecían una educación más moderna, lejos de los cánones de la Metrópoli, impartiendo valores cristianos en una nueva evangelización.

El acertado criterio del Hermano Victorino le hizo ver que hacía falta algo más que las asociaciones o grupos que se formaron entonces para mantener la vigencia de la fe y la práctica de la religión. Era necesario -pensaba- organizar un movimiento diferente, innovador, comprometido y valiente. Así surgió, en 1928, la Federación de la Juventud Católica Cubana, una asociación nacional organizada a través de grupos y coordinada a nivel diocesano, que mantenía y desarrollaba su apostolado como el objetivo de todos los católicos comprometidos con la labor de Iglesia.

El diseño de ese movimiento laico de hombres y mujeres fue abarcando progresivamente en las diferentes ciudades y poblaciones de Cuba a los estudiantes, universitarios, obreros, fieles de las Parroquias y matrimonios, siguiendo las pautas del Hermano Victorino, quien se adelantó varias décadas en promover el protagonismo que tienen ahora los laicos en la vida de la Iglesia.  Con su proverbial sencillez y humildad, confirmaba siempre un pensamiento que repitió muchas veces de palabra y por escrito:  “Siempre quise hacer obra de Iglesia”.

Estadísticas publicadas en la IV Semana Internacional de la Acción Católica, celebrada en Montevideo (Uruguay) en 1956, indican que la organización fundada por el Hermano Victorino contaba entonces con 1,080 grupos, formados por un total de 32,000 miembros.  En 1953 se había concluido la especialización en cuatro grupos: la Juventud Acción Católica (JAC), integrada por los grupos generales radicados en todas las Parroquias de Cuba;  la Juventud Estudiantil Católica (JEC), formada por los grupos establecidos en los colegios y centros de enseñanza secundaria; la Juventud Obrera Católica (JOC), integrada por los grupos obreros radicados en las distintas localidades; y la Juventud Universitaria Católica (JUC), constituida por los grupos establecidos en  las universidades del país.

Junto a esa significativa organización católica cubana, se fundó también en 1946 por iniciativa del Hermano Victorino el Hogar Católico Universitario, que brindaba acogida a los estudiantes sirviendo a su vez de punto de encuentro de los universitarios.  También impulsó la creación en 1953 de los Equipos de Matrimonios Cristianos, cuya organización y funcionamiento fueron aprobados por el Episcopado cubano, y que tuvo un rápido crecimiento.

El Hermano Victorino De La Salle había recibido una especial gracia de Dios: el peculiar carisma que le acompañó siempre. Su liderazgo participativo, esa manera de expresarse de forma reflexiva y convincente desde el testimonio de su propia vida, sigue siendo un modelo para todos. Su ejemplo sembró numerosas vocaciones sacerdotales y religiosas entre los jóvenes.

Falleció en Puerto Rico el 16 de abril de 1966 y sus restos se encuentran depositados en una urna funeraria en el Panteón de los Hermanos De La Salle ubicado en el  Cementerio Católico Porta Coeli de Bayamón, ciudad ubicada a 19,4 kilómetros (12 millas) de San Juan.  Es probable que en un futuro próximo los Hermanos De La Salle decidan trasladar, después de obtener las autorizaciones pertinentes, la citada urna funeraria a otro lugar más acorde con la reciente designación de Venerable.

Tras su fallecimiento, quienes habían conocido al Hermano Victorino, participando en su labor de apostolado, recopilaron datos y testimonios sobre su vida ejemplar. Un número importante de católicos consideraba que existían evidencias para iniciar el reconocimiento de su santidad. El Cardenal de Puerto Rico Mons. Luis Aponte Martínez, respaldó las peticiones, y el 30 de marzo de 1999 dictó el Decreto de Introducción de la Causa de Beatificación del ya considerado Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle.

El Superior General del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas designó a Rodolfo Meoli fsc, para el seguimiento de ese tema desde la Casa Generalicia en Roma, y las autoridades de la Santa Sede nombraron a Fr. Vincenzo Criscuolo Ofm.Cap. Relator de la Causa de Beatificación.  Ambos han desarrollado una encomiable labor que ha llevado al reciente dictamen del Papa Francisco de designarle como Venerable Hermano Victorino De La Salle.

Las autoridades eclesiásticas han aprobado el texto de una Oración, para uso privado de los fieles, cuyo texto figura a continuación.

Puede verse más información en: http://www.victorinodelasalle.org

Oración

Señor Dios, que has prometido ensalzar a los humildes y que brillaran como estrellas en perpetuas eternidades los que enseñaren a muchos la justicia, dígnate glorificar a tu siervo Venerable Hermano Victorino De La Salle, trabajador incansable en la parcela de la niñez y de la juventud, haciendo que su nombre resplandezca entre tus santos.

Multiplíquense tus gracias, Señor, en favor de los fieles que te las piden, haciendo presente las virtudes que él practicó en la Tierra, y concédenos que algún día veamos a tu Santa Iglesia honrar su memoria y ofrecernos en él un nuevo modelo que imitar, y un nuevo protector que nos asista desde el cielo, en los trabajos y aflicciones de esta vida, ayudándonos a conseguir la bienaventuranza eterna.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Se ruega a quienes obtengan favores o gracias por intercesión del Venerable Hermano Victorino de la Salle, que lo comuniquen en un breve mensaje dirigido a:  victorino@saintly.com

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Vivir la ausencia

–  Alberto Sala Mestres

Las personas que han dedicado una etapa importante de sus vidas a cuidar a un enfermo suelen decir que, cuando desaparece, de pronto se sienten solas.  Sucede que habían moldeado su vida en torno a los cuidados del otro y se habían acostumbrado, incluso sin quererlo expresamente, a esa forma de vivir, acompañándole siempre.

Entonces, al surgir la ausencia más o menos vaticinada, más que un sentimiento de dolor o alivio, lo que experimentan es un inmenso vacío, un no saber qué hacer.  Quedan desconcertadas por un tiempo, más o menos largo, en función sobre todo de las posibilidades que se les ofrecen de volver a tener interés por las cosas que tuvieron que dejar de lado.

Le enfermedad compartida es una forma de sabiduría que nos sitúa en contacto con los demás y facilita el acercamiento a la realidad exacta de las cosas.  Cuando observamos en algunos jóvenes ese egocentrismo tan exacerbado y su fría dureza frente al sufrimiento de los demás, tenemos que pensar que no sólo es que han vivido poco sino que, sobre todo, no han tenido tiempo de experimentar el padecimiento propio y comprender el ajeno.

Si miramos a nuestro alrededor, veremos que existen personas que poseen una atrayente personalidad y que en muchos casos han sido marcadas por el dolor.  La búsqueda de algún sentido al sinsentido del sufrimiento provoca el desarrollo de un perfil humano más agudo y sensible.

En todo caso, no se trata de hundirse en la pena, sino de llegar a comprender que nuestra existencia como persona tiene un inicio que todos conocemos, y nos espera un final del que ignoramos tres interrogantes básicos:  ¿dónde? ¿cómo? y ¿cuándo?

La fe nos hace reflexionar y asumir que ese fin no es más que la antesala de lo prometido, y en nuestra modestia cristiana intentamos ser “santos” para merecer el premio.

Siempre nos quedará el consuelo, al recordar a quien ya no está con nosotros, de poder revivir con esperanza su memoria confiando en la alegría de un feliz reencuentro eterno.  Así sea.

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2019 – Un año importante para Cuadernos de Pozos Dulces

–  Alberto Sala Mestres

En diciembre de 1994, un grupo entusiasta liderado por el Dr. Norman González Ferreira, con el apoyo del Dr. José María Granda, Rector de la Universidad De La Salle (La Habana 1957-1960), pensó en la oportunidad de una publicación que fuera el vínculo de unión entre los miembros de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos Dulces, institución cultural fundada en 1955 en la habanera Academia De La Salle.  La publicación que tenía el nombre de Cuadernos de Pozos Dulces, contó con el apoyo inicial de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, donde se imprimieron y distribuyeron por correo mensualmente los primeros ejemplares.

Como sucede con todas las publicaciones, había que dotar a Cuadernos de un logotipo que lo identificara visualmente, y se decidió que sería idóneo reproducir la imagen de uno de los baluartes del Castillo del Morro ubicado a la entrada de la bahía de La Habana.  Los medios informáticos que existían hace veinticinco años eran muy limitados, y así de una forma pseudo artística se descompuso digitalmente la imagen para lograr el logotipo que apareció entonces en sombras negras sobre fondo blanco y que hemos utilizado siempre.  Puede verse supra la foto original a la izquierda, y el logotipo logrado artesanalmente para Cuadernos a la derecha.

En pocos meses la publicación se consolidó, y los lectores financiaron desde entonces con sus contribuciones tanto la edición como su distribución por correo.  Cuadernos fue a su vez quien convocó en Miami los Encuentros Pozos Dulces celebrados en 1998, 2002, 2006 y 2008, los dos últimos en el acogedor marco de la Casa Bacardí en Coral Gables, Fl., donde los académicos se reunieron posteriormente en 2010 y 2012.   En el período 1989-2012 se imprimieron y distribuyeron 32 números de Cuadernos, con 231 artículos de 102 autores diferentes.

La edición digital de Cuadernos de Pozos Dulces se inició en junio de 2012, y continúa desde entonces con la publicación de un artículo cada quince días, intervalo establecido con la intención de no agobiar a los lectores, que cada vez son más numerosos y nos envían periódicamente sus comentarios y sugerencias.

En este año del veinticinco aniversario, el Editor agradece a todos los lectores su constante apoyo, sin olvidar a todos los autores que han contribuido con sus escritos a que la publicación siga manteniendo el interés de quienes dedican su tiempo a leerla.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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Cuadernos de Pozos Dulces no puede superar los cinco mil amigos en Facebook

Cuadernos de Pozos Dulces se aproxima a los 5,000 “amigos” en Facebook.  Las normas de la red social impiden que una página sobrepase esa cantidad.  Así, para mantener un margen adecuado, se revisará la lista con objeto de mantener a las personas comprometidas con los ideales lasallistas que dieron origen a la publicación.  Si este texto lo estás leyendo en Facebook eres parte de nuestra “familia”.

La historia de Cuadernos comenzó con la edición impresa (1994-2012) que abarcó 32 números con 231 artículos de 102 autores diferentes, y se envío por correo, mejorándose con el  paso de los años la calidad de impresión y diseño.

En 2012 comenzó la edición digital en Internet, con la página actual de WordPress  Cuadernos en WordPress  que muchos lectores reciben directamente en su e-mail personal, y a la que también se puede acceder a través de Google y otros sistemas de búsqueda en Internet.

El paso siguiente, complementario del anterior, fue añadir en agosto de 2105 la publicación a Facebook, la red social que registra el mayor número de visitantes en Internet a nivel mundial.

Nuestra página permite acceder libremente a los contenidos de Cuadernos de Pozos Dulces a cualquier usuario de Facebook.  Ese sistema interactúa a través de los denominados “amigos” que, en el caso de Cuadernos de Pozos Dulces, se acerca actualmente a la cifra límite de 5,000 personas.  El número de “amigos” determina el índice de popularidad de cada página en la red social.

El perfil de nuestros usuarios en Facebook, en un porcentaje alto, se identifica con estudiantes universitarios que residen en América Latina.

Agradecemos a todos nuestros lectores en WordPress y Facebook su cordial acogida.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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