¿Por qué los romanos cambiaron las ánforas de barro por los barriles de roble?

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–  Javier Sanz

La recogida selectiva de residuos, tan en auge en diferentes países industrializados, tiene siglos de existencia.  Comenzó en Roma hace más de dos mil años, y prueba de ello es el Monte Testaccio (ver imagen supra) conocido también como Monte dei Cocci (Monte de los Cascos), una colina artificial con una altura de 50 metros (164 pies) y una base de 22,000 metros cuadrados (237,000 pies cuadrados, aproximadamente) construida con los restos de 25 millones de ánforas de barro en las que se transportaba el aceite de oliva (1) desde la provincia Bética (la actual Andalucía) en el sur de Hispania (España).

La fabricación de las ánforas era sencilla, las asas ayudaban en su manejo y eran fáciles de transportar en los barcos (las bodegas se cubrían con arena y en ella se enterraban parcialmente la parte cónica inferior de las ánforas).  Así que, en Grecia y Roma se convirtieron en los recipientes habituales para el transporte de los líquidos más preciados: el aceite y el vino. Entonces, ¿por qué y cuándo los romanos dejaron a un lado las ánforas de barro y adoptaron los barriles de roble?

Si para el transporte naval las ánforas eran el recipiente adecuado, para el transporte terrestre su forma no facilitaba el traslado en carros.  Sería a mediados del siglo I A.C. cuando Roma sometería la Galia (actual Francia) y los invasores conocieron la forma en que los galos almacenaban y transportaban la cerveza:  en barricas de roble.  Las legiones romanas fueron las primeras en adoptar las barricas de roble para transportar el vino que les acompañaba en sus múltiples expediciones de conquista, abandonando las incómodas ánforas de barro.

Aunque hoy en día el uso del roble francés o americano para el envejecimiento de los vinos es lo habitual por las características y particularidades de la madera, en aquella época la elección del roble no tenía que ver con los métodos de elaboración y crianza del vino, sino con la abundancia de estos árboles en Europa y porque su madera se puede doblar con relativa facilidad para construir los barriles.

Siguiendo el ejemplo de sus ejércitos, los comerciantes de Roma adoptaron rápidamente los barriles de madera en lugar de las ánforas:  eran más resistentes que la arcilla, pesaban menos y se podían mover con menos esfuerzo haciéndolos rodar.  Además, a diferencia de las ánforas de arcilla, los barriles de madera permiten la oxidación y aportan sabores, olores y matices.

De esta forma, comprobaron que los vinos enviados a largas distancias en los barriles de roble mejoraban cuando llegaban a su destino.

Si hace siglos los barriles de roble comenzaron a utilizarse por la facilidad en el transporte y la cantidad de madera disponible entonces, hoy tienen que ver con el olor y el sabor que aportan al vino.

(1) Los arqueólogos calculan que el aceite transportado en esos envases permitió abastecer la mitad del consumo anual (6 litros / 1.60 galón) de aceite de oliva de un millón de personas durante 250 años.

Nota:  Véase en Internet, del mismo autor de este artículo, su interesante blog http://www.historiasdelahistoria.com

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Pensacola, el primer asentamiento español en los Estados Unidos

Pensacola.FL.

–  Manuel Trillo

Recientemente, entre la tierra removida tras el derribo de una casa en el centro de la ciudad de Pensacola (1) ubicada en la Florida, han salido a la luz los restos de un poblado clave en el pasado español de Norteamérica:  el lugar fundado por Tristán de Luna y Arellano en 1559, el primero establecido por europeos en lo que en la actualidad son los Estados Unidos y que permaneció varios años, adelantándose así en casi medio siglo a la llegada de los ingleses a Jamestown (Virginia) en 1607.

El hallazgo se produjo el 2 de octubre de 2015, cuando el historiador local Tom Garner se desplazó al lugar donde se había derribado una vivienda.  La fortuna le sonrió:  “Descubrí el fragmento de una jarra y otros utensilios que identificaban ese sitio como el asentamiento de Tristán de Luna en el siglo XVI.  Inmediatamente lo notifiqué a la Universidad del Oeste de Florida (UWF, sus siglas en inglés) para que arqueólogos profesionales pudieran explorar el lugar”, declaró entonces.

La University of West Florida corroboró la autenticidad d”el hallazgo.  “A partir de entonces el entusiasmo fue en aumento” indica Garner que señala que “muchas personas en Pensacola lo ha estado buscando desde hace tiempo…”.

Al Profesor John Worth, arqueólogo de la UNWF y responsable actual de la investigación de los restos encontrados, no le cabe duda de que se trata de la antigua plaza española. Y lo resume indicando que  “aparte de que el sitio es uno de los escasos emplazamientos en la bahía de Pensacola que coincide con las descripciones que figuran en los documentos, la colección de restos de objetos encontrados es una concentración inusualmente densa de centenares de fragmentos de cerámica española de mediados del siglo XVI y de utensilios asociados a un uso residencial, un conjunto de objetos único en toda la región”.

El poblado fundado por Tristán de Luna en 1559 constituye un hecho fundamental en la colonización de Norteamérica por los españoles.  Tras el descubrimiento de la Florida por Juan Ponce de León en 1513 y su segundo viaje en 1521, le siguió una serie de trágicas expediciones, como la de Lucas Vázquez de Ayllón en 1526, que llegó a establecer un precario asentamiento en el lugar en el que actualmente se encuentra Georgia, o las de Pánfilo de Narváez en 1528 y Hernando de Soto en 1539.  Pero ninguna de ellas logró establecer un núcleo de población que permaneciera más allá de unos pocos meses.

En cambio, la fundación de Tristán de Luna en Pensacola se mantuvo entre 1559 y 1561 a pesar de las dificultades.  La expedición había partido de Veracruz (México) con once naves y 1,500 personas a bordo, entre soldados, colonos, esclavos e indios.  El nuevo poblado, bautizado como Santa María de Ochuse, suponía el primer intento serio por parte de España de adueñarse de la costa norte del Golfo de México.  Al mes de llegar, un devastador huracán hundió parte de la flota y acabó con los víveres.  Dos años después, aquel incipiente poblado terminó desmantelándose.

Ese enclave fue seis años anterior a la fundación por los españoles, en 1565, de San Agustín, considerada la ciudad habitada de forma ininterrumpida más antigua de los Estados Unidos.  Pero si la iniciativa dirigida por Tristán de Luna en Pensacola hubiera prosperado “podría haber alterado sustancialmente la historia de Norteamérica” señala el profesor John Worth.

En todo caso, sostiene el citado arqueólogo de la UWF, que las excavaciones aportarán “detalles de un capítulo poco conocido de la historia de los Estados Unidos y de América en general”.  A su juicio, “ofrece un gran potencial para arrojar luz sobre los primeros colonos europeos que estuvieron más de unas pocas semanas o meses en un mismo emplazamiento en la zona continental de los Estados Unidos”.   En ese sentido, indica que se podrán conocer los espacios donde habitaban colonos de muy diversos orígenes y sabremos “como subsistieron aquí después de que su suministro de comida quedará mermado por el huracán”.

Serán necesarios años de estudio, pero los expertos consideran que ahora se puede contar con un mejor conocimiento de la cultura material en la Nueva España a finales de la década de 1550 de la que, según el profesor Woth “probablemente se sepa menos de lo que personas ajenas al mundo de la arqueología puedan pensar”.

Además, junto a estos restos que se acaban de descubrir, se encuentran los de dos barcos de la expedición de 1559 que fueron encontrados anteriormente, en 1992 y 2006 respectivamente, en el fondo de la bahía de Pensacola cerca del denominado Emmanuel Point, lo que supone según indica Elizabeth Benchley la actual Directora del Programa Arqueológico de la UNFW, una aportación de material comparativo para determinar “el paisaje cultural y el entorno del asentamiento, definiendo cómo era la vida en la colonia”.

La Directora está convencida de que los libros de Historia deberían prestar una mayor atención a los más de 300 años de presencia española en los Estados Unidos y espera que “nuestro descubrimiento, y las futuras investigaciones de la colonia fundada por Tristán de Luna en Pensacola, ayuden a dar una mayor visibilidad a la larga historia de España y su importante papel en la creación de los Estados Unidos”.

(1)  En el transcurso de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos (1775-1783) tuvo lugar la batalla de Pensacola (1781) que enfrentó las tropas españolas bajo el mando de Bernardo de Gálvez (1746-1786) a las británicas lideradas por John Campell 1727-1806). La victoria española fue decisiva en el proceso de independencia de los Estados Unidos y ha tenido un reconocimiento tardío a través de la Resolución Conjunta de la Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos del 9 de enero de 2014, ratificada por el Presidente Barack Obama el 16 de diciembre de 2014, por la que se le concede la ciudadanía honoraria norteamericana al español Bernardo de Gálvez teniendo en cuenta, entre otras razones, que “tuvo una participación esencial en la Guerra Revolucionaria y ayudó a consolidar la independencia de los Estados Unidos”.  Esa distinción había sido concedida anteriormente sólo en siete ocasiones en la historia de los Estados Unidos.

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