Despedida

Todo pasa y todo llega… (1) y así Cuadernos de Pozos Dulces concluye su recorrido después de veinticinco años de publicación ininterrumpida.

Los principales protagonistas de esa aventura editorial han sido sin lugar a dudas los lectores que, con su constante apoyo y entusiasmo, han permitido que se recorra ese cuarto de siglo.

Existen dos etapas claramente diferenciadas.  La edición impresa (1994-2012) en la que se publicaron 32 números con un total de 231 artículos de 102 autores diferentes;  y la edición digital, iniciada en junio de 2012, que abarca 178 artículos de 112 autores diferentes, con un número registrado hasta la fecha de 35,548 visitas de lectores de diferentes países en nuestra web http://www.pozosdulces.wordpress.com 

Los lectores de la edición digital también han enviado, y se han publicado, un total de 368 comentarios sobre los artículos.

La cifra global (ediciones impresa y digital) de Cuadernos de Pozos Dulces sorprende a muchos:  409 artículos de 214 autores diferentes.

Como simple anécdota, hay que señalar que esas estadísticas han situado a Cuadernos de Pozos Dulces como la publicación lasallista más destacada en su género en la región de las Antillas durante los últimos veinticinco años.

Una despedida no significa el olvido.  Cuadernos permanecerá en Internet en este mismo blog http://www.pozosdulces.wordpress.com por tiempo ilimitado.  Los lectores podrán así volver a leer en cualquier momento, si lo desean, los artículos publicados.

Gracias a todos.

Alberto Sala Mestres, Editor.

(1)  Antonio Machado (1897-1939), Proverbios y Cantares (Campos de Castilla, ed. 1912).

Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos Dulces (1955-2019)

La Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos Dulces se fundó en el año 1955 en la habanera Academia De La Salle. Formaron parte de ella determinados alumnos de los últimos cursos de enseñanza secundaria, elegidos por el claustro de profesores en razón de su rendimiento académico y la participación activa en la vida escolar.

El 1 de mayo de 1961, la decisión de las autoridades estatales cubanas de suprimir toda clase de educación privada o religiosa, supuso el cierre de las instituciones docentes de los Hermanos De La Salle en Cuba, que en ese momento contaban con más de seis mil alumnos matriculados en la enseñanza primaria y secundaria en nueve Colegios, así como en la Universidad De La Salle (La Habana, 1957).

En 1994 algunos académicos, con  el apoyo del Dr. Normán González Ferreira y el Dr. José María Granda, plantearon la posibilidad de reagrupar a aquellos jóvenes que en las aulas lasallistas habían formado parte, en el período 1955-1961, de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos Dulces, y se comenzó a editar la publicación Cuadernos de Pozos Dulces.  La entusiasta acogida de Cuadernos por sus lectores fue decisiva para la continuidad de la institución académica, y en el período 1994-2012 se publicaron 32 números con un total de 231 artículos de 102 autores diferentes.

En junio de 2012 se inició la edición digital de Cuadernos de Pozos Dulces en Internet en el blog http://www.pozosdulces.wordpress.com que concluyó en diciembre de 2019, con 178 artículos de 112 autores diferentes y 35,278 visitas / lectores.  Las personas interesadas pueden seguir viendo este blog en Internet donde figuran todos los artículos que se han publicado.  En las redes sociales su número de “amigos” en Facebook, en la fecha del cierre, llegó a alcanzar los 5,000.  Cuadernos de Pozos Dulces ha sido considerada como la publicación lasallista más destacada en su género en la región de las Antillas en los últimos veinticinco años.

Volviendo a los inicios, una vez restablecida la comunicación entre los académicos, se realizó en la ciudad de Miami un primer Encuentro Internacional en el año 1996, ocasión en la que en un solemne y sencillo acto se les impuso nuevamente a los académicos la medalla acreditativa de su condición. La medalla original realizada en 1955 en los talleres del diseñador Ignacio Herrera en La Habana, mide 1.5 pulgadas (3,8 centímetros de diámetro), y la corona el nombre De La Salle. La leyenda Labor improbus omnia vincit (El trabajo tenaz todo lo alcanza) figura en el anverso, y el reverso es una superficie lisa que carece de inscripción o dibujo. Realizada en bronce con un fino baño de oro de 18 quilates, se coloca sobre el pecho mediante una cinta de color azul. De una de las medallas originales se realizó en España un molde en caucho de fundición en los talleres del orfebre madrileño Julián Rey, quien ha confeccionado las medallas actuales.  En las sesiones académicas celebradas en 1998, 2002, 2006, 2008 y 2010 se amplió el número de académicos. 

La necesidad de disponer de una normativa que ordenara y rigiera las actividades de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos Dulces en su nueva etapa, condujo al establecimiento de unas Bases, aprobadas el 15 de marzo de 1998, que fueron actualizadas el 15 de mayo de 2007 y el 25 de julio de 2011 respectivamente.  En las Bases se menciona la inspiración lasallista que caracteriza a la Academia, reafirmándose la primacía de la fe, la esperanza y la caridad cristianas. Las Bases establecen la figura del Consejo Rector como órgano colegiado de decisión y gestión, en donde figura un académico elegido por cada promoción. En las citadas Bases se indica que el Consejo Rector lo preside una persona designada al efecto por la autoridad competente del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en el Distrito de las Antillas (actualmente Distrito Antillas México Sur).

El Visitador del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas adoptó, el 21 de julio de 1999, la decisión de aceptar a la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos Dulces como una comunidad cultural miembro de la familia lasallista, que nace y crece en torno al Distrito de las Antillas (actualmente Antillas México Sur). Esta distinción compromete a los académicos a servir con fidelidad a la familia De La Salle.

Entre las actividades desarrolladas han figurado el Encuentro Internacional 1998 convocado en Miami donde tuvo lugar la exposición y desarrollo del tema Cuba ante el próximo milenio en tres charlas coloquio diferenciadas; cuatro años después, el Encuentro Internacional 2002 desarrolló en la misma ciudad el tema El ser antillano; y en 2006 se abordó El legado histórico de la diáspora cubana en los Estados Unidos, con el apoyo de la Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami, concluyendo la programación en 2008 con una conferencia magistral del Arquitecto Nicolás Quintana con una síntesis de las Ideas y proyectos para la reconstrucción del patrimonio arquitectónico cubano. Posteriormente, en 2010 y 2012, se celebraron nuevas reuniones en la Casa Bacardí, Coral Gables, Fl.

Hay que señalar que, en julio de 2005, en el transcurso de los actos conmemorativos del centenario de la llegada de los Hermanos De La Salle a Cuba en 1905, el Hno. Álvaro Rodríguez Echeverría, Superior General del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, expresó su confianza en la labor que realiza la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos, que ha cumplido actualmente 64 años de existencia desde su fundación, siendo la única institución cultural fundada en las aulas De La Salle en Cuba que ha permanecido todo ese tiempo en activo. 

El Consejo Rector, en la última reunión celebrada el 31 de mayo de 2019, acordó de acuerdo con la normativa vigente, disolver la citada institución cultural y estableció que su publicación Cuadernos de Pozos Dulces concluyera la trayectoria editorial publicando su último artículo en diciembre de 2019.  A su vez, la página de Cuadernos en Facebook y la cuenta de Twitter @pozosdulces se cerrarán en enero de 2020.

En la fecha de disolución de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos Dulces contaba con 71 académicos, de los cuales 52 residen en los Estados Unidos, 10 en Cuba, 5 en España, 2 en Puerto Rico, 1 en la República Dominicana y 1 en Suiza.

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Cuadernos de Pozos Dulces hace las maletas

El Consejo Rector de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de  Pozos Dulces, en la última reunión celebrada el 31 de mayo de 2019, acordó de acuerdo con la normativa vigente disolver la institución cultural, y estableció que su publicación oficial Cuadernos de Pozos Dulces concluyera la trayectoria editorial publicando el último artículo en diciembre de 2019.

La página de Facebook Cuadernos Pozos Dulces y la cuenta de Twitter @pozosdulces se cerrarán en enero de 2020.

Siguiendo esas instrucciones, Cuadernos de Pozos Dulces ha comenzado a hacer las maletas.

Antes de la despedida, intentaremos seguir manteniendo en estas últimas semanas el interés de los lectores, a quienes le debemos nuestro agradecimiento por las continuas manifestaciones de apoyo que hemos recibido a lo largo de veinticinco años de publicación ininterrumpida.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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La Habana cumple 500 años

  Javier Solano

El pasado 9 de abril, el Buque Escuela de la Armada Española Juan Sebastián El Cano entraba en la bahía de La Habana justo el mismo día, 90 años después, de su primera visita a esta ciudad en su primera vuelta al mundo.  Reeditando este viaje inaugural el ìmponente velero fabricado en 1927 había zarpado de “la tacita de plata” (Cádiz) para arribar a “la tacita lejana” (La Habana), uniendo estas dos ciudades que se desarrollaron paralelamente en ambas orillas del Atlántico como hermanas gemelas entre los siglos XVI y XVIII, y que conservan en la actualidad núcleos históricos que han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

La Española (actualmente la comparten República Dominicana y Haití) fue la base de la colonización de América desde 1492.  Puerto Rico fue conquistada por Ponce de León en 1508.  La conquista de Jamaica, dirigida por Juan de Esquivel, empezó en 1509.  Y aún sin completar el control sobre Jamaica, se abordó la conquista de la isla de Cuba, misión que se encomendó al conquistador Diego Velázquez que, en el verano de 1511 con una flota de cuatro naves y 300 hombres, zarpó de Salvatierra de la Sabana, en el extremo occidental de La Española, rumbo a las costas orientales cubanas.

Entre sus hombres se encontraban Hernán Cortés, Pánfilo de Narváez, Pedro de Alvarado y Fray Bartolomé de las Casas.  La expedición desembarcó en un lugar que Velázquez llamó Puerto de las Palmas, situado entre los actuales Guantánamo y Maisí, y sin tiempo que perder se fundó el 15 de agosto de 1511 el primer asentamiento español en Cuba:  Nuestra Señora de la Asunción de Baracoa.

La conquista de la isla no fue difícil.  En pocos meses quedaron fundadas las siete primeras ciudades de Cuba:  después de Baracoa, vinieron San Salvador de Bayamo, Santiago, Trinidad, Sancti Spiritus, Santa María del Puerto del Príncipe, y finalmente San Cristóbal de La Habana, que en su origen se ubicó en la costa sur de Cuba.  A mediados de 1514, la isla ya estaba completamente bajo control.  Esas siete ciudades fueron los primeros asentamientos permanentes de los conquistadores españoles en suelo cubano.  De ellas, solo Baracoa conserva su ubicación original, pues todas ellas fueron trasladadas por diversos motivos.

La inicial villa de San Cristóbal de La Habana sufrió al menos dos traslados desde su lugar de origen.  Aunque fue fundada en 1514 en la costa sur de la isla, finalmente quedó asentada en su ubicación actual (en la costa norte) el 16 de noviembre de 1519.  Esta última fecha es considerada como la de la fundación definitiva de la ciudad.  La Habana se convirtió con el tiempo en el punto clave del sistema de transporte comercial hacia la Metrópoli, y desde 1607 desplazó a Santiago como capital oficial de Cuba.

Desde su fundación hasta 1898, La Habana ha sido una ciudad española, salvo el período de ocupación inglesa durante la denominada Guerra de los Siete Años (1756-1763).  En agosto de 1762 fue tomada por los ingleses tras un asedio de 64 días, siendo la principal plaza conquistada por su Ejército en la América española durante esta guerra.  Con la firma de la paz en París, en febrero de 1763, Inglaterra la devolvió a España y cedió la Luisiana a cambio de Florida y la renovación de los tratados comerciales.

Cuando este año La Habana cumple medio milenio sigue siendo una ciudad impregnada de españolidad, a pesar de los avatares históricos.

Feliz aniversario.

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El monumento a Cuba en el Parque de El Retiro (Madrid)

  Lourdes Morales Farfán

En el Parque de El Retiro (Madrid), al final del Paseo de Colombia, se encuentra en la Plaza del Salvador el Monumento-Fuente dedicado a Cuba (ver imagen supra).  La idea de erigir un monumento en homenaje a la República de Cuba surge como agradecimiento al Gobierno cubano presidido por Gerardo Machado (1869-1939) por la construcción, en 1929, del Monumento al Soldado Español ubicado en las Lomas de San Juan (Santiago de Cuba).  El proyecto fue acogido favorablemente por el Gobierno del General Miguel Primo de Rivera (1870-1930), y el 1 de agosto de 1929 el Ayuntamiento de Madrid autorizó su realización, colaborando generosamente a la financiación del proyecto.

La construcción del Monumento-Fuente progresó rápidamente, encontrándose casi finalizado en 1931 al inicio de la Segunda República Española (1931-1939).  La inauguración se fue retrasando de una fecha a otra hasta llegar al 27 de octubre de 1952, fecha en la que finalmente se procedió oficialmente al acto previsto, coincidiendo con el cuatrocientos sesenta aniversario del descubrimiento de Cuba por Cristóbal Colón.

El monumento presenta en el centro una estructura de tres cuerpos y planta de cruz, delimitada ésta en cada uno de sus frentes por un pilón semicircular de granito.  La cara principal o delantera de la fuente está orientada al Este, y la trasera al Oeste.

De estos cuatro pilones, vamos a resaltar los dos situados en los frentes delantero y trasero del monumento, ya que en ambos aparecen situados sobre sendos pedestales las figuras en bronce de una iguana y un galápago, realizadas por el escultor Mariano Benlliure (1862-1947).  El motivo para emplazar las figuras de estos dos animales se encuentra en el hecho de que ambos forman parte de la más antigua fauna de Cuba, en particular la iguana.  La presencia del galápago se explica además, en base a su conocida longevidad, como una intención de resaltar el largo tiempo transcurrido, más de cuatrocientos años entonces, de la llegada de los españoles a la Isla.

La estructura central y principal de la fuente, de forma rectangular, está realizada en piedra caliza y es de planta rectangular en la que los dos lados mayores corresponden a las caras frontal y trasera del monumento.  Se compone de tres cuerpos superpuestos con forma de paralelepípedos y cuyo tamaño va disminuyendo de manera ascensional.

En el primer cuerpo, reparamos en cada lateral de menor tamaño -los situados al Norte y al Sur-  la proa de una carabela con un mascarón formado por un ángel que porta una cruz.  La embarcación aparece apoyada sobre dos surtidores de agua con forma de delfín y bajo una guirnalda confeccionada con los productos típicos de la agricultura cubana (como si de una corona de laurel se tratase) recordando la gran riqueza que ésta significó para España.

Esas figuras de bronce son también obra del escultor Mariano Benlliure, pudiendo considerarse todo el conjunto formado por éstas y el primer cuerpo de piedra como una columna rostral romana, en la que se nos representa la celebración del triunfo de las naves colombinas al lograr atravesar el Océano Atlántico y llegar hasta las costas cubanas en 1492, sin olvidar la importancia del proceso de evangelización que formó parte de la conquista de América.

En cada lateral del segundo cuerpo vamos a ver un escudo o estatua elaborado en mármol.  Comencemos por el frontal, donde por encima de las palabras dedicatorias “A CUBA” aparece el escudo oficial de la República de Cuba adoptado en 1906.  En el lateral posterior se encuentra representado, con algunas carencias, el escudo de los Reyes Católicos Isabel y Fernando bajo cuyo reinado (Corona de Castilla 1474-1504  Corona de Aragón 1479-1516) las naves españolas llegaron hasta las costas cubanas.  Al estar realizado durante la época del Gobierno (1939-1975) del General Francisco Franco (1892-1975) y ser muy similar al utilizado entonces suelen confundirse.

En el lateral norte (el derecho según miramos al escudo de Cuba) se ubica la estatua sedente de Isabel la Católica (1451-1504), quien ante la posibilidad que se planteaba durante su reinado de poder lograr la cristianización de Asia, decidió apoyar los proyectos de Cristóbal Colón (1451-1506).  Recordemos que Colón navegó rumbo al Oeste con el objetivo de llegar hasta tierras asiáticas, basándose en su creencia de que la Tierra era redonda.  La estatua, obra del escultor Juan Cristóbal (1897-1961), muestra una imagen idealizada de la reina castellana, en la que se ha querido realzar su belleza.  La escultura ha sufrido algunos daños con el paso de los años, y actualmente podemos observar que su mano derecha aparece parcialmente cercenada, habiendo desaparecido la mayor parte de la cruz esculpida por el artista.

La escultura de Cristóbal Colón se encuentra situada al lado opuesto del monumento (el lateral sur) y fue realizada por el escultor Francisco Asorey (1889-1961).  El artista ha esculpido al ilustre navegante como una persona de carácter fuerte, que dirige su mirada firme hacia el horizonte mientras permanece sentado delante de una corona de laurel, sujetando fuertemente un globo terráqueo.

El segundo cuerpo finaliza en una gran cornisa, que da paso al tercero en el que, sobre una base cuadrada, se erige una figura femenina como símbolo de la República de Cuba.  Esta talla, obra del escultor, Miguel Blay Fábregas (1866-1936), es quizás la mejor de todo el conjunto.   La República cubana se nos presenta así como la figura de una mujer joven cubierta por el gorro frigio, símbolo de la república, mirando sosegadamente hacia la derecha mientras, con su mano izquierda, señala hacia un cuerno de la abundancia del que sobresalen diversas flores y frutos como figura alegórica de la enorme riqueza y fertilidad de aquellas tierras.  Con la representación de la orquídea, considerada una de las más bellas y queridas flores de América, el escultor ha querido representar el significado de Cuba para España.

Al elaborarse el proyecto inicial (1) de la Fuente-Monumento, se pensó en colocar también una estatua del Presidente Gerardo Machado, propuesta que no se llegó a realizarse.

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(1)  Véase el boceto original de la Fuente-Monumento, en el que figura una estatua del Presidente Gerardo Machado, en Cosmópolis, Revista del Ayuntamiento de Madrid, número extraordinario, septiembre de 1929, página 31.

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Cuba 1898 – Los cuadros del Museo del Prado que nunca regresaron

   Alberto Sala Mestres

En febrero de 1894 llegaron a La Habana, trasladándose después a Santiago de Cuba, dieciséis cuadros del Museo del Prado seleccionados por el Director de la institución Federico de Madrazo y Küntz, según consta en el listado que se conserva en los archivos del Museo.  Los cuadros, entre los que había paisajes, retratos y obras de temática alegórica y mitológica, se cedían en calidad de depósito a la denominada entonces Diputación Provincial de Santiago de Cuba.

Al finalizar la Guerra Hispano-Americana [Spanish-American War] (abril-diciembre 1898), y tras la firma del Tratado de Paz entre el Reino de España y los Estados Unidos de América (París, 10 de diciembre de 1898) los cuadros permanecieron en Cuba.  Cabe interpretar que se traspasaron a los Estados Unidos en virtud del Artículo VIII del Tratado, donde se estipula que “España renuncia en Cuba…. a todos los edificios, muelles, cuarteles, fortalezas, establecimientos, vías públicas y demás bienes inmuebles que con arreglo a derecho son de dominio público, y como tal corresponden a la Corona de España”.

El 12 de febrero de 1899 se funda en Santiago de Cuba el Museo Provincial Emilio Bacardí Moreau.  Durante las dos primeras décadas el Museo, denominado ya como Museo Municipal, se instaló en varios inmuebles que eran inapropiados para su función, y en 1922 se inició la construcción de un edificio (ver imagen supra) con características idóneas, que fue inaugurado el 27 de octubre de 1927.  El Museo consta actualmente de tres salas de exposición que coinciden con los tres niveles del edificio:  Arte, Historia y Arqueología (1).

En la sala de Arte (situada en el segundo nivel) se exponen entre otras obras de pintura europea doce obras (2) de las dieciséis que llegaron a Cuba en 1894.  Cuatro de ellas (3) no han sido localizadas y es probable que se encuentren en colecciones particulares fuera del país.

Los catálogos y la información proporcionada por el Museo Municipal Emilio Bacardí Moreau indican expresamente que esas doce obras provienen del Museo del Prado, pero no se especifica que se encuentran en depósito.  Por el momento, España no ha reclamado su pertenencia, aunque en los últimos años varias obras del Museo del Prado cedidas en depósito a Museos e instituciones culturales de diferentes países (4) han regresado paulatinamente a su ubicación original.

Cabe destacar que Cuba es el único país donde puede verse actualmente una colección permanente de obras del Museo del Prado, que celebra este año el bicentenario de su fundación (1819-2019).

(1)  Como un dato curioso se indica que en la sala de Arqueología se exhibe una momia egipcia originaria de Luxor (antigua Tebas), adquirida por Emilio Bacardí Moreau en un viaje a Egipto realizado en 1912.  Los expertos han datado la momia en el período ptolemaico (323 – 30 a.C).

(2)  Paisaje con montaña y río, Paisaje con caza de oso y Paisaje con río (Matías Jimeno, ?-1657), David con la cabeza de Goliat (Guino Reni, 1575-1642), Retrato de la reina Margarita de Austria (Juan Pantoja de la Cruz, 1553-1608), Retrato de la reina María Josefa Amalia de Sajonia [esposa de Fernando VII] (Johann Carl Rössler, 1775-1845), La Primavera, El Verano, El Otoño y El Invierno (José de Madrazo (1781-1859), Retrato de Amadeo I (Salvador Martínez-Cubells (1845-1914) y el Asunto Mitológico [en la actualidad se titula Arco Iris] (Rafael Tegeo Díaz, 1800-1856).

(3)  Retrato de la Reina Mariana de Neoburgo, Jan Van Kessel (1626-1679), El sueño de Diana (César Álvarez Dumont, 1866-1945), Paisaje con figuras (Rafael Tegeo Díaz, 1798-1856) y Retrato de Fernando VII (autor desconocido).

(4) Los historiadores denominan a estos cuadros como El Prado disperso.

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El último viaje

  Gastón Baquero

Uno de los mayores beneficios de la vejez es la serenidad con que recibimos la noticia del fallecimiento de un ser querido.

A partir de cierta edad se tiene inevitablemente la sensación de estar de paso, de hallarnos a punto de seguir viaje en cualquier momento.  Al saber que uno de los compañeros de excursión, ¡uno más!, ha reemprendido el peregrinaje, dejándonos por un rato más en la prolongada visita iniciada con el nacimiento, sentimos, sí, pena por la ausencia (la pasajera ausencia), pero comprendemos que teníamos olvidada nuestra condición principal:  la de ser fugaces viajeros por un largo camino.

No hubo ni hay religión que desatienda pagar los gastos de los suyos que emprenden el viaje.  Una moneda entre los labios, una carta dirigida a Dios, recomendándole la persona y suplicándole una amable acogida, unas oraciones por su alma, un amuleto para entregarlo al guía acompañante, un rito, alguna ceremonia que se juzga auspiciosa, son en verdad el equipaje apropiado para el viajero.  Al moribundo el sacerdote le lleva el viático, los romanos ponían sobre el corazón una rama de ruda (1).

Para que el cuerpo vaya limpio está el baño funeral que no falta en ninguna religión.  Para que no padezca hambre en el más allá, los deudos y los amigos comen y beben antes del entierro; y los sabios chinos ponen comida sobre las tumbas.  Eso para lo material, lo del cuerpo.  Para purificar y limpiar hasta la raíz el alma, tienen prescritas las religiones normas y costumbres que varían con las épocas y las civilizaciones, pero giran todas alrededor de la misma idea:  hay que sacudirse el polvo interior que se nos deposita durante nuestra visita a la tierra.

Los santos óleos de la extremaunción, y la confesión y comunión antes de partir, no tienen otro sentido.  La confesión limpia el cuerpo y la comunión limpia el alma.  Comulgar es lavarse el alma con la sangre de Dios.  Queda así el viajero puesto en camino con todas sus deudas pagadas.  Al estar limpio por dentro y por fuera se le llama en religión “tener la maleta hecha”.

Recuerdo cuando en el campo nos llevaban a niños y mayores cerca de quien moría para decirle la oración llamada El camino recto (2).  Siempre la conciencia del morir entendido como un viaje.  “No murió, partió primero” es fórmula perfecta de la antigüedad.  La barca en el río, el vuelo hacia el cielo, la vuelta a la Casa del Padre, el adiós, ligándose siempre la imagen del morir con la de partir de viaje.  Egipcios y aztecas lo sabían muy bien, y los viejos tártaros enterraban a sus héroes con el caballo, para que siguiera jineteando por las llanuras del cielo.

Los griegos, a quienes no agradaba la idea de la muerte como destrucción y aniquilamiento, tenían un puñado de metáforas para no emplear jamás la palabra vitanda.  Todo lo que decían era aplicable a un viaje.  “Ahora está en otra estrella”, era uno de los modos maravillosos que empleaban para dar la noticia tremenda.  En inglés “he is gone” cumple también el papel de metáfora de la muerte.  Y las poesías más antiguas de la humanidad, en Occidente, como en Oriente, en las civilizaciones precolombinas de América, como en las arcaicas asiáticas, quieren inculcarle al hombre la noción de lo fugaz de la visita a este planeta.

Aquí estamos de paso y muy de paso, en visita breve.  Nos quedan muchos mundos por recorrer.  Darnos compañía unos a otros nos libra de sentir el pavor del vacío que media entre la tierra y los cielos.

(1) La ruda es un arbusto perenne de la familia de las rutáceas oriundo del Mediterráneo, de hojas muy divididas y flores amarillas, que se utiliza con fines medicinales con el peligro de que su toxicidad es extrema en dosis elevadas.

(2)  San Antonio María Claret (1807-1870), Camino recto y seguro para llegar al cielo, Devocionario, primera edición, Palma de Mallorca 1845, Imprenta Esteban Trías, 530 págs.  Desde esa fecha se han publicado 185 ediciones en castellano.

Nota:  El escritor, poeta y periodista cubano Gastón Baquero [1914-1997] (véase imagen supra en la ultima etapa de su vida) residió desde 1959 en Madrid donde colaboró en el Instituto de Cultura Hispánica y en la emisora Radio Exterior de España, publicando numerosos artículos en diferentes periódicos del país.  En la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (Santander) ejerció como Profesor de Historia y Literatura de América Latina.  Tras su fallecimiento, el Ayuntamiento de Madrid colocó una placa en la fachada del edificio donde había vivido (véase imagen supra).  La Residencia de Mayores de la Comunidad de Madrid en la localidad de Alcobendas, donde residió en sus últimos años, lleva actualmente su nombre.  Una parte de su biblioteca, así como documentos, correspondencia y manuscritos se encuentran depositados en la Cuban Heritage Collection de la Universidad de Miami (Reference code 5033).

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Venerable Hermano Victorino De La Salle (1885-1966)

  Alberto Sala Mestres

El 6 de abril de 2019, el Santo Padre Papa Francisco refrendó en el Vaticano el Decreto de Virtudes Heroicas del Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle, aprobado por unanimidad por la Congregación para las Causas de los Santos, documento que le otorga la condición de Venerable.  Esta noticia fue difundida por la Oficina de Prensa de la Santa Sede a través de su Boletín de Noticias del 8 de abril de 2019 (BO 297).

La cualidad de Venerable establece una nueva etapa que sitúa al Hermano Victorino De La Salle a las puertas de la Beatificación.  Para que sea designado Beato se requiere que suceda un milagro atribuido a su intercesión, que deberá ser verificado y autenticado de forma fehaciente, y analizado posteriormente por la Congregación para las Causas de los Santos.

Recordar la vida y obra del Hermano Victorino nos sitúa ante una persona que supo entender la sociedad de su época y la misión de apostolado que su vocación le había confiado.

Nuestro Hermano De La Salle nació en Francia y llegó a Cuba en 1905, formando parte de una comunidad de Hermanos que se establecería en la nueva República de Cuba fundada tres años antes. La labor realizada en esos primeros años fue muy eficaz para restablecer el acercamiento de los fieles y sus familias a la Iglesia, mediante la fundación de colegios católicos que ofrecían una educación más moderna, lejos de los cánones de la Metrópoli, impartiendo valores cristianos en una nueva evangelización.

El acertado criterio del Hermano Victorino le hizo ver que hacía falta algo más que las asociaciones o grupos que se formaron entonces para mantener la vigencia de la fe y la práctica de la religión. Era necesario -pensaba- organizar un movimiento diferente, innovador, comprometido y valiente. Así surgió, en 1928, la Federación de la Juventud Católica Cubana, una asociación nacional organizada a través de grupos y coordinada a nivel diocesano, que mantenía y desarrollaba su apostolado como el objetivo de todos los católicos comprometidos con la labor de Iglesia.

El diseño de ese movimiento laico de hombres y mujeres fue abarcando progresivamente en las diferentes ciudades y poblaciones de Cuba a los estudiantes, universitarios, obreros, fieles de las Parroquias y matrimonios, siguiendo las pautas del Hermano Victorino, quien se adelantó varias décadas en promover el protagonismo que tienen ahora los laicos en la vida de la Iglesia.  Con su proverbial sencillez y humildad, confirmaba siempre un pensamiento que repitió muchas veces de palabra y por escrito:  “Siempre quise hacer obra de Iglesia”.

Estadísticas publicadas en la IV Semana Internacional de la Acción Católica, celebrada en Montevideo (Uruguay) en 1956, indican que la organización fundada por el Hermano Victorino contaba entonces con 1,080 grupos, formados por un total de 32,000 miembros.  En 1953 se había concluido la especialización en cuatro grupos: la Juventud Acción Católica (JAC), integrada por los grupos generales radicados en todas las Parroquias de Cuba;  la Juventud Estudiantil Católica (JEC), formada por los grupos establecidos en los colegios y centros de enseñanza secundaria; la Juventud Obrera Católica (JOC), integrada por los grupos obreros radicados en las distintas localidades; y la Juventud Universitaria Católica (JUC), constituida por los grupos establecidos en  las universidades del país.

Junto a esa significativa organización católica cubana, se fundó también en 1946 por iniciativa del Hermano Victorino el Hogar Católico Universitario, que brindaba acogida a los estudiantes sirviendo a su vez de punto de encuentro de los universitarios.  También impulsó la creación en 1953 de los Equipos de Matrimonios Cristianos, cuya organización y funcionamiento fueron aprobados por el Episcopado cubano, y que tuvo un rápido crecimiento.

El Hermano Victorino De La Salle había recibido una especial gracia de Dios: el peculiar carisma que le acompañó siempre. Su liderazgo participativo, esa manera de expresarse de forma reflexiva y convincente desde el testimonio de su propia vida, sigue siendo un modelo para todos. Su ejemplo sembró numerosas vocaciones sacerdotales y religiosas entre los jóvenes.

Falleció en Puerto Rico el 16 de abril de 1966 y sus restos se encuentran depositados en una urna funeraria en el Panteón de los Hermanos De La Salle ubicado en el  Cementerio Católico Porta Coeli de Bayamón, ciudad ubicada a 19,4 kilómetros (12 millas) de San Juan.  Es probable que en un futuro próximo los Hermanos De La Salle decidan trasladar, después de obtener las autorizaciones pertinentes, la citada urna funeraria a otro lugar más acorde con la reciente designación de Venerable.

Tras su fallecimiento, quienes habían conocido al Hermano Victorino, participando en su labor de apostolado, recopilaron datos y testimonios sobre su vida ejemplar. Un número importante de católicos consideraba que existían evidencias para iniciar el reconocimiento de su santidad. El Cardenal de Puerto Rico Mons. Luis Aponte Martínez, respaldó las peticiones, y el 30 de marzo de 1999 dictó el Decreto de Introducción de la Causa de Beatificación del ya considerado Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle.

El Superior General del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas designó a Rodolfo Meoli fsc, para el seguimiento de ese tema desde la Casa Generalicia en Roma, y las autoridades de la Santa Sede nombraron a Fr. Vincenzo Criscuolo Ofm.Cap. Relator de la Causa de Beatificación.  Ambos han desarrollado una encomiable labor que ha llevado al reciente dictamen del Papa Francisco de designarle como Venerable Hermano Victorino De La Salle.

Las autoridades eclesiásticas han aprobado el texto de una Oración, para uso privado de los fieles, cuyo texto figura a continuación.

Puede verse más información en: http://www.victorinodelasalle.org

Oración

Señor Dios, que has prometido ensalzar a los humildes y que brillaran como estrellas en perpetuas eternidades los que enseñaren a muchos la justicia, dígnate glorificar a tu siervo Venerable Hermano Victorino De La Salle, trabajador incansable en la parcela de la niñez y de la juventud, haciendo que su nombre resplandezca entre tus santos.

Multiplíquense tus gracias, Señor, en favor de los fieles que te las piden, haciendo presente las virtudes que él practicó en la Tierra, y concédenos que algún día veamos a tu Santa Iglesia honrar su memoria y ofrecernos en él un nuevo modelo que imitar, y un nuevo protector que nos asista desde el cielo, en los trabajos y aflicciones de esta vida, ayudándonos a conseguir la bienaventuranza eterna.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Se ruega a quienes obtengan favores o gracias por intercesión del Venerable Hermano Victorino de la Salle, que lo comuniquen en un breve mensaje dirigido a:  victorino@saintly.com

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2019 – Un año importante para Cuadernos de Pozos Dulces

–  Alberto Sala Mestres

En diciembre de 1994, un grupo entusiasta liderado por el Dr. Norman González Ferreira, con el apoyo del Dr. José María Granda, Rector de la Universidad De La Salle (La Habana 1957-1960), pensó en la oportunidad de una publicación que fuera el vínculo de unión entre los miembros de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos Dulces, institución cultural fundada en 1955 en la habanera Academia De La Salle.  La publicación que tenía el nombre de Cuadernos de Pozos Dulces, contó con el apoyo inicial de la Universidad Interamericana de Puerto Rico, donde se imprimieron y distribuyeron por correo mensualmente los primeros ejemplares.

Como sucede con todas las publicaciones, había que dotar a Cuadernos de un logotipo que lo identificara visualmente, y se decidió que sería idóneo reproducir la imagen de uno de los baluartes del Castillo del Morro ubicado a la entrada de la bahía de La Habana.  Los medios informáticos que existían hace veinticinco años eran muy limitados, y así de una forma pseudo artística se descompuso digitalmente la imagen para lograr el logotipo que apareció entonces en sombras negras sobre fondo blanco y que hemos utilizado siempre.  Puede verse supra la foto original a la izquierda, y el logotipo logrado artesanalmente para Cuadernos a la derecha.

En pocos meses la publicación se consolidó, y los lectores financiaron desde entonces con sus contribuciones tanto la edición como su distribución por correo.  Cuadernos fue a su vez quien convocó en Miami los Encuentros Pozos Dulces celebrados en 1998, 2002, 2006 y 2008, los dos últimos en el acogedor marco de la Casa Bacardí en Coral Gables, Fl., donde los académicos se reunieron posteriormente en 2010 y 2012.   En el período 1989-2012 se imprimieron y distribuyeron 32 números de Cuadernos, con 231 artículos de 102 autores diferentes.

La edición digital de Cuadernos de Pozos Dulces se inició en junio de 2012, y continúa desde entonces con la publicación de un artículo cada quince días, intervalo establecido con la intención de no agobiar a los lectores, que cada vez son más numerosos y nos envían periódicamente sus comentarios y sugerencias.

En este año del veinticinco aniversario, el Editor agradece a todos los lectores su constante apoyo, sin olvidar a todos los autores que han contribuido con sus escritos a que la publicación siga manteniendo el interés de quienes dedican su tiempo a leerla.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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Lourdes y el Hermano Victorino De La Salle

–   Alberto Sala Mestres

La mayoría de los candidatos a la santidad han tenido una devoción especial que les ha acompañado durante toda su vida. Algunos incluso lo incorporaron a su nombre al tomar los hábitos como sucedió, por citar sólo un ejemplo, a Teresa Sánchez de Cepeda y Ahumada (1515-1582) que adoptó para siempre el nombre de Teresa de Jesús con el que fue declarada Santa en 1622 y Doctora de la Iglesia Universal en 1970.

En el caso del Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle (1885-1966) desde muy joven expresó una singular devoción a Nuestra Señora de Lourdes, y en el transcurso de su vida dio un testimonio personal constante de esa devoción mariana, que se vio también reflejada en diversas manifestaciones públicas a lo largo de los años.

Así, cuando en 1928 se fundó en La Habana la Federación de la Juventud Católica Cubana, por iniciativa del Hermano Victorino, se escogió expresamente la fecha del 11 de febrero, aniversario de la primera aparición en 1858 de la Santísima Virgen María a Bernadette Soubirous (1844-1879) en la ciudad francesa de Lourdes.

Un detalle significativo tuvo lugar en julio de 1954 cuando, con motivo de la celebración del Año Mariano, varios federados (nombre con el que eran conocidos los miembros de la Juventud Católica Cubana) acompañaron al Hermano Victorino en su visita a la Basílica Menor de Lourdes, ocasión en la que se colocó una placa conmemorativa del veinticinco aniversario de la fundación de la Juventud Católica Cubana que se había celebrado el año anterior.  Puede verse en la actualidad esa placa situada a la derecha del altar mayor sobre el marco de la puerta que da acceso a Sacristía.

Hay que señalar que la Juventud Católica Cubana fue el movimiento laico más importante en la historia católica de Cuba, con más de 1,080 grupos, formados por un total que superaba en 1956 los 32,000 miembros, y que abarcaba en las diferentes ciudades y poblaciones, a los estudiantes, universitarios, obreros, fieles de las Parroquias y matrimonios, siguiendo las pautas del Hermano Victorino, quien se adelantó varías décadas en promover el protagonismo que tienen ahora los laicos en la vida de la Iglesia con el impulso del Concilio Vaticano II.

Otro episodio singular que contó con la iniciativa de Hermano Victorino tuvo lugar en 1958, con la construcción en La Habana de una réplica de la Gruta de Lourdes (ver imagen supra), realizada por el arquitecto Max Borges y ubicada en el lateral derecho de la Iglesia de Jesús Nazareno (conocida también popularmente como Iglesia de Santa Ana o Jesús de Miramar).  Se accede libremente desde la calle y recibe muchas visitas de cubanos y turistas extranjeros.  En su testamento, el Hermano Victorino expresó el deseo de ser enterrado, cuando las circunstancias lo permitan, frente a la Gruta y a los pies de la Virgen de Lourdes, cubierto por una lápida anónima.

Próximamente la Causa de Beatificación del Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle tiene una cita importante en Roma. El 15 de noviembre de 2018, una Comisión de Teólogos designada por la Congregación para las Causas de los Santos examinará la Positio (590 páginas) documento oficial que incluye además de los testimonios de los testigos que conocieron al Hermano Victorino, los principales aspectos de su vida y virtudes junto a sus escritos.

Pedimos a  todos los que conocieron en vida al Hermano Victorino y participaron en los movimientos laicos que impulsó, así como a la familia lasallista y a todos los lectores a que, en unión de oraciones, acompañen este proceso.

Oración

Señor Dios, que has prometido ensalzar a los humildes y que brillaran como estrellas en perpetuas eternidades los que enseñaren a muchos la justicia, dígnate glorificar a tu siervo Hermano Victorino De La Salle, trabajador incansable en la parcela de la niñez y de la juventud, haciendo que su nombre resplandezca entre tus santos.

Multiplíquense tus gracias, Señor, en favor de los fieles que te las piden, haciendo presente las virtudes que él practicó en la Tierra, y concédenos que algún día veamos a tu Santa Iglesia honrar su memoria y ofrecernos en él un nuevo modelo que imitar, y un nuevo protector que nos asista desde el Cielo, en los trabajos y aflicciones de esta vida, ayudándonos a conseguir la bienaventuranza eterna.

Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Nota:  Se ruega a quien obtengan favores o gracias por intercesión del Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle, que lo comuniquen en un breve mensaje dirigido a:  victorino@saintly.com

Puede verse más información en:   hacer click aquí  http://www.victorinodelasalle.org

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La leyenda de La Giraldilla habanera

–  Lola Sedeño

El Castillo de la Real Fuerza, en La Habana, fue construido en el período 1558-1577 en la misma ubicación de una primitiva Fortaleza o Fuerza Vieja, edificada anteriormente durante el bienio 1538-1540, que fue destruida por el corsario francés Jacques de Sores en su ataque a la ciudad en 1555.

El Rey Carlos I de España había nombrado a Hernando de Soto (1500-1542) como Capitán General de Cuba y Adelantado de la Florida, confiándole en 1539 el mando de una expedición que explorara esa Península. Antes de partir designó a su esposa Isabel de Bobadilla (1505-1546) para que, durante la ausencia, desempeñara su mandato. Cuenta la leyenda que, con frecuencia, Isabel subía a un punto alto de la Fuerza Vieja con la esperanza de avistar algún barco que trajera por fin de regreso a su esposo. En el curso de su expedición, Hernando de Soto falleció a orillas del Mississippi en 1542.

En 1632, Juan Bitrián Viamonte, Capitán General de la Isla, encargó a Jerónimo Martín Pinzón una escultura en bronce que hiciera las veces de veleta para colocarla en la torre vigía añadida al Castillo de la Real Fuerza, rememorando la larga espera de Isabel de Bobadilla en ese lugar (no en el mismo edificio). La escultura que mide 100.5 cm / 39.56 pulgadas de altura, representa a una joven con vestido renacentista que porta en el pecho un medallón con el nombre del escultor; sostiene en su mano derecha una palma de la que sólo se conserva el tronco, y en su mano izquierda la Cruz de la Orden de Calatrava (1158), a la que pertenecía Bitrián Viamonte.

Durante siglos la veleta fue respetada por decenas de huracanes tropicales, pero en 1926 un ciclón la arrancó del pedestal y la hizo caer. Con posterioridad se realizó una copia que se ubicó en el mismo sitio, trasladándose la original al Museo de Bellas Artes y, años después, al Museo de la Ciudad.  Al inaugurarse el Museo del Castillo de la Real Fuerza, en 2008, la estatua original (ver imagen supra) fue colocada a la entrada del Castillo conservándose la réplica en la torre de la fortaleza.

La similitud de la función, y un cierto parecido vista a distancia con su homóloga sevillana, hicieron que se le conociera como “La Giraldilla”. Actualmente es el símbolo de ciudad de La Habana, cuya fundación se remonta al año 1519.

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Hermano Victorino De La Salle: una vida “exagerada”

–  Rodolfo Meoli, fsc

Postulador de la Causa de Beatificación (Roma)

No vamos a referirnos aquí a una película del director Danny Boyle que se estrenó hace años con el título A Life Less Ordinary (en italiano “Una vita esagerata”, ni de la denominada “vida exagerada” que describe la letra de una canción de moda en Italia.  Queremos evocar el paso por la Tierra de un hombre excepcional, una persona providencial que atravesó años difíciles en Francia y posteriormente en Cuba, en los Estados Unidos y en la región de las Antillas.  De las vicisitudes de su tiempo supo extraer frutos luminosos de santidad personal y dejarnos una valiosa herencia.

¿Por qué utilizo la expresión “vida exagerada”?  Simplemente porque el Hermano Victorino De La Salle llevó a cabo a lo largo de su vida tantas iniciativas, grandiosas y hermosas, que habrían podido llenar la vida de varias personas a la vez.

“Hay demasiados sabios, demasiados prudentes. Oh Dios, mándanos locos, envíanos hombres que se comprometan a fondo, que amen de otra forma y no sólo con palabras, que se entreguen verdaderamente hasta el fondo” (1).  El Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle cumple las expectativas que vislumbraba el entonces Monseñor Gianfranco Ravasi, actualmente Cardenal.

Como Hermano De La Salle, el Siervo de Dios siguió la estela del fundador del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, San Juan Bautista De La Salle (1651-1719), con su testimonio personal de fe y apostolado con los jóvenes y una dedicación plena y total adhesión al espíritu fundacional del Instituto:  “El espíritu de este Instituto es, en primer lugar, el espíritu de la Fe que debe mover a los que lo componen a no mirar nada sino con los ojos de la fe…  En segundo lugar, el espíritu de este Instituto consiste en el Celo ardiente de instruir a los niños y educarlos en el santo temor de Dios” (2).

El Hermano Victorino hizo suyo ese dictamen de la Regla de los Hermanos De La Salle obteniendo su máximo provecho personal porque “hacerlo todo con espíritu de fe” no es más que buscar la perfección de la vida del cristiano y, en consecuencia, la santidad, completada por el “celo ardiente” que sólo mira servir a Dios en el prójimo, que en el caso particular de nuestro Siervo de Dios son los jóvenes a quienes dedicó su vida.

Sus intuiciones se hicieron una realidad providencial que aportó un decidido impulso a la Iglesia católica en Cuba.  La trayectoria es significativa:  Asociación La Salle (1912), Conferencia de San Vicente de Paúl (1919), Revistas católicas “Blanco y Azul” y “Páginas” (1912-1919), Federación de la Juventud Católica Cubana (1928), Hogar Católico Universitario (1946), Equipos de Matrimonios Cristianos – Movimiento Familiar Cristiano (1953).  Todas ellas fueron iniciativas que tuvieron un enorme éxito y otorgaron una gran popularidad al Hermano Victorino.  Son innumerables los testimonios que podrían citarse y que exaltan sus capacidades creadoras dotadas de una fuerza arrolladora.

Algunas ideas que podrían considerarse como secundarias tienen su atractivo y contribuían a entusiasmar los corazones.  Por ejemplo, los jóvenes tienen un gran interés por la música, y ahí tenemos al Hermano Victorino que se transforma en músico y hacer surgir de su mente, en 1935, la entusiasta y marcial melodía del Himno de la Federación de la Juventud Católica Cubana con la letra del Dr. Julio Morales Gómez.

Es posible llegar a expresar un ideal gráficamente.  Fue también el Hermano Victorino quien diseñó en 1933 la bandera de la Juventud Católica Cubana, representada bajo el símbolo de la “estrella y la cruz”.  La Dra. Teresa Fernández Soneira, autora de la más acreditada publicación sobre la historia de la Federación de las Juventudes de Acción Católica Cubana, tituló los dos volúmenes de su libro “Con la Estrella y la Cruz” (3).

Las referencias sobre su vida que hemos indicamos pensamos que son suficientes para captar en su conjunto la personalidad del Siervo de Dios, así como su vocación, orientada a la santidad personal pero dirigida especialmente a la difusión del mensaje cristiano en Cuba, buscando el verdadero bien de los cubanos, su crecimiento espiritual, la toma de conciencia de la dignidad y de la belleza de ser cristianos, según lo expresa San León Magno (c.390-461):  “Agnosce, cristiane, dignitatem tuam”.

Los reconocimientos que tuvo en vida:  Doctor “honoris causa” Universidad Católica de Santo Tomás de Villanueva, La Habana (1951); Cruz “Pro Ecclesia et Pontifice” (1953) concedida por Su Santidad el Papa Pío XII; “Croix de la Légion d’Honneur”, Francia (1955); y el gran pesar del que la prensa se hizo eco tras su fallecimiento en 1966, constituyen el mejor reconocimiento de su gran labor apostólica.  Podemos decir que el Hermano Victorino forma parte, de pleno derecho, del elenco de grandes cubanos; su obra se asemeja, con sus características propias, a la de San Antonio María Claret, el Beato José Olallo Valdés y el Venerable Padre Félix Varela Morales.

En 1990 un grupo numeroso de personas que había conocido al Hermano Vidtorino organizó una Comisión Coordinadora para promover su Causa de Beatificación, y el 8 de septiembre de 1999 S.E. Mons. Roberto González Nieves, Arzobispo de San Juan (Puerto Rico), ciudad en la que había  fallecido el Hermano Victorino el 16 de abril de 1966, presidió la ceremonia de apertura de la Causa.

Terminada la fase diocesana, la Causa de Beatificación continuó en Roma donde, en 2015, se concluyó la redacción de la Positio (documento de 590 páginas que recoge la documentación necesaria) que será examinado el 15 de noviembre de 2018 por una Comisión de Teólogos designada por la Congregación para las Causas de los Santos.  Su esperada decisión positiva declararía Venerable al Hermano Victorino.  Para lograr que sea Beato será necesario un milagro estudiado por los médicos y aprobado por los teólogos.

Esperamos que ese día glorioso no tarde en llegar teniendo en cuenta que el Hermano Victorino De La Salle en toda su trayectoria, y en todos los lugares donde las circunstancias lo condujeron, logró promocionar vocaciones vitales y sugerir experiencias de fe que produjeron resultados sorprendentes, como lo demuestran las más de doscientas vocaciones sacerdotales y religiosas surgidas del movimiento católico que fundó en Cuba, así como la persistente fama de persona inspirada y santamente comprometida que aún le rodea.

(1)  Gianfranco Ravasi, Mattutino, en Avvenire, 24 de septiembre de 1993.

(2)  Reglas y Constituciones de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, Roma, 1953, Cap. II, 2.

(3)  Teresa Fernández Soneira, Con la Estrella y la Cruz, Historia de la Federación de las Juventudes de Acción Católica Cubana, Vols. 1 y 2, Ediciones Universal, Miami, 2002.

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Cuadernos de Pozos Dulces, sexto aniversario

Cuadernos de Pozos Dulces celebra el sexto aniversario de nuestro blog Cuadernos

En los seis años de presencia en Internet se han publicado 144 artículos (aproximadamente un artículo cada quince días para no abrumar a los lectores) de 92 autores diferentes. En el transcurso de esos años, los lectores han escrito 331 comentarios al pie de los artículos.

Un total de 143 personas reciben directamente en su e-mail los artículos mediante una sencilla suscripción gratuita y segura. Para suscribirse sólo hay que incluir el e-mail personal en el recuadro en blanco de nuestra página de portada (hacer click en Cuadernos ) que se encuentra ubicado al final de la lista de los artículos publicados durante el año. La suscripción se confirmará respondiendo afirmativamente al mensaje que se recibe minutos después en el e-mail que se haya indicado.

También, a través de Twitter, 55 seguidores acceden puntualmente a todos los artículos.

Desde agosto de 2015, Cuadernos dispone en Facebook de una página propia, donde ya se han registrado cerca de 5,000 “amigos” que pueden visualizar y leer, si lo desean, todos los artículos que se publican. El número real de nuestros lectores en Facebook no se refleja en las estadísticas que recibimos de esa red social y sólo podemos identificar, por sus perfiles, que un porcentaje significativo son universitarios de países de América Latina.

Se han recibido en estos seis años más de 24,600 visitas de lectores en nuestro blog en Internet que residen principalmente en los Estados Unidos, México, República Dominicana, Colombia, Puerto Rico y Argentina. Esos datos consolidan, por sexto año consecutivo, a Cuadernos de Pozos Dulces como la publicación lasallista más destacada en su género en la región de las Antillas.

Queremos reiterarle a todos nuestros lectores el compromiso de continuar con nuestro propósito de ofrecerles artículos de diversas materias, y autores diferentes, que despierten su interés.

Les recordamos que pueden incluir libremente, siempre que lo deseen, comentarios y sugerencias al pie de los textos publicados. Nos gustaría recibir también la colaboración de quienes deseen publicar sus textos, que pueden enviarse directamente a nuestro correo electrónico pozosdulces@post.com

Muchas gracias a todos.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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Osvaldo Morales Mustelier fsc (1924-2018) – Un hombre bueno

–  Luis Franco Aguado, fsc

Un hombre es bueno cuando es honrado, sincero, auténtico, digno de confianza.  El Hno. Osvaldo Morales era así, como un jarrón vacío a través del cual Dios se manifestaba, se hacía cercano a  niños, adolescentes, jóvenes y adultos.  Y, además, era un hombre de conciencia, por eso la bondad le seguía como una sombra, y de alguna manera se puede decir que se convirtió en su modo de ser.  Pocas personas como el Hno. Osvaldo han puesto en práctica  la bondad humana a través del ejercicio diario de los valores morales.

Buena persona es “quien de verdad quiere serlo” y, en ese sentido, podría decirse que a él le sobró vocación.  Siempre tuvo una fina sonrisa de comprensión e indulgencia para las debilidades humanas, y la cercanía para quienes necesitaban de sus consejos y su ayuda.  ¡Tiene mérito ser así a los 93 años!

También es verdad que el Hno. Osvaldo era un hombre de certezas, pero en el fondo de su alma estaba convencido de que la verdad de hoy se hace con renuncias a las verdades de ayer y de mañana…;  justamente por eso era un hombre bueno.  En los últimos años de su vida pasó gran parte de su tiempo “acompañando vidas”, muchas de ellas deshilachadas, en su Cuba querida, sobre todo en ese Santiago de Cuba que llevaba tatuado en lo más profundo de su corazón.  Allí encontró, hasta mimetizarse con ella, la buena sombra de la Virgen de la Caridad del Cobre, la mejor entre las sombras.

Y, junto al buen Hermano De La Salle y la buena persona el buen amigo.  La amistad  es la más libre y la más gratuita entre todas las vinculaciones que se puedan establecer entre las personas.  Decía Aristóteles que en la amistad se concreta la inteligencia, la libertad y la dignidad del hombre, teniéndola por “lo más necesario para la vida”.  Y es que la amistad consiste, cuando se reduce a su quintaesencia, en dejar que el otro sea lo que es y quiere ser, ayudándole delicadamente a encaminarse hacia lo que debe ser.  Sabedor de todo ello, el Hno. Osvaldo Morales Mustelier trató de cosechar con paciencia campesina las espígas de las que se alimenta la amistad:  la benevolencia, la beneficencia, la benedicencia y la confidencia.  Fue el caminante que hizo camino al andar; el romero que solo llevaba a cuestas un zurrón repleto de bondad para descargarlo en las posadas de la amistad y dar cuanto tenía o hacía, también lo que era.  Quizás nunca la pronunció, pero seguramente sentía como suya aquella frase que un día escribió en un relato  Álvaro Pombo:  “Yo soy mi corazón y tú también”.  Nadie sabe cuántas palabras caben en el silencio del amigo.

Muchos nos hemos quedado atrapados en la tela de araña de su ausencia.  Han pasado apenas unos días, no se han escrito obituarios ni elegías de quien tan solo fue -nada más y ¡nada menos!- que un buen Hermano De La Salle, un hombre bueno.  Creo que a su tumba tardará en llegar la sentencia implacable del olvido, la que nos convierte a todos en verdaderos muertos.  Si, como asegura Emilio Lledó, “somos necesariamente en el otro y cuanta más memoria guardan los demás de nosotros más somos”, entonces el Hno. Osvaldo aún está entre nosotros, aún sigue vivo.  Para muchos, ha resultado muy duro seguir moviendo el corazón todos los días casi cien veces por minuto sin su ayuda, pero la huella de su voz cordial, de su palabra comprensiva, no se ha borrado de su memoria, de sus amigos, de su hermana María, de su familia religiosa, de todos aquellos con los que supo hacer la pequeña gran historia de cada día.

Ahora seguimos necesitando oír el susurro de su voz bajo ese disfraz de caracola que un buen día parece que encontró en el rodar de la vida.  Ese susurro a muchos nos ha ayudado a entender el mundo por lo sencillo, por la grandeza de las pequeñas cosas:  el trabajo bien hecho, el apretón de manos que siente el corazón, la palabra dialogada e interpretada en el otro, el ser condoliente con el que sufre, el tratar de dar amor -nunca la ira- siempre que se pueda… y, cuando la ocasión sea propicia, regalar sonrisas y no malhumorarse con demasiada frecuencia.

Definitivamente el Hno. Osvaldo fue un “hombre bueno”.

Supo a lo largo de su dilatada vida celebrar las virtudes de los otros, de muchos a los que nadie valoraba.

Su apariencia podía hacer que, de partida, sintieras el aleteo de mariposas en el estómago, pero con el tiempo ese aleteo se desvanecía, y la risa afloraba como fuente recién nacida.

Le gustaba tener la razón, pero estaba dispuesto a ir mano a mano contigo y hacerte saber cuándo estabas siendo difícil o cuándo estabas viendo el mundo con tus lentes de poeta.

Sabía respetar a los que acudían a él, incluso cuando no tenían razón, cuando la emoción no les permitía descubrir el camino correcto… y entonces, sobre todo entonces, nunca caía en la tentación de manipular tus sentimientos.

Cuando se dialogaba con él, uno´tenía la sensación de que era alguien en que se podía confiar.  Le decías cosas y él no las repetía.  Te equivocabas y pedías perdón y él realmente lo dejaba ir…

Era el primero en admitir que no sabía todo acerca de la vida, pero eso no le impedía ser empático  El hecho de que no le tocara enfrentar los mismos desafíos ni problemas que tú, no significaba que para él fueran menos importantes.

En fin, el Hno. Osvaldo supo predicar con el ejemplo.  Ésa fue una de sus mayores virtudes.  Sabía bien que de nada sirve dar discursos profundos, motivadores, que les lleguen a las personas, si luego, de manera incongruente, no los practicas.  Con su ejemplo, supo ganarse el cariño y el respeto de aquellos con los que se cruzó a lo largo de sus 93 años…  porque cuando fue necesario se arremangó las mangas, y demostró el coraje y la pasión que eran necesarios para mover, sobre todo los corazones.

Quiero concluir con aquel pensamiento que se le atribuye a Bertolt Brecht:  “Hay hombres que luchan un día y son buenos.  Hay otros que luchan un año y son mejores.  Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos.  Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.  El Hno, Osvaldo era de los imprescindibles, por eso alcanzó el cielo, porque no tenía miedo a volar.

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De La Salle – 2018 Año del Siervo de Dios Hermano Victorino

–  Alberto Sala Mestres

El calendario de 2018 del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas tiene señalada una cita especial.  La Comisión de Teólogos nombrada por la Congregación para las Causas de los Santos examinará detenidamente en Roma, el próximo 15 de noviembre, la Positio (documento oficial que recoge la trayectoria personal de un candidato a la Beatificación) de un Hermano De La Salle.  Se trata de Augustin Arnaud (1885-1966) conocido como Hermano Victorino De La Salle, que ejerció su apostolado en Cuba y Puerto Rico.  No es frecuente que se produzca un acontecimiento de esa índole, y toda la familia lasallista en unión de oraciones estará presente durante las reuniones que tendrán lugar en Roma.

Nuestro Hermano De La Salle había nacido en Francia y llegó a Cuba en 1905, formando parte de una comunidad de Hermanos que se establecería en la nueva República de Cuba fundada tres años antes.  La labor realizada en esos primeros años fue muy eficaz para restablecer el acercamiento de los fieles y sus familias a la Iglesia, mediante la fundación de colegios católicos que ofrecían una educación más moderna, lejos de los cánones de la Metrópoli, mientras impartían valores cristianos en el curso de una nueva evangelización.

El acertado criterio del Hermano Victorino le hizo ver que hacía falta algo más que las asociaciones o grupos, que se formaron entonces en torno a los colegios católicos, para mantener la vigencia de la fe y la práctica de la religión. Era necesario -pensaba- organizar un movimiento diferente, innovador, comprometido y valiente.   Así surgió, en 1928, la Federación de la Juventud Católica Cubana, una asociación nacional organizada a través de grupos y coordinada a nivel diocesano, que mantenía y desarrollaba su apostolado como el objetivo de todos los católicos comprometidos con la labor de Iglesia.  Los denominados federados recibían una formación que se actualizaba de forma permanente a través de cursos, seminarios y encuentros periódicos, con el apoyo explícito del Episcopado cubano.

El diseño de ese movimiento laico de hombres y mujeres fue abarcando progresivamente en las diferentes ciudades y poblaciones de Cuba a los estudiantes, universitarios, obreros, fieles de las Parroquias y matrimonios, siguiendo las pautas del Hermano Victorino, quien se adelantó varias décadas en promover el protagonismo que tienen ahora los laicos en la vida de la Iglesia con el impulso del Concilio Vaticano II.  Estadísticas publicadas en la IV Semana Internacional de la Acción Católica, celebrada en Montevideo (Uruguay) en 1956, indican que en esa fecha la organización fundada por el Hermano Victorino contaba con 1,080 grupos, formados por un total de 32,000 miembros.

El Hermano Victorino De La Salle había recibido una especial gracia de Dios: el peculiar carisma que le acompañó siempre. Su liderazgo participativo, esa manera de expresarse de forma reflexiva y convincente desde el testimonio de su propia vida, sigue siendo un modelo para todos.  Su ejemplo sembró numerosas vocaciones sacerdotales y religiosas entre los jóvenes cubanos.

Tras su fallecimiento, muchas personas que le habían conocido y participado en su labor de apostolado recopilaron datos y testimonios sobre su vida ejemplar.  Así, un número importante de católicos consideraba que existían evidencias suficientes para iniciar el reconocimiento de su santidad.  El Cardenal de Puerto Rico Mons. Luis Aponte Martínez, respaldó esas peticiones y el 30 de marzo de 1999 dictó el Decreto de Introducción de la Causa de Beatificación del ya considerado Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle.

El Superior General del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas designó a Rodolfo Meoli fsc, para el seguimiento de ese tema desde la Casa Generalicia en Roma.  A su vez, las autoridades de la Santa Sede nombraron a Fr. Vincenzo Criscuolo Ofm.Cap., Relator de la Causa de Beatificación, quien concluyó el 17 de noviembre de 2015 la redacción de la Positio (590 páginas) documento oficial que incluye además de los testimonios de los testigos que conocieron al Hermano Victorino, los principales aspectos de su vida y virtudes junto a sus escritos.  Ese texto será examinado por la citada Comisión de Teólogos, designada por la Congregación para las Causas de los Santos, en la reunión convocada en Roma el 15 de noviembre de 2018.

Pedimos a toda la familia lasallista que, en unión de oraciones, acompañe este proceso, invitándoles a conocer la vida y obra del Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle.

Puede verse más información en:   http://www.victorinodelasalle.org

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Cuadernos de Pozos Dulces ¿lustro o quinquenio?

El lenguaje tiene palabras con un uso limitado y quedan relegadas, con el paso de los años, a los diccionarios.  En español, son sinónimas lustro y quinquenio, y ambas identifican un período de cinco años.

Cuadernos de Pozos Dulces cumple ahora un lustro o quinquenio en Internet en el blog (hacer click en: cuadernos de pozos dulces).   En esos cinco años de presencia en Internet se han publicado 120 artículos (un promedio de un artículo cada quince días para no agobiar a los lectores) de 85 autores diferentes.  Durante ese período, los lectores han escrito 306 comentarios al pie de los artículos publicados.

Un total de 150 personas reciben directamente en su e-mail los artículos mediante una sencilla suscripción gratuita y segura.  Para suscribirse sólo hay que incluir el e-mail personal en el recuadro en blanco de nuestra página de portada en WordPress (hacer click en cuadernos de pozos dulces) que se encuentra al final de la lista de los artículos. La suscripción se confirmará respondiendo afirmativamente al mensaje que se recibe minutos después en el e-mail personal que se haya indicado.

También, a través de Twitter, 54 seguidores acceden puntualmente a todos los artículos.

Desde agosto de 2015, Cuadernos dispone en Facebook de una página propia, donde ya se han registrado 3,688 “amigos”, que pueden visualizar y leer, si lo desean, todos los artículos que se publican.  El número real de nuestros lectores en Facebook no se refleja en las estadísticas que recibimos de esa red social y sólo podemos identificar, por sus perfiles, que un porcentaje significativo son universitarios de países de América Latina.

Se han recibido en estos cinco años 18,724 visitas de lectores en nuestro blog en Internet que residen principalmente en los Estados Unidos, México, República Dominicana, Colombia, Puerto Rico y Argentina.  Estos datos consolidan, por quinto año consecutivo, a Cuadernos de Pozos Dulces como la publicación lasallista más destacada en su género de la región de las Antillas.

Los cinco dedos de la mano que figuran en la imagen supra, abiertos en un cordial saludo, quieren simbolizar nuestro agradecimiento a todos los lectores de estos cinco años y su especial acogida.  Queremos reiterarles, con ese gesto, el compromiso de continuar con nuestro propósito de ofrecerles artículos de diversas materias y autores diferentes que despierten su interés.

Les recordamos a todos que pueden incluir libremente, siempre que lo deseen, comentarios y sugerencias al pie de los textos publicados.  Nos gustaría obtener también la colaboración de quienes deseen publicar sus textos, que pueden enviarlos directamente a nuestro correo electrónico pozosdulces@post.com 

Muchas gracias a todos.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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Meditación navideña

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–  Juan del Castillo Velasco, fsc.

Hay palabras que el sólo pronunciarlas llenan el corazón, alertan el espíritu, evocan tantas y tan vivas imágenes…  Una de esas palabras es:  Navidad.  Al pronunciarla, la paz inunda el alma, la alegría irrumpe en el corazón, el pensamiento, se eleva…, provoca una feliz explosión.  Brota la sonrisa y se iluminan los ojos…

Al cristiano, ¿qué le dice o le debe decir, Navidad?  Veamos sobre este tema qué nos dice, en sus meditaciones, San Juan Bautista De la Salle.  Nos recuerda el edicto del Emperador Augusto, la partida de Nazareth de José y de María que a Jesús lleva en su seno rumbo a Belén.  No encuentran alojamiento ni entre los suyos… “los suyos no los recibieron”…

Y reflexiona nuestro Santo:  “Ved cómo se procede en el mundo.  No se considera en él más que lo aparente de las personas… Si en Belén hubieran mirado a la Santísima Virgen como la Madre del Mesías, y la que daría a luz en breve al Dios hecho hombre, ¿quién se hubiera atrevido a negarle la hospitalidad en su casa?…, mas como vieron en Ella a una mujer corriente y la esposa de un artesano, no hubo en parte alguna cobijo para María” (y por ende para Jesús).

Y nos lanza el Señor De La Salle esta pregunta:  “¿Cuánto tiempo hace que Jesús se presenta a vosotros, y llama a la puerta de vuestro corazón para establecer su morada, sin que hayáis querido recibirle?”.  Y concluye el Santo:  “¿Por qué? Porque no se presenta sino en figura de pobre, de esclavo, de varón de dolores”.

¿Coincide esta respuesta con nuestra conducta normal?  ¿No aceptamos a Jesús al verlo tan pobre, tomando “la condición de siervo”, o en la.desnudez total de la cruz?…  Y al Jesús total con el que nos tropezamos todos los días en todas partes, ¿lo aceptamos?  “Lo que hicisteis con el más pequeño de mis hermanos, conmigo lo hicisteis…  Tuve hambre…, tuve sed…, estaba desnudo…”.

Si los cristianos tuviéramos los ojos limpios y abiertos, iluminados por la fe y el amor, y encontráramos a Jesús en tantos hermanos nuestros, desechados por los hombres y por nosotros, pero tan amados por Dios  -Dios es amor-,  el mundo creería en Jesús, el mundo se convertiría a Jesús…  Pero a los cristianos se nos olvida encontrar a Jesús, y recibirlo.

¡Que en esta Navidad  -y todos los días pueden y deben ser Navidad-, Jesús tenga cabida en el corazón de cada uno de nosotros!

¡Viva Jesús en nuestros corazones!   ¡Por siempre!

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*  Juan del Castillo Velasco (Hermano Amadeo Gabriel, 1920-1999) perteneció al Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (De La Salle), desempeñando la docencia en Cuba (1944-1957), la República Dominicana (1957-1962), y en México desde 1963, donde fue Visitador del Distrito México Sur en el período 1966-1972.   En la última etapa de su vida ejerció como Director de Primaria Vespertina en el Colegio Simón Bolívar, México D.F.

Carmen Herrera, una artista cubana de éxito a los 101 años

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–  Daniela Sánchez

Trabó amistad con Jean Genet y Barnett Newman.  Frecuentó los círculos artísticos de Josef Albers, Jean Arp, Willem de Kooning o Mark Rothko.  Conoció algunos de los grandes tótems de la creación del siglo XX en un apasionante periplo vital que la llevó desde La Habana, donde nació el 31 de mayo de 1915, a París y Nueva York, sin dejar de pintar bajo el influjo de las vanguardias.  Pero sólo cuando cumplió 89 años vendió su primera obra de manera profesional. Hoy, con 101 años cumplidos, Carmen Herrera es una artista reconocida.  Sus cuadros cuelgan en algunos de los más importantes museos y el nuevo Whitney Museum of American Art (99 Gansevoort Street, New York 10014) ofrecerá en sus salas, desde el 16 septiembre de 2016 al 2 enero de 2017, una retrospectiva con medio centenar de sus obras (1).

El éxito sobrevenido, sin embargo, no parece perturbar demasiado a esta creadora cubana, que sigue levantándose temprano para trabajar en su loft de Manhattan en una rutina que solo rompe, sobre las 11 de la mañana, para tomarse un whisky o una copita de champán según ha comentado recientemente.

En todo caso, Herrera reconoce que el éxito ayuda a no perder el ímpetu para seguir pintando una producción que atraviesa la “historia de la abstracción, la arquitectura, el minimalismo estadounidense y latinoamericano y el concretismo cubano”, explica el experto Nicholas Logsdail.

“Lo primero que hago cuando me levanto es dar gracias a Dios porque tengo un día más para vivir y pintar”, explica la pintora.  Trabaja hasta la hora de comer con su asistente ecuatoriano Manuel para ejecutar sus lienzos más grandes.  Muchas veces también le acompaña su viejo amigo, el artista puertorriqueño Tony Bechara.  Fue él, como Presidente de la Junta del neoyorquino Museo del Barrio, quien organizó la primera individual de Herrera en 1998.

Cinco años después, The New York Times definió su obra como “el último grito de la pintura”. Sus cuadros y su personalidad llamaron tanto la atención que la cineasta Alison Klayman le dedicó una película documental “The 100 Years Show” (2) estrenada en 2015.

Herrera pudo vivir desahogadamente en su juventud gracias a una pensión del Gobierno cubano por ser hija de un héroe nacional.  Su padre, Antonio, luchó en la Guerra de Independencia (1895-1898) contra su propio progenitor, que era Coronel del ejército español.  Más tarde, Antonio Herrera formó parte en La Habana de los fundadores del periódico El Mundo (1901-1969).  La madre de la artista, Carmela, fue periodista y pionera del movimiento feminista en la Isla caribeña.  Su tío fue el Cardenal español Ángel Herrera Oria (1886-1968).

Su condición de mujer retrasó su reconocimiento como artista, afirma Carmen Herrera, y añade que “Ser mujer y cubana no era ventajoso en tiempos pasados; además yo era una mujer muy agresiva.  Todo hay que medirlo por las normas de su época.  Una tenía que acostumbrarse a eso, no sólo en el arte, sino en todas las disciplinas”.  Comenta también que “ahora han cambiado las cosas drásticamente, para mejor; el cambio es lo único constante en la vida y el que no se dobla un poco se lo lleva la corriente”.

La pintora experimentó un cambio en su vida cuando, en 1939, conoció en La Habana a su gran amor Jesse Loewenthal, con quien estuvo casada 61 años hasta su fallecimiento en el año 2000.  No tuvieron hijos. La joven pareja se marchó en 1948 a París donde residieron cinco años, un período fundamental para el crecimiento artístico de ella, que ya había vivido con anterioridad en esa ciudad.  En el París de la posguerra, el resurgimiento del arte abstracto y del “arte degenerado” como le llamaban los nazis, la marcó definitivamente.

Conocer en Miami a Ella Fontanals-Cisneros, coleccionista cubana y fundadora del Museo CIFO fue decisivo.  Le adquirió directamente en el año 2002 un lote de nueve obras.  Fontanals-Cisneros quería donar en esas fechas una de ellas a la Tate Modern que, en un principio, no quería aceptarla.  “Confíen en mí; esta señora va a tener éxito y ustedes no van a poder comprar su obra.  Me lo van a agradecer”, les dijo la coleccionista según su propio relato.

La cotización actual de una obra de Carmen Herrera puede oscilar entre los 15,000 y el medio millón de dólares.  Sus cuadros forman parte de las colecciones del MoMa, Whitney, Walker Art Center, Smitsonian Museum, Museo del Barrio y Hirshhorn Musem, además de la Tate Modern,

Admiradora de la arquitectura de El Escorial y de la pintura de Francisco de Zurbarán (1598-1664), revela que su secreto para superar los 100 años de edad consiste en la suerte, el destino y no pensar mucho en ello.  En sus tiempos “el reconocimiento no era gran cosa; es sobre todo un fenómeno contemporáneo” apunta.  No habla de arte; sólo le interesa producirlo, y hacer lo que le gusta:  “Tengo una edad.  Si no me puedo tomar un whisky cuando me da la gana, ¿cuándo me lo tomo?”, se pregunta risueña.

(1)  Véase  http://www.whitney.org/Exhibitions/CarmenHerrera

(2)  Véase  http://www.the100yearsshow.com

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Cuadernos de Pozos Dulces cumple cuatro primaveras

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Cuadernos de Pozos Dulces celebra su cuarta primavera en Internet en el blog http://www.pozosdulces.wordpress.com .

Cada primavera es un período especial del año en el que los campos florecen, el aire es más puro y nos mostramos más positivos en nuestro estado de ánimo.  Sandro Botticelli le dedicó un famoso cuadro del Renacimiento florentino (ver imagen parcial supra); Ludwig van Beethoven le  compuso una Sonata para violín y piano, y Robert Schumann la Sinfonía número 1 en Si bemol.  A su vez, para Antonio Vivaldi fue la inspiración de su conocido Concierto Nº 1 en Mi mayor. También La consagración de la primavera es una magistral partitura de Ígor Stravinsky, destinada a la compañía de ballet creada por Serguéi Diáguilev, cuyo estreno tuvo lugar en París en 1913; el carácter vanguardista de la música y la coreografía causó una gran sensación en el ambiente artístico de la época.

En estos cuatro años de Cuadernos de Pozos Dulces en Internet se han publicado 96 artículos (un promedio de un artículo cada quince días para no agobiar a los lectores) de 66 autores diferentes.  Durante ese período los lectores han escrito 272 comentarios al pie de los artículos publicados.

Un total de 131 personas reciben directamente en su propio e-mail los artículos mediante una suscripción gratuita (ahora y siempre) y segura.  Para suscribirse sólo hay que incluir el e-mail personal en el recuadro en blanco que figura en el margen derecho de la página principal, ubicado al final de la lista de los artículos publicados.  Además, en Twitter, 50 seguidores acceden puntualmente a los artículos.

Desde agosto de 2015, Cuadernos dispone en Facebook de una página propia, donde se han registrado 1,968 “amigos” que pueden visualizar y leer, si lo desean, todos los artículos que se publican.  El número de nuestros lectores en Facebook no se refleja en las estadísticas y sólo podemos identificar, por sus perfiles, que un porcentaje significativo son universitarios.

Se han recibido en estos cuatro años 13,890 visitas de lectores en nuestra página principal que residen principalmente en los Estados Unidos, México, República Dominicana, Puerto Rico y Colombia.  Esos datos consolidan, por cuarto año consecutivo, a Cuadernos de Pozos Dulces como la publicación lasallista más destacada en su género en la región de las Antillas.

Al celebrar nuestro cuarto aniversario, el Editor expresa su deseo de que la publicación viva una primavera permanente con los lectores. Se podría soslayar entonces el frío que caracteriza al invierno, el agobio propio del verano y la melancolía que acompaña al otoño.

Confiamos en poder mantener así una sintonía vernal con nuestros lectores para seguir ofreciéndoles, con la cercanía y la ayuda de todos, una publicación de marcado perfil lasalllista que despierte interés por sus contenidos.

Nos gustaría obtener también la colaboración de quienes deseen publicar sus textos, que pueden enviarse directamente a nuestro e-mail  pozosdulces@post.com

Gracias a todos.

Alberto Sala Mestres, Editor.

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Hermano Victorino De La Salle, guía de la juventud

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–  Alberto Sala Mestres

Hace cincuenta años fallecía en Puerto Rico el Hermano Victorino De La Salle (1885-1966).  Nacido en Francia, había llegado a La Habana junto a otros Hermanos De La Salle en 1905, tres años después de la independencia del país, que contaba entonces con menos de dos millones de habitantes (el censo oficial de 1907 registró 2.048.980 personas).

La situación de la Iglesia en Cuba, a principios del siglo XX, se caracterizaba por el manifiesto rechazo de una gran parte de la población, ya que casi la totalidad del clero era originario de España y la jerarquía eclesiástica no había mostrado mayor entusiasmo por las ansias independentistas de los cubanos.  La labor realizada entonces por las congregaciones religiosas, provenientes de diversos países, que se fueron estableciendo en la Isla en los primeros años de la República, fue muy eficaz para restablecer el acercamiento de los fieles y sus familias a la Iglesia mediante la fundación de numerosos colegios católicos que ofrecían una educación más moderna, lejos de los cánones de la Metrópoli, mientras impartían valores cristianos en el curso de una nueva evangelización.

El acertado criterio del Hermano Victorino le hizo ver que hacía falta algo más que las asociaciones o grupos que se formaban en torno a los colegios católicos para mantener la vigencia de la fe y la práctica de la religión.  Era necesario organizar un movimiento diferente, innovador, comprometido y valiente.

Así surgió, en 1928, la Federación de la Juventud Católica Cubana (ver escudo supra), una asociación organizada a través de grupos y coordinada a nivel diocesano, que mantenía y desarrollaba el apostolado como objetivo de los católicos comprometidos con la labor de la Iglesia.  Los denominados federados recibían una formación que se actualizaba de forma permanente a través de cursos, seminarios y encuentros periódicos, con el apoyo explícito del Episcopado cubano.  El diseño de ese movimiento laico y sus actuaciones, siguiendo las pautas del Hermano Victorino, se adelantaron en años al protagonismo que tienen los seglares en la vida de la Iglesia tras el Concilio Vaticano II.

En 1943 la Federación se integró en la Acción Católica Cubana, organización creada a nivel global por el Papa Pío XI mediante la encíclica Ubi Arcano Dei.  Se denominó entonces Federación de la Juventud Masculina y Femenina de Acción Católica Cubana.

Con el paso de los años los federados se fueron organizando en cuatro movimientos especializados:  la Juventud Acción Católica (JAC), integrada por los grupos generales radicados en todas las Parroquias de Cuba; la Juventud Estudiantil Católica (JEC), formada por los grupos establecidos en los colegios y centros de enseñanza secundaria; la Juventud Obrera Católica (JOC), integrada por los grupos obreros radicados en las distintas localidades; y la Juventud Universitaria Católica (JUC), constituida por los grupos establecidos en las Universidades de Cuba.

Al cumplirse, en 1953, los veinticinco años de su fundación, la expansión alcanzaba a todo el país con una eficaz coordinación territorial en ciudades y provincias, bajo una dirección nacional a la que pertenecía como guía y mentor el Hermano Victorino.  Se le consideraba entonces como la organización de jóvenes más importante de Cuba.

En la IV Semana Internacional de Acción Católica, celebrada en Montevideo (Uruguay) en octubre de 1956, la delegación cubana señalaba en su informe que la Acción Católica Cubana contaba en esas fechas con 1,080 Grupos, formados por un total de 32,000 miembros, la mayoría de ellos federados.

El Hermano Victorino había recibido una especial gracia de Dios:  el peculiar carisma que le acompañó toda la vida.  Esa forma de ser y convencer, fue decisiva en la siembra de vocaciones sacerdotales y religiosas, surgidas en su mayoría entre las filas de sus queridos federados. La cifra documentada que nos ofrece la historiadora Teresa Fernández Soneira (1) asciende a un total de 238 sacerdotes y religiosos / religiosas de diferentes congregaciones y órdenes. Hay que señalar que, teniendo en cuenta las dificultades para obtener esa información, la cifra podría ser incluso mayor.

Una labor paralela, en la década de 1950, fue la creación de los Equipos de Matrimonios Cristianos, inspirados en los Équipes Notre-Dame (END) fundados en Francia en 1939 por el P. Henri Caffarel.  A su vez, en las cercanías de la Universidad de La Habana se fundó el Hogar Católico Universitario, punto de reunión de los miembros de la Juventud Universitaria Católica (JUC), que servía también de alojamiento a los universitarios que se trasladaban a la capital para realizar sus estudios.

El 1 de mayo de 1961, las autoridades estatales cubanas decidieron suprimir toda clase de educación privada o religiosa.  Por citar sólo un dato, para los Hermanos De La Salle significaba el cierre y nacionalización de nueve colegios y una universidad, con un total de más de seis mil alumnos matriculados.

A partir de esa fecha, la expulsión de numerosos sacerdotes y religiosos, unida a  las restricciones impuestas a la Iglesia cubana para desarrollar su labor pastoral y social, supuso el paulatino declive de la obra fundada por el Hermano Victorino.  En 1967, el Episcopado cubano tomó la decisión de disolver oficialmente la Acción Católica Cubana con sus estructuras y líneas de trabajo conocidas. Años más tarde, el Hermano. Victorino escribía a un federado  “… Los designios de Dios son inescrutables, pero Él mismo nos ha recomendado la Fe y la confianza.  Lo que sembramos no se perdió… las raíces quedan en buena tierra y algún día el árbol volverá a ser frondoso.  Si no lo vemos, otros lo verán, y tal vez se acuerden de los sembradores”.

En 1961 el Hermano Victorino viaja a Nueva York, para trasladarse después a Canadá y establecerse en 1962 en Puerto Rico donde pasaría los últimos años de su vida.  Nunca regresaría a Cuba. Durante estos pocos años mantuvo una correspondencia frecuente con sus antiguos federados y viajó ocasionalmente a Miami para reunirse con ellos. En sus cartas se percibía su estado de ánimo decaído y triste, aunque siempre solícito para responder a quienes le escribían confiándole sus preocupaciones.

A medida que avanzaba el año 1966 la salud del Hermano Victorino se fue debilitando progresivamente.  En el mes de abril fue ingresado en un Hospital a causa de una neumonía y, a pesar de una atención médica constante, falleció al amanecer del día 16. En septiembre de ese año iba a cumplir 81 años de edad.  Sus restos, depositados en una pequeña urna, se encuentran en el Panteón de los Hermanos De La Salle en el Cementerio Porta Coeli ubicado en Bayamón (Puerto Rico).  Dentro de la urna, junto a sus restos, se depositaron una pequeña bandera cubana, el escudo de la Federación de la Juventud Católica Cubana y un rosario, cumpliendo así su deseo testamentario. Cuando se considere el momento adecuado la urna con sus restos mortales se trasladará a La Habana, siguiendo así sus indicaciones testamentarias, para enterrarla frente a la réplica de la Gruta de Lourdes que, por iniciativa suya, se construyó en 1958 en el lateral derecho de la fachada de la Iglesia conocida popularmente como Jesús de Miramar (su nombre original es Jesús Nazareno).

Tras su fallecimiento, las personas que le conocieron recopilaron datos y testimonios sobre su vida ejemplar.  Un número importante de católicos consideraba que existían evidencias suficientes para iniciar el reconocimiento de su santidad.  El Cardenal de Puerto Rico, Mons. Luis Aponte Martínez, respaldó esas peticiones y el 30 de marzo de 1999 dictó el Decreto de Introducción de la Causa de Beatificación del ya considerado Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle (2).

Se siguió entonces el procedimiento habitual en estos casos, otorgándosele el 6 de mayo de 2005 validez jurídica a la documentación enviada a Roma.  El Relator de la Causa de Beatificación, Fr. Vincenzo Criscuolo Ofm.Cap. concluyó el 17 de noviembre de 2015 la redacción de la Positio (documento de 590 páginas que incluye, además de los testimonios de los testigos, los principales aspectos de la vida, virtudes y escritos del Siervo de Dios) que será examinado por una Comisión de Teólogos consultores nombrados por la Congregación para las Causas de los Santos.

Según la normativa vigente, con posterioridad, en sesión solemne de Cardenales y Obispos, la Congregación para las Causas de los Santos analizará esas conclusiones y, si aprueba la Positio, el Papa dictará el Decreto de Heroicidad de Virtudes estableciendo que el, hasta entonces Siervo de Dios, pase a ser considerado como Venerable.

Un milagro atribuido al Venerable, debidamente investigado y certificado lo convertiría en Beato.  Un segundo milagro lo confirmaría como Santo.

El Hermano Victorino, ese Hermano De La Salle de voz pausada y aspecto tímido, pero de una gran tenacidad en su decidida vocación de guía y formador de la juventud, ha iniciado su camino hacia la santidad.  Ora pro nobis.

(1)  Teresa Fernández Soneira, Con la estrella y la cruz (Vol. 1, 488 págs. Vol. 2, 399 págs.),  Ediciones Universal, Miami (Fl.),  2002.

(2)   Véase  http://www.victorinodelasalle.org

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Cuadernos de Pozos Dulces – Resumen 2015

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2015 de este blog.   Haz click en la imagen para ver el informe completo.

Aquí hay un extracto:

Un tren subterráneo de la ciudad de Nueva York transporta 1.200 personas. Este blog fue visto alrededor de 4.200 veces en 2015. Si fuera un tren de NY, le tomaría cerca de 4 viajes transportar a tantas personas.

 

 

Historia breve de los villancicos

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–  Alberto Sala Mestres

A raíz de la promulgación por el Emperador Constantino (272-337) del Edicto de Milán (313) dando libertad de culto a los cristianos, su religión se extendió rápidamente por el Imperio Romano, con una gran vitalidad de liturgia y cánticos.  Los expertos consideran como primer antecedente del villancico a una melodía gregoriana del siglo IV, Jesus refulsit omnium (Jesús, luz de todas las naciones), atribuida a San Hilario de Poitiers (315-367),  junto a otras raíces conocidas como es el caso de Jerusalem Gaude (s. VII). A esa época medieval corresponde la antífona del siglo IX Puer natus est nobis (Nos ha nacido un niño), una de las primeras manifestaciones de la polifonía occidental.

La tradición atribuye a San Francisco de Asís (1182-1226) la introducción de la costumbre navideña de instalar un belén, pesebre o nacimiento.  Según cuenta San Buenaventura, en la noche de Navidad de 1223 San Francisco instaló en Greccio, población situada entre Roma y Asís, un pesebre con paja e hizo traer un buey y una mula, celebrando allí la Misa ante una multitud.  Para algunos historiadores, San Francisco es el autor del himno Psalmus in Nativitate, un antecedente histórico de los villancicos.

Lo cierto es que, a partir del siglo XII, las canciones populares alusivas a la Natividad del Señor experimentaron en Europa un gran auge y popularidad.  En español el término “villancico” procede del  latìn “villanus”, nombre con el que se identificaba a los habitantes de una villa o aldea.  La palabra inglesa “carol” proviene del francés “carole” que identifica a una ronda de personas que cantan al unísono.  Durante siglos los villancicos evolucionaron hacia formas más elaboradas, pero conservando siempre su arraigo popular.

Uno de los villancicos más conocidos es Noche de paz, compuesta por Franz Gruber (1787-1863) y basada en la letra de Joseph Mohr (1789-1848), cuya primera audición tuvo lugar el 24 de diciembre de 1818 en la Iglesia de San Nicolás, ubicada en la población austriaca de Oberdof.  Muchos lectores recordarán también Adestes fideles, con música y letra de John Francis Wade (1711-1786), así como la italiana Canzone degli Zampognari, cuya melodía inspiró a Frederick Handel (1685-1759) una de las arias de su famoso oratorio El Mesías (1742).

Además de las melodías profanas que reivindican el protagonismo de Santa Claus, en los Estados Unicos goza de gran popularidad Joy of the World escrita por Lowell Mason (1792-1872) basándose en el poema del británico Isaac Watts (1674-1748). Existen, entre otras muy conocidas, la adaptación que de la obra original de Henry Wadsworth Longfellow (1807-1882) I Heard the Bells on Christmas Day realizó al inicio de la década de 1950 el compositor norteamericano Johnny Marks (1909-1985), junto a What Child is This? con texto de William Chatterton Dix (1837-1898), cuya música se remonta a una canción tradicional inglesa Greensleeves, que aparece un par de veces en la comedia de William Shakespeare The Merry Wives of Windsor (1600-1601).

En España los villancicos han tenido gran aceptación y difusión.  Uno de los más conocidos es A la nanita nana, cuya asimetría musical aparece reflejada en muchas de las composiciones folclóricas de la Península, y a la que cabria encontrar un cierto paralelismo con el género de la guajira cubana.  No hay que olvidar la popular melodía Vamos pastores, vamos de Evaristo Ciria (1802-1875) que suele acompañarse del rústico instrumento musical denominado zambomba.  Menos conocido, pero de gran arraigo en Cataluña, es el tradicional villancico Fum, fum, fum, cuyos reiterados compases recuerdan los de la sardana, baile coral típìco de esa región.

Los villancicos llegaron a Latinoamérica formando parte de las tradiciones navideñas españolas, y se incorporaron con identidad propia en el folclore de cada país.  En la celebración, cada mes de diciembre, de las posadas en México adquiere especial protagonismo el popular villancico El rorro. Sucede lo mismo en Perú con Rueda, rueda que incorpora una melodía típicamente andina, que puede escucharse también en la conocida Palomita de Navidad de los hermanos Moisés y Dina Rodríguez Núñez.  En Puerto Rico, uno de los más conocidos es el Villancico Yaucano, original de Amaury Veraz. 

A su vez, el compositor cubano Osvaldo Farrés (1902-1985) es el autor de la melódica Navidad cubana.  Existen también villancicos “lasallistas” de una singular cubanía, como es el caso de Campanitas cubanas (1954)  [1]  y Décimas al Niño Jesús (1956) debidos a la inspiración de Alfredo Morales fsc (1927-2012).

[1]   Véase en Internet  http://www.youtube.com/watch?v=vCALEyHj6DU

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Aquí estoy y vengo de Cuba

Padura.01–  Leonardo Padura

Aquí estoy, y vengo de Cuba.  Aunque más que de Cuba, debo precisar que vengo de un barrio de la periferia habanera llamado Mantilla.  Allí vivo y escribo, en la misma casa donde nací.  En ese barrio plebeyo y bullicioso que brotó a la vera del Camino Real, también nacieron mi padre, mi abuelo, quizás incluso hasta mi tatarabuelo Padura.  Allí mi padre conoció a mi madre, una bella cienfueguera llegada a La Habana empujada por la pobreza y se enamoró de ella hasta el último aliento de su vida.  Mis abuelos maternos habían nacido en aquella zona del centro de la Isla y, si no hubo alguna excepción, parece que también que mis bisabuelos Fuentes y Castellanos nacieron por aquellos lares.  Si digo todo esto es para fijar la profundidad de una pertenencia y para establecer, también genealógicamente, una evidencia:  soy cubano por mis 64 costados.

A Cuba, a su cultura y su historia debo casi todo lo que soy, profesional y humanamente. Porque pertenezco profundamente a la identidad de mi Isla, a su espíritu forjado con tantas mezclas de etnias y credos, a su vigorosa tradición literaria, a su a veces insoportable vocación gregaria, al amor insondable que le profesamos al béisbol, y como soy escritor, pertenezco a la lengua que aprendí en la cuna, con la que me comunico y escribo, la maravillosa lengua española en la que ahora leo estas palabras. Y, por ello, parafraseando a José Martí, el apóstol de la nación cubana, puedo decir que dos patrias tengo yo:  Cuba y mi lengua.  Cuba, con todo lo que tiene dentro y también fuera de su geografía;  la lengua española, porque soy lo que soy a través de ella, gracias a ella.

Con Cuba y con mi lengua a cuestas he recorrido un camino que se va haciendo largo y que me ha traído hasta este momento de epifanía, hasta este asombro y satisfacción superlativos que no me abandonan porque estoy donde nunca soñé estar, aunque sé por qué estoy:  sencillamente porque soy un empecinado.

Pero, con empecinamiento incluido, llegar hasta aquí no ha sido fácil.  En realidad, ser escritor nunca ha sido fácil y, para mí, ha sido más esforzado de lo que tal vez podría parecer.  Muchas, muchas horas he dedicado a mi oficio, en una lucha terrible por vencer miedos e incertidumbres que lo abarcan todo:  desde la elección sobre los aspectos de mi realidad que he querido reflejar, hasta el encuentro de la palabra más adecuada para conseguir expresar del mejor y más bello modo posible esa realidad reflejada.  Ser escritor ha sido una bendición que he asumido con una responsabilidad artística y civil, que ha sido y será ardua:  muchas incomprensiones me han acompañado, incluso marginaciones cuando era considerado apenas un autor de novelas policiacas y algún que otro ramalazo por ser como soy y escribir como escribo. Pero hace cuarenta años aprendí que para lograr algo, al menos en mi caso, sólo había una fórmula y la adopté y la practico a destajo:  el trabajo diario.  Y por eso puedo decir ahora que, más que dos, en realidad tengo tres patrias:  Cuba, mi lengua y el trabajo.

Pero, debo y quiero reconocerlo aquí:  para que mis tres patrias tutelares pudieran traerme hasta este momento, muchas coyunturas y personas han debido reunirse y concretar lo real maravilloso.  Porque no sólo de pertenencia, idioma y trabajo se vive en las patrias posibles del escritor, y porque ejercitar la gratitud es algo que me complementa.

A los creadores de mi casa de Mantilla debo la vida, pero también una formación humana y una ética en la que se combinaron con amable armonía la filosofía masónica de mi padre y la fe católica de mi madre.  Y aunque no me inicíé como masón y soy ateo, de ellos aprendí la práctica de la fraternidad, la solidaridad y el humanismo entre las personas, unos valores que he tratado de aplicar en todos los actos de mi vida.  Lamento que ellos no estén físicamente hoy aquí conmigo, aunque sé que me acompañan:  mi padre desde el sitio que le haya asignado el Gran Arquitecto del Universo; mi madre desde nuestra casa mantillera.

A muchos de mis compañeros de estudio y de profesión debo agradecer la compañía a través de los años y la  fidelidad militante con que nos hemos tratado en un tránsito hermoso y difícil, como todos los transcursos vitales.  Aunque sólo unos pocos de ellos estén hoy aquí, sé que festejan conmigo, y puedo decir como Gardel, el dìa de su debut parisino en el Olimpia:  “¡Si estuvieran aquí los muchachos del barrio!”.

Con España tengo una impagable deuda de gratitud.  Desde aquel verano de 1988 en que, como simple periodista, llegué precisamente a esta tierra de Asturias, para participar en la Primera Semana Negra de Gijón, este país me abrió puertas cuya trasposición me ha permitido avanzar y estar donde estoy.  A la literatura española que conocía por mis estudios y preferencias, se sumó la que encontré desde entondes y que mucho cambió mis percepciones.  Luego, a un concurso literario español, el Premio Café Gijón de 1995, debo la posibilidad de haber podido crear el puente que condujo a una de mis novelas hasta las manos de la directora de la prestigiosa Editorial Tusquets, para iniciar una relación de amor y trabajo que hemos sostenido durante 20 años y ha permitido que mis libros hayan podido ser leídos en todo el ámbito de la lengua, y a partir de ahí, en otros más de veinte idiomas.

A España le debo también el honor de que el Consejo de Ministros del paìs me concediera la ciudadanía española por el procedimiento de Carta de Naturaleza, reconocimiento honorífico que ha consolidado aun más, si eso es posible, mi relación con la segunda de mis patrias, esta lengua en la que me expreso y escribo.

A los veintiún miembros del Jurado que me ha concedido el reconocimiento que hoy recibo, mi gratitud infinita.  Merecer este premio, todos lo saben, no es cualquier cosa.  La lista de nombres que me preceden avalan la magnitud de esta gratificación.  Y el hecho de que ustedes me hayan elegido, es un  honor que recibo con el orgullo de ser el primer escritor cubano que lo alcanza.  Y como tal lo recibo:  como escritor cubano y como un premio a la literatura y a la cultura de mi primera patria.

Y a mi esposa, Lucía López Coll, que por supuesto está aquí conmigo, sólo puedo decirle: Lucía, gracias por soportarme durante casi cuarenta años, por ayudarme tanto a conseguir lo que ha sido y está siendo la novela de mi vida.

Pero mi acto de gratitud no estaría completo sin recordar a alguien de cuya mano he llegado hasta este estrado.  Hace veinte años, cuando Tusquets publicó mi novela Máscaras, los periodistas me preguntaban por qué había escogido aquel nombre para mi protagonista.  Hoy, gracias a la persistencia de ese compañero de luchas, creo que mi personaje y yo hemos vencido en un tremendo combate:  Mario Conde, el cubano, con su nombre resonante se ha ganado un espacio en el imaginario colectivo de este país, donde acumula amores, reconocimientos y lectores.  Gracias, Conde, por haberme acompañado todos estos años en el empeño de explorar y revelar conmigo la vida y la sociedad cubanas y a comprender los desafíos de la cuarta edad cuyo tránsito estamos iniciando.

Hoy es uno de los días importantes de mi vida, quizás el más mediático de que haya disfrutado, y por eso, al tener la oportunidad de dirigirme a tanta gente y tan poco tiempo para hacerlo, he debido pensar mucho qué decir:  y he decidido hablar sólo de asuntos realmente trascendentes, unos pocos, todos relacionados con el amor, la persistencia, la gratitud y la pertenencia.

Hoy es un día de vino y rosas y así quiero guardarlo en mi memoria.  Porque a pesar de los pesares, de las luchas, las dudas, los silencios y los resquemores, la verdad es que las recompensas que debo a mis patrias y a todos los que me han ayudado a obtenerlas, son un pretexto de lujo para disfrutar y compartir esta felicidad, y quiero hacerlo con el mismo espíritu impoluto con que compartía hace más de cincuenta años mi bate, mi guante y mi pelota de béisbol con aquellos amigos del barrio con los que aprendí a gozar la satisfacción del éxito, en un simple juego de pelota, en una calle de un barrio habanero llamado Mantilla, donde palpita el corazón de mis patrias.

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Nota:  La ceremonia de entrega de los Premios Princesa de Asturias 2015, presidida por los Reyes de España, tuvo lugar el 23 de octubre de 2015 en el Teatro Campoamor (Oviedo, Asturias).  Para más información, véase  http://www.fpa.es

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Cuadernos de Pozos Dulces en Facebook

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Facebook fue una idea creada y desarrollada por estudiantes de la Universidad de Harvard en 2004.  Originalmente era un sitio para los estudiantes de esa Universidad donde pudieran intercambiar una comunicación fluida y compartir contenidos de forma sencilla a través de Internet. Los creadores de ese proyecto, liderados por Mark Zuckerberg (n. 1984), fueron tan innovadores que con el tiempo se extendió hasta estar disponible para cualquier usuario de Internet.

En la actualidad Facebook tiene más de 1,350 millones de usuarios registrados, de los cuales el 56 por ciento son adolescentes, superando en casi un 60 por ciento a YouTube, su competidor mas cercano.

Con objeto de ampliar el número de lectores potenciales, Cuadernos de Pozos Dulces que, desde su incorporación a Internet en 2012 ya ha superado las 11,000 visitas/lectores, ha decidido formar parte de Facebook con la página Cuadernos Pozos Dulces, de reciente creación, donde se publicarán todos los artículos.

Las personas que deseen recibir puntualmente los artículos de  Cuadernos de Pozos Dulces  en su e-mail personal, sin coste alguno ahora y siempre, pueden indicarlo en el recuadro correspondiente que figura en la página de inicio de Cuadernos en Internet http://www.pozosdulces.wordpress.com

Desde sus comienzos, en la versión impresa realizada en el período 1994-2012, Cuadernos de Pozos Dulces  se ha consolidado como la publicación lasallista más destacada en género en la región de las Antillas.

Agradecemos a todos los lectores su colaboración y apoyo en esta labor, que tiene como objetivo la publicación de artículos, de materias diversas y autores diferentes, con un marcado perfil lasallista.

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Cuadernos de Pozos Dulces (2012-2015) – Índice de artículos publicados

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Cuadernos de Pozos Dulces  ha cumplido tres años en Internet,  donde se han publicado un total de 72 artículos de 53 autores diferentes en nuestro blog http://www.pozosdulces.wordpress.com

Para facilitar la identificación de esos artículos se ha realizado una lista, por orden cronólogico inverso, en la que figura al inicio el último artículo publicado y, al final, el primero de ellos, con la mención en todos los casos del título, el autor y la fecha de publicación.

Los lectores que deseen volver a leer los artículos, pueden recuperarlos utilizando uno de estas dos formas: 1)  a través de la lista “Categorías” que se encuentra en el margen derecho de la página principal donde figuran todos los títulos de los artículos publicados; 2)  identificando el mes de publicación del artículo que se desee recuperar en la lista que figura en el citado margen derecho.

ÍNDICE DE ARTÍCULOS  POR ORDEN CRONOLÓGICO INVERSO (2012-2015)

UN  TRIENIO Y MÁS DE 10,500 VISITAS/LECTORES

–   Alberto Sala Mestres  (01.06.2015)   [72]

 SOROLLA Y LOS ESTADOS UNIDOS

–   Natividad Pulido (20.05.2015)   [71]

CENTENARIO DE LA ACADEMIA DE LA SALLE (1905-2015)

   Alberto Sala Mestres  (07.05.2015)   [70]

LA VIDA ES MÁS QUE UNA LISTA DE TAREAS

–  Gabriel García de Aro  (25.04.2015)   [69]

EL AZÚCAR ENDULZA  AL MUNDO

  Elena Sevillano  (15.04.2015)   [68]

LA LLAVE DE LA BASÍLICA DEL SANTO SEPULCRO EN JERUSALÉN

  David Alandete  (01.04.2015)   [67]

EL QUIJOTE  CABALGA BAJO TIERRA

  Pablo Gómez  (23.03.2015)   [66]

NUNCA REGALE UN RELOJ A UN CHINO

–  Pablo M. Díez  (15.03.2015)   [65]

LA BELLEZA DEL SILENCIO

–  Alfredo A. Morales, fsc  (28.02.2015)   [64]

REESCRIBIENDO UN HECHO HISTÓRICO EN CARTAGENA (COLOMBIA)

  Robert Mur  (16.02.2015)   [63]

MEADOWS MUSEUM (DALLAS), EL “PEQUEÑO PRADO DE TEXAS”

 Natividad Pulido  (01.02.2015)   [62]

RECUPERAR LA ILUSIÓN

 Pilar Jericó  (16.01.2015)   [61]

AÑO NUEVO, VIDA NUEVA

  Cristina López Schlichting  (10.01.2015)   [60]

CUADERNOS DE POZOS DULCES – RESUMEN 2014

  WordPress.com  (04.01.2015)   [59]

DE LA SALLE, CONSTRUIR PERSONAS Y TRANSFORMAR EL MUNDO

  Álvaro Rodríguez Echeverría, fsc  (20.12.2014)   [58]

HISTORIA BREVE DEL SACACORCHOS

  Jessica Nieto  (10.12.2014)   [57]

DOUG ENGELBART, INVENTOR DEL RATÓN O “MOUSE” INFORMÁTICO

  Javier Martín  (30.11.2014)   [56]

SONRÍE Y HABLA

  Edurne Uriarte  (19.11.2014)   [55]

DIAGHILEV, UN MOMENTO DORADO DEL BALLET

  Vicente Cué  (08.11.2014)   [54]

¿SE MUERE VENECIA?

  Pablo Ordaz (27.10.2014)   [53]

VIVIR COMO HERMANO DE LA SALLE EN CUBA

  Luis Franco Aguado, fsc  (16.10.2014)   [52]

EL DESAFÍO EDUCATIVO DE LOS PADRES (Y ABUELOS)

 Ángela Adánez  (06.10.2014)   [51]

LA RIQUEZA DE LO DIVERSO

 Susanna Tamaro  (22.09.2014)   [50]

EL BISTEC EMPANIZADO DE RADETZKY

 Cristino Álvarez  (10.09.2014)   [49]

COSAS QUE NUNCA TE HE DICHO

 Pablo Poó Gallardo  (30.08.2014)   [48]

ARGERICH Y BARENBOIM, LA MADURA EDAD DE LOS PRODIGIOS

 Rubén Amón  (18.08.2014)   [47]

LA BRISA DEL CIELO

 Juan Manuel de Prada  (08.08.2014)   [46]

MOCTEZUMA Y SU PENACHO CENTENARIO

 Sonia Corona  (28.07.2014)   [45]

ROBERT T. HILL:  DESCRIPCIÓN GEOGRÁFICA DE CUBA EN 1898

 José Manuel Santé  (16.07.2014)   [44]

CUADERNOS DE POZOS DULCES CUMPLE DOS AÑOS EN INTERNET

 Alberto Sala Mestres  (27.06.2014)   [43]

“SELFIES”, LA BÚSQUEDA DEL RECONOCIMIENTO PÚBLICO

 Isabel Menéndez  (10.06.2014)   [42]

LA VERDADERA HISTORIA DEL DAIQUIRÍ

 Narciso Sala Mestres  (27.05.2014)   [41]

EL “ROLLS-ROYCE” DE CHINA

 Pablo M. Díaz  (15.05.2014)   [40]

¿CÓMO CONQUISTÓ CUBA A VENEZUELA?

 Moisés Naim  (06.05.2014)   [39]

JULIO VERNE, EL VISIONARIO

 Andrés Ibañez  (23.04.2014)   [38]

TRINIDAD:  UNA CIUDAD CUBANA SIN CALENDARIO

 Paco Nadal  (10.04.2014)   [37]

ACEPTAR LAS COSAS COMO SON

 Francesc Miralles  (26.03.2014)   [36]

PALOMEAR, EL PEQUEÑO SIGNO

 Rosa Montero  (10.03.2014)   [35]

EL SAQUEO Y DESTRUCCIÓN NAZI DE LAS OBRAS DE ARTE

 Miguel Ángel García Vega  (27.02.2014)   [34]

¿QUÉ HA SIDO DEL HÉROE DEL RÍO HUDSON?

 Víctor Rodríguez  (16.02.2014)   [33]

SUIZA, LA MECA DORADA DEL DINERO

 Lola Galán  (05.02.2014)   [32]

COMPAÑÍA GATUNA

 Alberto Sala Mestres  (14.01.2014)   [31]

CUADERNOS DE POZOS DULCES – RESUMEN 2013

WordPress.com  (31.12.2013)   [30]

LA OPORTUNIDAD DE DETENER EL TIEMPO

 Susanna Tamaro  (29.12.2013)   [29]

¿NAVIDAD LAICA?

 Juan Manuel de Prada  (08.12.2013)   [28]

QUFU, LA CIUDAD DE CONFUCIO

 Diego Torres  (20.11.2013)   [27]

RECORDANDO AL HERMANO ENRIQUE (1930-2013)

 Alberto Sala Mestres  (06.11.2013)   [26]

VOLANDO VOY.  ¿PASILLO O VENTANILLA?

 Santiago Rodríguez Tarditi  (20.10.2013)   [25]

CINCUENTA AÑOS DEL SUEÑO DE MARTIN LUTHER KING

 Daniel Ureña  (01.10.2013)   [24]

MADRID 2020, LA GRAN DESILUSIÓN

 José María Carrascal  (09.09.2013)   [23]

EL CONDE DE VILLANUEVA Y SU ÉPOCA

 José Manuel Santé  (05.09.2013)   [22]

¿SON TONTOS LOS HISPANOS?

 Moisés Naim  (15.08.2013)   [21]

EL COCOTERO DE BACARDÍ

 Yvonne Solé Schnabel  (27.07.2013)   [20]

EL PRIMER AÑO DE CUADERNOS DE POZOS DULCES EN INTERNET

 Alberto Sala Mestres  (25.06.2013)   [19]

EL SORPRENDENTE HEMISFERIO DERECHO

 Borja Vilaseca  (12.06.2013)   [18]

NO SOY NADIE

 Julia Navarro  (24.05.2013)   [17]

EN MEMORIA DE UNA MADRE EJEMPLAR

 Mons. Eduardo Boza Masvidal (1915-2003)  (02.05.2013)   [16]

NO LO CONSIGUIERON SOLOS

 Lola Sedeño  (06.04.2013)   [15]

LOS CATÓLICOS DE AMÉRICA LATINA Y ESPAÑA EN LA IGLESIA ACTUAL

  J. Ors (16.03.2013)   [14]

BEBO Y CHUCHO, UNIDOS PARA SIEMPRE

 Mauricio Vicent  (03.03.2013)   [13]

LOS CHICOS DEL CORO DEL ESCORIAL

 Azucena S. Mancebo  (17.02.2013)   [12]

CUADERNOS DE POZOS DULCES  –  RESUMEN 2012

 Wordpress.com  (06.01.2013)   [11]

MENSAJE DESDE ROMA

 Álvaro Rodríguez Echeverría, fsc  (28.11.2012)   [10]

LA CUBANÍA:  PECULIAR CALIDAD DE UNA CULTURA

 Mauricio Vicent  (28.10.2012)   [09]

LA DANZA MODERNA NO ENVEJECE BIEN

 Vicente Cué  (07.10.2012)   [08]

LA NIÑA DE LA GUERRA DE VIETNAM

 Carmen Pérez-Lanzac  (20.09.2012)   [07]

LAS PRIMERAS MIL VISITAS

 Alberto Sala Mestres  (10.09.2012)   [06]

LOS CUATRO TRONOS DE LA VIRGEN DE LA CARIDAD

 Mons. Eduardo Boza Masvidal  (1915-2003)  (06.09.2012)   [05]

EL ALTAR DE LA VIEJA CASONA

 Manuel R. de Bustamante  (26.08.2012)   [04]

CÓCTEL CUADERNOS DE POZOS DULCES 2012 – REPORTAJE GRÁFICO

 pozosdulces.wordpress.com  (13.08.2012)   [03]

CÓCTEL DE DESPEDIDA DE LA VERSIÓN IMPRESA DE CUADERNOS DE POZOS DULCES

 pozosdulces.wordpress.com  (14.07.2012)   [02]

VOLVER A EMPEZAR

 Alberto Sala Mestres  (03.06.2012)   [01]

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Un trienio y más de 10,500 visitas/lectores

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Un trienio es un tiempo de tres años, y Cuadernos de Pozos Dulces celebra su tercer aniversario en Internet en el blog  http://www.pozosdulces.wordpress.com

En esos tres años se han publicado  72  artículos (un promedio de un artículo cada quince días para no agobiar a los lectores) de  53  autores diferentes.  A su vez, durante ese período los lectores han escrito libremente  207 comentarios  al pie de los artículos publicados.

Un total de  130  personas reciben directamente  en su propio e-mail todos los artículos que se publican mediante una suscripción gratuita (ahora y siempre) y segura. Para suscribirse sólo hay que seguir las sencillas instrucciones que figuran, en el margen derecho de la publicación, debajo de la lista de los artículos publicados.

Además,  297  lectores se conectan  a través del enlace permanente de Cuadernos en Facebook;  y en Twitter  49  seguidores  acceden puntualmente a los artículos publicados. 

Se han recibido en estos tres años  10,583  visitas de los lectores.  Los principales países donde residen son:  Estados Unidos, España, México, República Dominicana, Puerto Rico y Colombia.  A pesar de las dificultades, más de cincuenta personas han leído directamente la publicación en Cuba.

Esos datos consolidan, por tercer año consecutivo, a Cuadernos de Pozos Dulces como la publicación lasallista más destacada en su género en la región de las Antillas.

Confiamos en poder seguir ofreciendo, con la ayuda de todos, una publicación de marcado perfil lasallista que despierte el interés de los ya numerosos lectores.

A su vez, nos gustaría obtener también la colaboración de quienes deseen publicar sus textos, que pueden enviarse directamente al e-mail  pozosdulces@post.com

Alberto Sala Mestres, Editor.

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Anécdota estadística:  La cifra de 10,583 visitas/lectores supera el número total (5,982) de alumnos matriculados en todas las instituciones docentes De La Salle en Cuba en el año 1960.

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Centenario de la Academia De La Salle (1915-2015)

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–  Alberto Sala Mestres

La Academia De La Salle se inauguró en La Habana el 3 de febrero de 1915, en un edificio ubicado en la calle Aguiar número 108 1/2 entre Teniente Rey y Amargura. Había transcurrido una década desde la llegada, en 1905, de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (De La Salle) a Cuba.

La joven República, que había alcanzado la independencia en 1902, comenzaba a desarrollar una industria y comercio nacionales que necesitaba de la participación de personas preparadas en esa faceta de la economía, y así la Academia De La Salle se especializó, desde sus inicios, en la formación de jóvenes con una calificada formación en temas comerciales, que se impartían en un segundo ciclo de cuatro años a continuación de la educación primaria.  La Comunidad estaba formada, en sus inicios, por seis Hermanos De La Salle y su primer Director fue el Hno. José Crisóstomo (Víctor Renaud fsc).

El creciente número de alumnos de la Academia determinó su traslado a un edificio de mayores dimensiones, denominado La Quinta Toca, situado en la Avenida de Carlos III (ver imagen supra), donde se inició el curso 1922-1923.  En esa época había 300 alumnos matriculados y su primer Director fue el Hno. Ángel Pedro (Emilio Juan B. Wick fsc.). Los jardines originales, en dos niveles, fueron cubiertos de cemento para utilizarlos como amplios patios en los alrededores del edificio principal, y entre las innovaciones se contaba con un eficiente comedor para los alumnos que permanecían entre el horario de la mañana y el de la tarde, y un servicio de autobuses escolares propio para el traslado de los alumnos desde sus respectivos domicilios, con diferentes rutas que recorrían la ciudad.

Una vez más, debido al aumento del número de alumnos y la necesaria modernización de los locales para responder a un sistema de enseñanza más actualizada, la Academia De La Salle se trasladó en el curso 1953-1954 a un nuevo edificio, construido siguiendo criterios de eficacia y amplitud, ubicado en la calle Bellavista entre Tulipán y Lombillo, (ver imagen en color supra), en un sector de la ciudad de reciente urbanización denominado Centro Cívico.  En la entrada principal se colocó la vieja verja, un artístico cerramiento de hierro forjado que se encontraba en la fachada del edificio anterior, y que permanece en su sitio, inalterable a pesar de los años transcurridos desde su fundición original.   El 20 de mayo de 1956, el Ayuntamiento de La Habana otorgó a la calle Panorama (paralela a la calle Bellavista) el nombre de San Juan Bautista De La Salle, que es la única calle dedicada en Cuba al Santo Fundador.

Esa última etapa de la Academia De La Salle fue la más fecunda en cuanto a iniciativas, proyectos y realizaciones en el ámbito de la educación.  Con horarios diferentes a las enseñanzas de educación primaria y el ciclo de cuatro años siguientes especializado en formación de técnicas comerciales, se estableció a partir de 1953 en los edificios de la Academia el Centro de Altos Estudios Comerciales (CAEC), de nivel superior y vocación investigadora, al que se añadió posteriormente la rama especializada del Instituto Superior de Estudios de Crédito (ISEC).

Ambas instituciones de educación superior fueron el antecedente de la Universidad Social Católica San Juan Bautista, que obtuvo su reconocimiento oficial como Universidad privada por el Ministerio de Educación el 13 de marzo de 1957, comenzando su actividad académica en el curso 1957-1958, siendo reconocida como primera Universidad De La Salle en América Latina por el Superior General Hno. Nicet Joseph en su visita a Cuba realizada en el otoño de 1958.

Durante varios años las aulas de la Academia De La Salle acogieron a dos generaciones diferentes de lasallistas: en horario diurno a los estudiantes de primaria y estudios comerciales; y en horario nocturno a los jóvenes universitarios.

El 1 de mayo de 1961 se nacionalizó la totalidad de la educación privada en Cuba, con inclusión de todos los Colegios y Universidad De La Salle.  En ese momento había 600 alumnos matriculados en la Academia De La Salle y la Comunidad estaba formada por 20 Hermanos.  Su último Director fue el Hno. Pablo (Enrique Pizarro fsc) que actualmente, con 96 años de edad, reside en México en el Internado Infantil Guadalupano, que atiende a niños y jóvenes en situación de alto riesgo social, del que fue nombrado Director en 1985 y donde ha permanecido 25 años, los últimos once como Hermano retirado.

El deterioro creciente de los edificios de la Academia De La Salle hace pensar que no podrán ser utilizados en el futuro.  No obstante, su céntrica ubicación delimitada por cuatro calles, y el amplio espacio edificable, deberían tenerse en cuenta para futuros proyectos educativos cuando las circunstancias lo permitan.

En el transcurso de su centenario (de los cuales 46 años activos en el período 1915-1961) ejercieron su magisterio en la Academia De La Salle un total de 96 Hermanos de las Escuelas Cristianas, junto a un numeroso grupo de profesores seglares.  Los antiguos alumnos les reiteran que  siempre serán fieles al credo aprendido.

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El azúcar endulza al mundo

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–  Elena Sevillano

Las primeras referencias históricas sobre el azúcar se remontan a casi 5,000 años unidas a la caña (ver imagen supra), y localizan su origen en Nueva Guinea.  Llegó a Asia vía la India y se extendió posteriormente a China.  En Persia, los soldados del rey Darío (550 a.C.-486 a.C.) hablaban de “esa caña que da miel sin necesidad de abejas”. A España llegaría siglos más tarde, gracias a los árabes, y Cristóbal Colón introdujo su cultivo en América en el transcurso de su cuarto viaje (1502-1504).  El cultivo y la extracción del azúcar de remolacha no se desarrollaron hasta la época de Napoleón Bonaparte (1769-1821).

Sacarosa es el nombre técnico de lo que llamamos azúcar de mesa, el que se compra para endulzar el café o hacer un postre.  Se extrae industrialmente de la caña y de la remolacha, por su alta concentración sacárica (sobre un 20% la primera; entre un 15% y un 18% la segunda).  La molécula es la misma en ambos casos, y también está presente en los plátanos o en la miel.  En bruto no es apta para el consumo, ya que es una especie de masa oscura, con un fuerte olor a melaza.  En el refinado se le extraen las impurezas y las moléculas de sacarosa quedan translúcidas.

Las variedades candy (de blanco o moreno) son de lenta disolución y son apreciadas por los amantes del té.  Se trata de cristales grandes que se dejan crecer en la tacha u olla industrial.  Existen muchos otros tipos, sobre todo morenos:  húmedos y secos, dorados y oscuros, de grano fino o grueso…  Están los terrones, que se moldean con vapor de agua;  y el glasé, que se muele muy fino y se utiliza en repostería.  Los líquidos se obtienen disolviendo azúcar blanco en agua desmineralizada, filtrándola y purificándola.

El azúcar no caduca.  Sus cualidades físico-químicas permanecen inalterables a lo largo de los años.  Pero, sobre todo el azúcar moreno corre el riesgo de contaminarse de olores, y solidificarse o apelmazarse porque su humedad se dispersa.  Es recomendable mantenerlo alejado de focos de olores y vapores, en un ambiente fresco y seco, conservándolo en un envase lo más hermético posible.  Hay quien, a modo de truco, introduce una miga de pan en el recipiente donde se almacena para que ésta absorba el exceso de humedad.

La comunidad científica establece que la ingesta media para un adulto sano es de unos 200 gramos (7 onzas aprox.) de hidratos de carbono, con un mínimo de 50 gramos para evitar la aparición de acetona (cuando el .organismo se ve obligado a fabricar glucosa de las grasas).  El azúcar es un hidrato de carbono, pero simple, de absorción rápida. Debería suponer menos de un 10% de la ingesta calórica total diaria, según datos proporcionados por la Organización Mundial de la Salud.

Brasil es el principal productor de azúcar del mundo desde hace al menos una década. Le siguen India, la Europa de los Veintiocho, China y Tailandia, según los últimos datos oficiales.  Los Estados Unidos son actualmente el mayor consumidor de azúcar del mundo, tras la Unión Europea, señala la International Sugar Organization (véanse más datos en  http://www.isosugar.org ).

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La belleza del silencio

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–  Alfredo A. Morales fsc.  *

Resulta difícil abordar el tema del silencio en una cultura del ruido, convertida ya en una droga blanda.  Efectivamente, se ha violentado el silencio:  palabra y sonido están hoy sometidas a la “vanidad”, baratijas que transmiten superficialidades, pero que no comunican nada.  El ruido ha sustituido al silencio creador, contemplativo, y está imposibilitando el reencuentro de uno mismo con su centro interior, y con ello el acceso al misterio de la propia persona, del prójimo, e incluso de Dios.  Una persona atrapada en el vértigo del ruido y de la palabra vana es como un teléfono siempre ocupado, con el que no se puede conectar.  Pero el ritmo humano y humanizador entre silencio y palabra no puede ser impuesto ni reglamentado, sino discernido y acogido: hay un tiempo para hablar, y un tiempo para callar.

El ser humano actual ha sido devorado por el mito tecnológico que creó, y se ha hecho pedazos.  La única alternativa: recentrarse, reunificarse, es decir, recuperar la dimensión contemplativa, el silencio, que entonces no será solamente ausencia de ruidos interiores o exteriores, sino conciencia de una presencia, la propia presencia de la persona ante sí misma, la presencia de las otras personas y criaturas y -sobre todo- la presencia de Dios.  “Te buscaba afuera, y estabas dentro de mí”, reconoce San Agustín en su célebre obra Confesiones.  Por ese vuelco hacia la exterioridad es que el hombre y la mujer de hoy tienen nostalgia del paraíso que han perdido, y buscan con ansia lugares de quietud y de armonía.  Felizmente empiezan a comprender que aquello que no nace del silencio, o lo ahoga, resulta sin sentido ni significado.  Es la palabra ociosa de que habrá de dar cuenta (Cf. Mt. 12, 36).  Lo más grave de esta cultura del ruido, cuando se asume como estilo y opción de vida, es que la persona se aleja de su identidad:  deja de ser un ser para la paz y termina siendo un ser en desorden interior y perenne turbulencia.  El hábito de la interioridad, por el contrario, rescata al hombre moderno de esa civilización del estrépito, y lo ubica en el universo de la verdad, del amor, de la armonía callada de las cosas.

Quisiera aclarar que el silencio del que hablamos no es un fin en sí mismo, pero es un medio para poder transparentarse mejor y escuchar la voz -muchas veces los gemidos- de los demás, y finalmente escuchar al Espíritu de Dios.  Educarse en el silencio es entonces disponerse a encontrar a Dios en la propia mirada interior de uno mismo, y en los demás.  Para un lasallista, se comprenderá la importancia y vigencia de la doctrina de San Juan Bautista De La Salle sobre  el hombre interior,  es decir, el recogimiento, la vida de oración y en la presencia de Dios, el espíritu de fe, fundamentos interiores de su doctrina espiritual.  El recogimiento implica prestar atención a alguien o a algo.  Por eso, mientras más nos sintamos responsables del mundo, más obligados estamos a perseverar en la contemplación de Dios y su plan de salvación eterna.  Esa contemplación espiritual es la única que confiere un carácter evangelizador a la acción misionera y apostólica de los creyentes, porque no evangelizamos por lo que decimos o hacemos, sino por lo que somos.

La presencia de Dios en nuestro interior silencia infinidad de ruidos interiores, silencia también los falsos obstáculos, sosiega ante la experiencia del dolor y de la muerte; desvanece, en fin, el estrépito de la vida moderna.  Nos dice Romano Guardini que sólo el silencio nos abre al sonido que suena en todas las cosas;  la naturaleza resulta muda para el que está continuamente hablando.  La conclusión se impone:  debemos educarnos y educar para el silencio, para el misterio.  El hombre moderno tiene miedo al silencio y lo rechaza.  Hace falta promover una pedagogía de la interioridad, y abrir espacios para el silencio, para serenarse y descansar, pero sobre todo  para volver a casa  como nos indica Thomas Merlton, para volver al origen y al corazón puro que Dios nos dió.  Un hombre sin silencio será siempre un hombre sin misterio:  no tendrá nada que comunicar, salvo el ruido de sus palabras vacías de vida.

Una persona educada en el silencio interior será necesariamente una persona amorosa:  en ella cabrá todo, pero nada la atrapará.  Ese silencio interior permitirá la auténtica comunión con los demás.  San Bernardo decía:  nunca el silencio interior me ha aislado de los demás.  El silencio conllevará siempre un encuentro, y todo encuentro se celebra:  nos damos las manos o nos abrazamos sólo cuando en ellas no tenemos nada.  Hay silencios negativos y culpables, y silencios positivos creadores.  Tenemos que aprender a discernirlos.  Pero el verdadero silencio se identifica a sí mismo por los frutos:  es purificación interior que permite encontrarnos con la verdad.  También será creativo:  si me ato a lo conocido, me empobrezco;  si me abro al misterio de lo insospechado, me encontraré con la sorpresa de Dios.  ¡ Silencio, por favor !

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*  Alfredo A. Morales fsc (1927-2012), conservó la nacionalidad cubana hasta 1996, año en el que adoptó la de la República Dominicana donde residía desde 1965. Doctor en Educación (Universidad de La Habana, 1953), realizó estudios de postgrado en Lumen Vitae (Bruselas, 1963) y en el Instituto Católico de París (1964).  Ejerció la docencia como Hermano De La Salle en Cuba (1949-1961) y, posteriormente, en la República Dominicana -que le distinguió con la Orden de Duarte, Sánchez y Mella en 1987- y en donde falleció.  Pianista y Director de Grupo corales, realizó 273 composiciones musicales,  entre ellas el popular villancico Campanitas cubanas (1954) [ véase http://www.youtube.com/watch?v=vCALEyHj6DU ].  Autor de quince libros, la mayoría relacionados con la pedagogía y la espiritualidad de San Juan Bautista De La Salle, escribió en 1994 la primera edición de Hermano Victorino: Itinerario evangélico (340 páginas), en donde se recoge con documentos inéditos y diversos testimonios la biografía del Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle [ véase http://www.victorinodelasalle.org ].  En abril de 2014, el Ministerio de Educación de la República Dominicana inauguró el Centro Educativo de Nivel Medio Hermano Alfredo Morales, ubicado en la ciudad de Santiago de los Caballeros.

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Cuadernos de Pozos Dulces – Resumen 2014

Los duendes de las estadísticas de WordPress.com prepararon un informe sobre el año 2014 de este blog.

Aquí hay un extracto:

Un teleférico de San Francisco puede contener 60 personas. Este blog fue visto por 3.200 veces en 2014. Si el blog fue un teleférico, se necesitarían alrededor de 53 viajes para llevar tantas personas.

Haz click para ver el reporte completo.

Vivir como Hermano De La Salle en Cuba

montaje

–  Luis Franco Aguado, fsc

Vivir como Hermano De La Salle en Cuba es una vida plena.  Las cosas de Dios son como son, a su estilo, con muchos imprevistos, con caminos que se van perfilando sin que uno los haya programado. Dios siempre sobrepasa cualquier programa y termina sorprendiéndonos.

En mayo de 1987 el Hno. John Johnston (1933-2007), Superior General del Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas, me preguntó si estaba disponible para ir a trabajar a Cuba. Le comenté que, a mi edad, iniciar una nueva andadura supondría un esfuerzo adicional de inculturación, de estudio de la Historia del lugar (Historia con mayúscula, la de los grandes acontecimientos y la de la letra pequeña, donde se cuenta la vida de los más pobres), y con ello el descubrimiento de la idiosincrasia del pueblo, el acercamiento al corazón -sobre todo de aquellos a quienes el Sistema margina sistemáticamente- y prepararme más a fondo en sociología y teología. Él me dijo que me diera un tiempo para pensarlo, pero que dejaba la decisión en mi mano. Después de meditarlo en la presencia de Dios le comuniqué que dispusiera de mí, pues a fin de cuentas había hecho un voto de obediencia y ya era hora de que lo pusiera en práctica.

En septiembre de 1989 –después de estar solicitándolo durante 15 años- el Estado Cubano permitió la entrada de tres Hermanos a la Isla. Uno de los tres fuí yo. Tenía 45 años, veinte de los cuales vividos con intensidad e ilusión en Nicaragua, donde dejaba muchos y buenos amigos.

Me dijeron que la experiencia sería por tres años. Fueron en total 24, acompañando a los hombres y mujeres de Cuba, intentando alegrarme con sus alegrías, soñar sus “sueños” y proyectar futuro junto con ellos.

Quizá a algunos les extrañe que, al pensar en mi experiencia cubana, me venga a la mente eso de “vida plena”. Lo cierto es que es así, a pesar de las limitaciones y la escasez con que ahí se vive a diario, uno termina entendiendo que la sensación de plenitud depende de las pequeñas decisiones con la que alimentamos nuestro día a día, las que dependen, a su vez, de nosotros mismos.

Los veinticuatro años de mi vida en Cuba, el contacto diario con tantas personas de corazón dispuesto, de acogida franca y cercanía espiritual, me permitió ir creciendo como persona, como cristiano, como Hermano de La Salle y como amigo.

Comparto con ustedes algunos regalos que me he traído de esa bendita tierra de “Cachita”.

Capacidad de ser agradecido:  Es difícil ser feliz si no valoramos lo que tenemos. Pensar con gratitud nos ayuda a saborear las experiencias positivas, a reforzar la autoestima y el amor propio. Además, la gratitud es el antídoto para evitar la queja. Desde mis años en Cuba, antes de dormir reviso tres cosas buenas que me han sucedido durante el día, y esto me ayuda a ser agradecido.

Mirar la vida con optimismo Cada día, a pesar de mis 70 años, me pregunto cómo me gustaría ser en un futuro. Por supuesto que no pienso en cosas materiales, sino en la vida misma, en los valores que quisiera vivir y transmitir, en el comportamiento que querría desarrollar en un tiempo. Por ejemplo, poder vivir más espacios de ternura, tener más paciencia, o entusiasmarme más con mis proyectos. Esto me ayuda a ser optimista.

Evitar darle vueltas a las cosas y las comparaciones con otros:  Creo que el compararnos con otros es siempre como optar por la infelicidad. Creernos mejores nos da un sentimiento de superioridad insano. Si nos consideramos peores, desmerecemos nuestro trabajo y el progreso que hayamos conseguido. Por eso, lejos de compararme con otros, cada día me pongo un reto:  convertirme en la mejor expresión de mí mismo al margen de lo que hagan otros. Y es que, cuando pensamos demasiado, o damos vueltas a las cosas de forma innecesaria, nos desgastamos profundamente. De hecho, cuando me asalta una idea negativa, busco un recuerdo bonito, una imagen o una canción que me da paz.  En definitiva, es uno mismo quien alimenta o no unos pensamientos u otros.

Intentar cada día ser amable:  En Cuba descubrí que ser generoso y atento con los demás, aunque sea un solo día a la semana, me permite registrar un incremento de felicidad considerable.  Ahora intento rodearme de personas con comportamientos agradables, así mis niveles de estrés se reducen considerablemente.  Descubrir eso me ha llevado a incorporar la amabilidad  -también la ternura-  en mi día a día para disponer de una vida plena.

Cuidar las relaciones sociales:  Quienes me conocen saben que me gusta estar siempre ocupado. Los cubanos me enseñaron que dedicar tiempo a comunicarme, manifestar apoyo y lealtad, son algunas de las actividades que han demostrado eficacia para incrementar mis niveles de felicidad.  La amistad es una de las grandes riquezas que he cultivado en la Isla.

Ponerle cara a la vida:  Es algo que va con mi persona.  Cuando uno afronta la realidad de cada día siente que el dolor o el estrés provocados por un acontecimiento negativo se alivian.  La negación es una actitud que alimenta el conflicto.  Ahora, siempre recomiendo a aquellos a los que acompaño que busquen canales para expresar lo que les duele y, así, poder afrontarlo.

Aprender a perdonar:  Muy nuestro, de los cristianos.  En estos años de Cuba me encontré con personas que, a pesar de los sufrimientos que otros les habían causado, perdonaban de corazón.  Con esa actitud tan cristiana, les disminuían sus emociones negativas y aumentaba su autoestima y su esperanza.  Ahora me es más fácil perdonar, y aprecio el ser perdonado.

Saborear las alegrías de la vida:  Por esa hiperactividad, tan propia de mi temperamento, he pasado bastantes veces de largo por las alegrías de la vida sin disfrutarlas. Ahora, actividades como saborear las experiencias comunes, disfru­tar y rememorar con familiares y amigos, festejar las buenas noticias o permanecer abierto a la belleza y la excelencia, permiten incrementar mi sensación de plenitud.  Por cierto, ¿hace cuánto que los lectores de Cuadernos no celebran un éxito por pequeño que sea?

Comprometerme con los muchos “sueños” que Dios me regala a diario:  Creo que cuando se me agoten los “sueños”, la posibilidad de iniciar nuevos proyectos en la vida, me iré marchitando sin remedio.  La Iglesia Cubana –y en particular el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle)- me regalaron infinidad de oportunidades para “soñar”, y me ofrecieron medios para hacer realidad esos “sueños”. A lo largo de los 24 años, la sorpresa se ha topado conmigo en infinidad de esquinas, por eso le doy gracias a Dios y a todos los que lo hicieron posible.

Ponerle sonrisa a la vida:  Algo muy propio de los cubanos, que aprendí también en esa bendita tierra. Y ponen esa sonrisa a pesar de las dificultades, de los “sueños” truncados, de las esperanzas a punto de marchitarse.  Ahora me es más fácil actuar como una persona feliz  -es decir, expresar las emociones positivas con gestos como reír o sonreír-  y se lo debo a ellos.

Todos esos “regalos cubanos” me han permitido vivir allí una vida plena.

Por todo ello,  ¡Gracias a todos, muchas gracias!

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Durante su estancia en España, en el año 2000, Luis Franco Aguado fsc (ver imagen supra) impulsó la creación en Madrid de la ONGD (non profit organization) Hombre Nuevo Tierra Nueva  de apoyo a la labor de los Hermanos De La Salle en Cuba (véase en Internet http://www.ongayudacuba.org   Entre sus promotores se encontraba el Dr. José María Granda (1921-2003), Rector de la Universidad San Juan Bautista De La Salle (La Habana, 1957), primera Universidad de los Hermanos De La Salle en América Latina.

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El bistec empanizado de Radetzky

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–  Cristino Álvarez

Es muy probable que si preguntamos a alguien de qué le suena el apellido Radetzky, mencionará la popular marcha de Johann Strauss (1804-1867) con la que se cierra el tradicional Concierto de Año Nuevo de la Filarmónica de Viena (1).

Pero por algo se la dedicó, en 1848, el patriarca de los Strauss.  Johann Josep Wenzel Graf Radetzky von Radetz (1766-1858) fue un Mariscal del Imperio Austriaco (1804-1867) que participó en las guerras contra Napoleón y, siendo octogenario y al mando de 70,000 soldados austriacos, venció en 1849 a la numerosa (85,000) tropa italiana en la batalla de Novara, localidad cercana a Milán, en el transcurso del conflicto que llevó a la unificación de Italia con la coronación del rey Víctor Manuel II en 1861.

No lo mencionamos en este texto por sus glorias militares, sino porque los historiadores le atribuyen la introducción en Viena de uno de los platos simbólicos de la cocina vienesa: el Wienerschnitzel (2), derivado de la antiquísima Cotoletta alla milanesa, que el viejo mariscal había llevado a la capital del Imperio austriaco tras su victoria sobre las tropas italianas. La citada Cotoletta, en Viena, perdió grosor eliminándose el hueso, y pasó de freírse en mantequilla a hacerlo en manteca de cerdo.

Un Wienerschnitzel al estilo clásico es un filete de ternera fino y grande, envuelto en pan rallado (antes ha de pasar por harina y huevo, siempre por orden alfabético), que se fríe hasta que la capa exterior queda dorada y crujiente.  Lo tradicional es presentarlo decorado con una rodaja de limón, pero el acompañamiento varía según la costumbre del país o el capricho del cocinero.

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(1)  Véase  http://youtu.be/P9A0cWAm70Q

(2)  Existen variantes del Wienershnitzel en todo el mundo.  En la mayoría de los países de América Latina se denomina milanesa y acostumbra a acompañarse con productos típicos del país. En Cuba se denomina bistec empanizado y suele servirse con arroz, plátanos maduros fritos o congrí.  El nombre más utilizado en España es el de escalope, y se ofrece con ensalada o patatas fritas.  En general, los filetes de carne que se adquieren en los supermercados, ya preparados en bandejas, suelen tener un grosor mayor que el necesario para el Wienerschnitzel tradicional, por lo que es preferible solicitar de un carnicero el corte adecuado.

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Robert T. Hill: Descripción geográfica de Cuba en 1898

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–  José Manuel Santé

Resumir en pocas palabras la geografía y la geología de un país no es una tarea fácil, y se requiere amplios conocimientos en ambas materias para ofrecer una síntesis que sea de interés para los lectores.

Robert Thomas Hill (1858-1941) fue una figura importante en el desarrollo de la Geología en los Estados Unidos, donde realizó importantes estudios sobre el subsuelo de Texas. Entre los notables trabajos geológicos realizados en esa zona, descubrió y nombró la serie Comanche del Cretácico inferior (una división de la escala temporal geológica ubicada hace 105-120 millones de años).

Su labor de investigación se amplió a la región de las Antillas publicando a finales del siglo XIX  “Cuba and Porto Rico, with Other Islands of the West Indies:  Their Topography, Climate, Flora, Products, Industries, Cities, People and Political Conditions” (New York, Century, 1898, 430 páginas).  Al referirse a Cuba, realizó una detallada descripción de su geografía y geología que conserva todo su interés a pesar del tiempo transcurrido, y cuyo texto (1) reproducimos a continuación.

“Cuba, la mayor y más occidental de las cuatro Antillas mayores, es la más fértil y diversificada de las islas tropicales; su desarrollo económico ha justificado plenamente el título de Perla de las Antillas, aunque su Capital no pueda ya considerarse como “la llave del Nuevo Mundo” como reza en su escudo.

No posee sino una pequeña proporción de las áreas rocosas e incultivables que se encuentran en Nueva Inglaterra;  no se encuentran en ella extensiones de lava volcánica desnudas de vegetación como en la América Central, ni zonas áridas como las que ocupan tanta extensión en México, ni dilatadas regiones arenosas y estériles como las de la Florida y otros Estados meridionales de los Estados Unidos.  Su proporción de terrenos cenagosos es menor que el promedio de los Estados costeros del sur de Norteamérica.

La isla está cubierta de suelos valiosos, los cuales bajo constante humedad brindan en abundancia las formas de vegetación útil de los climas subtropicales.  La configuración y las formaciones geológicas son variadas;  hay igualmente variedad de recursos económicos, tanto agrícolas como minerales, convenientes a un litoral extenso con numerosas bahías que ofrecen excelente anclaje.”

(1)  Este texto en español aparece traducido del inglés en el libro “Geografía de Cuba” del Profesor Leví Marrero (1911-1995), Editorial Selecta, La Habana, 1957.

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La verdadera historia del daiquirí

montaje dos fotos

–  Narciso Sala Mestres

En la habanera esquina de las calles Obispo y Montserrate se encuentra ubicado un establecimiento de reconocida fama internacional:  el Café Restaurante La Florida, conocido familiarmente como El Floridita.  El edificio, que se encontraba muy deteriorado, fue reconstruido en 1989 siguiendo los planos de su arquitectura original, y la conocida barra de madera de caoba maciza realizada en los años veinte del siglo pasado, que se encuentra situada a la izquierda de la entrada principal, fue un testigo mudo excepcional de ese acontecimiento ya que, adecuadamente protegida, se realizó en su entorno la recuperación del local original.

A principios del siglo XIX, en ese mismo emplazamiento, existía La Piña de Plata, un bodegón típico de esa época donde se servían bebidas tradicionales y que tuvo siempre una gran aceptación, debido en parte a su estratégica ubicación cercana a la Plaza de Albear en la zona conocida como La Habana Vieja.

Cien años más tarde, una curiosa anécdota transforma la historia del citado establecimiento.  En 1915, Serafín Parera Coll, un emigrante catalán que había hecho fortuna en México, regresaba a España en barco desde Yucatán.  A su llegada al puerto de La Habana se sintió enfermo y no pudo continuar el deseado viaje.  Días más tarde fallecía en la capital cubana, siendo el primer miembro de la familia Sala que recibía sepultura fuera de España.

La herencia del legendario emigrante pasó a manos de sus sobrinos, siendo el mayor de ellos, Narciso Sala Parera (1879-1953), a quien le correspondió la administración de la inesperada fortuna familiar, de cierta importancia en aquella época.  Teniendo en cuenta la inseguridad económica y social que se vivía en la Península en aquellos años, se pensó que la adquisición de un negocio era la forma más adecuada de situar el capital familiar que el azar dispuso que el tío Serafín dejara en La Habana.  Así, en 1918, la citada Piña de Plata pasó a manos de los hermanos Sala Parera (Narciso, Francisco, Concepción y Mercedes).

Años después, El Café, como se le llamaba en la familia Sala al negocio, pasó a denominarse Café Restaurante La Florida. Entre sus empleados se encontraba un joven de Lloret de Mar -ciudad natal de la familia Sala- llamado Constante Ribalaigua Vert, que pasó del oficio de aprendiz a ocuparse en exclusiva del bar y, en especial, de la preparación de las bebidas que se servían a los clientes, que eran cada vez más numerosos.

Entre los visitantes asiduos había un grupo de ingenieros norteamericanos, entre ellos Jennings Cox, que trabajan en las minas situadas en la población de Daiquirí, en la provincia cubana de Oriente.  Allí preparaban, sin fórmula específica alguna, una mezcla de ron, limón, hielo y azúcar, que requerían se les sirviera en El Floridita en sus frecuentes viajes a La Habana.  A falta de otra identificación, y dada la procedencia de esos clientes, solía llamarse a ese cóctel con el nombre de daiquirí (se escribe con acento en la última í).  Con los años la bebida adquirió fama y el nombre se asoció al local. Quienes acudían al Floridita solicitaban frecuentemente que Constante les preparara un daiquirí, dándole nombre propio a ese cóctel que tuvo cada vez más aceptación y prestigio.  Al Floridita se le conoce como “la cuna del daiquirí”, por ser el lugar donde se creó ese cóctel combinando en una receta específica los ingredientes primitivos.

Un visitante ilustre, Ernest Hemingway (1889-1961), fue uno de los clientes habituales del establecimiento y en una época también vecino del barrio ya que, antes de adquirir una casa en las afueras de la ciudad, se alojaba durante largas temporadas en el Hotel Ambos Mundos, situado en la cercana calle Mercaderes.

En el año 1935 El Floridita cambia de dueños y, hasta su nacionalización por las autoridades cubanas en la década de 1960, Constante Ribalaiagua Vert y sus herederos fueron los socios mayoritarios.

A su vez, Narciso Sala Parera, que falleció en 1953, dedicó el resto de su vida a la Administración de la Sociedad de Beneficencia de Naturales de Cataluña, de la que había sido nombrado Socio de Honor en 1929.

Cabe destacar en honor a su memoria la abnegada labor que realizó en favor de los emigrantes catalanes de escasos recursos económicos, y su eficaz colaboración en el estudio previo a la construcción de la nueva Ermita de Nuestra Señora de Montserrat (la única Iglesia sufragada íntegramente por españoles que existe fuera de España) situada anteriormente en La Habana en la denominada Loma de los Catalanes (actualmente Plaza de la Revolución), y que se erigió en 1954 en la Carretera de Rancho Boyeros cercana al paraje conocido como Río Cristal.

En España, el Ayuntamiento de Lloret de Mar (Gerona) otorgó, en el año 2004, el nombre de Narciso Sala Parera a una calle de la Villa (ubicada cerca del Instituto de Enseñanza Secundaria) en reconocimiento a su trayectoria profesional y humanitaria.

Volviendo al daiquirí, y conociendo ya su historia, podemos concluir afirmando que es, sin lugar a dudas, la bebida más catalana de Cuba.

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Narciso Sala Parera se casó en La Habana en el año 1920 con Serafina Mestres Büigas (hija de catalanes).  El matrimonio tuvo cuatro hijos:  Mercedes (1922-1977), Narciso (1924-2003), Antonio (n.1935) y Alberto (n.1942).  Los tres hijos varones se educaron en la habanera Academia De La Salle, prosiguiendo sus estudios universitarios en Philadelphia y Madrid.  Los descendientes del fundador del Floridita residen actualmente en los Estados Unidos y en España.

Existe en Facebook una página dedicada a Narcís Sala Parera (personaje público).

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¿Cómo conquistó Cuba a Venezuela?

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–  Moisés Naim

La enorme influencia que Cuba ha logrado ejercer en Venezuela es uno de los acontecimientos geopolíticos más sorprendentes y menos comprendidos del siglo XXI. Venezuela es nueve veces más grande que Cuba, tiene el triple de población y su economía es cuatro veces mayor.  El país alberga las principales reservas de petróleo del mundo.  Sin embargo, alguna funciones cruciales del Estado venezolano o han sido delegadas a funcionarios cubanos, o son directamente controladas por La Habana.  Y esto, el régimen cubano lo conquistó sin un solo disparo.

Los motivos de Cuba son obvios.  La ayuda venezolana es indispensable para evitar que su economía colapse.  Tener un Gobierno en Caracas que mantenga dicha ayuda es un objetivo vital del Estado cubano.  Y Cuba lleva décadas acumulando experiencia, conocimientos y contactos que le permiten operar internacionalmente con gran eficacia y, cuando es necesario, de manera casi invisible.

Desde su inicio en 1959, una prioridad de la política exterior del régimen cubano ha sido la creación de vastas redes de apoyo a su causa.  Sus servicios de espionaje, su diplomacia, propaganda, ayuda humanitaria, intercambios juveniles, académicos y culturales, y el apoyo en otros países a ONGs (non profit organizations), intelectuales, periodistas, medios de comunicación y grupos políticos afines, han sido pilares básicos de su estrategia internacional.

Esto lo hacen todos los países, pero pocos han tenido la necesidad de darle tanta prioridad y durante tanto tiempo como Cuba.  La supervivencia económica y política del régimen ha dependido de su éxito en tener aliados en otros países que, a su vez, puedan influir sobre sus Gobiernos en apoyo a la Isla.  En Venezuela esto no fue necesario, ya que logró penetrar directamente en el Gobierno.  El hecho indiscutible es que Cuba tiene tanto la necesidad vital como la experiencia y las instituciones para moldear las decisiones de su rico vecino petrolero.

Es bien conocida la enorme ayuda petrolera que recibe la Isla desde Venezuela. También las inversiones y el apoyo financiero.  Parte creciente de las importaciones de Venezuela se canalizan a través de empresas cubanas.  Hace poco se reveló la existencia de un enorme depósito de medicamentos caducados recientemente, que habían sido importados por una empresa cubana:  medicinas supuestamente adquiridas en el mercado internacional a precio de saldo, y revendidas a precio regular al Gobierno de Caracas.

La relación va más allá de subsidios y ventajosas oportunidades de negocios para la élite cubana.  Como ha documentado Cristina Marcado, una periodista venezolana que ha investigado ampliamente este tema, funcionarios cubanos controlan las notarías públicas y los registros civiles de Venezuela.  También supervisan los sistemas informáticos de la Presidencia, Ministerios, Programas sociales, Policía y Servicios de seguridad, así como la petrolera estatal PDVSA.

Y luego está la cooperación militar.  El Ministro de Defensa de un país latinoamericano me contó lo siguiente:  “En una reunión con oficiales de alto rango de Venezuela llegamos a varios acuerdos de cooperación y otros asuntos.  Entonces tres asesores, con inconfundible acento cubano, se incorporaron a la reunión y se dedicaron a cambiar todo lo que habíamos acordado.  Los generales venezolanos estaban avergonzados, pero no dijeron una palabra.  Estaba claro que los cubanos llevaban la batuta”.

Cuba paga todo esto con personal y “servicios”.  Venezuela recibe de Cuba médicos y enfermeras, entrenadores deportivos, burócratas, personal de seguridad, milicias y grupos paramilitares.  “Tenemos más de 30,000 cederristas en Venezuela, se jactaba en 2007 Juan José Rabilero, en esa época Coordinador de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) de Cuba.

¿Por qué el gobierno venezolano permitió esta intervención extranjera tan abusiva?  La respuesta es Hugo Chávez (1954-2013).  Durante sus 14 años en la Presidencia disfrutó de un poder absoluto gracias al control que ejercía sobre cada una de las instituciones que podrían haberle puesto límites o exigido transparencia, ya fueran los Tribunales o la Asamblea Legislativa.  También dispuso a su antojo de los ingresos petroleros de Venezuela.  Dejar entrar a los cubanos fue una de las expresiones más contundentes de ese poder absoluto.

Chávez tenía muchas razones para arrojarse a los brazos de Fidel Castro (n. 1926). Lo admiraba, y sentía por él un profundo afecto y confianza.  Fidel se convirtió en su asesor personal, mentor político y guía geoestratégico.  Castro alimentó además la convicción de Chávez de que sus muchos enemigos -sobre todo los Estados Unidos y las élites locales- querían liquidarlo, y que no podía esperar de sus fuerzas de seguridad la protección que necesitaba.  En cambio, los cubanos sí eran confiables.

Cuba también proporcionó  toda una engrasada red de activistas, ONGs (non profit organizations), y propagandistas que apoyaron la revolución bolivariana en el extranjero. Chávez también se quejaba públicamente de la ineptitud de sus altos funcionarios.  En esto, también Cuba ayudó dotándolo de funcionarios con experiencia en el manejo de un Estado cada vez más totalitario.

El alcance de la entrega de Hugo Chávez a La Habana lo ilustra dramáticamente la forma en la que manejó el cáncer que acabaría con su vida en 2013:  confió sólo en los médicos que Castro le recomendó, y se trató la mayor parte del tiempo en La Habana, bajo un manto de secretismo.

El sucesor de Chávez, Nicolás Maduro (n. 1962) ha profundizado aún más la dependencia venezolana de La Habana.  Ante las protestas estudiantiles contra un régimen cada vez más autoritario, el Gobierno ha respondido con una represión brutal, que cuenta con los instrumentos y las tácticas perfeccionadas por el Estado policial que controla Cuba desde hace demasiado tiempo.

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En la versión impresa de Cuadernos de Pozos Dulces (1994-2012), se publicó un artículo de Moisés Naim, periodista venezolano residente en Washington, D.C., y en este mismo blog figura su artículo Son tontos los hispanos (2013).  Los lectores pueden seguirle en Twitter en la dirección @moisesnaim

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Trinidad: una ciudad cubana sin calendario

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–  Paco Nadal

Si hay una visita imprescindible en Cuba es a Trinidad.  Conozco pocas ciudades coloniales de Latinoamérica tan bellas, bien conservadas y auténticas como ésta.

Cuadras y cuadras de calles adoquinadas sobre las que despuntan campanarios de iglesias de sencillo estuco pintado de tonalidades vivas y alegres, cientos de bellos edificios de una sola planta y patios llenos de flores y azulejos, fachadas con ventanas de rejería y colores alegres, gente que va aún a caballo, viejas que se sientan a la puerta en sus sillas de anea en busca del frescor de la noche y ni una sola construcción moderna que afee el conjunto.

Una estampa sacada de hace cien años que, gracias a la suerte, a la pobreza en la que se sumió la ciudad tras el debacle del mercado del azúcar y, por qué no decirlo, al dinero de la UNESCO, el viajero puede disfrutar ahora en directo.

Al atardecer la música sale por los cuatro costados de la Casa de la Trova, del Palenque de los Congos, o de la Taberna de la Canchánchara e inunda con sus sones las calles del centro histórico.  Y a eso de las 10 de la noche, una multitud de forasteros se reúne en las escalinatas de la Casa de la Música, a un costado de la Plaza Mayor, para escuchar grupos de son, de rumba o de trova en directo.

Pero lo mejor de Trinidad es que está viva, que es de verdad.  Me explico. Hay muchas ciudades y barrios de ciudades coloniales de América Latina tan bien conservadas como ésta, pero ni son tan extensas, ni están ocupadas aún en su mayoría por la población local.  El turismo es un arma de doble filo que todo lo transforma.  Y este tipo de sitios suele acabar transformado en un parque temático.  En un museo de cartón piedra donde la necesidad de abrir rentables locales para turistas (desde restaurantes a cibercafés o tiendas de recuerdos horteras), expulsa a la población local, que no puede pagar ya los precios que el mercado inmobiliario impone en sus antiguas calles y plazas (es lo que ha pasado, por ejemplo, en la Plaza de Armas de Cuzco).

En Trinidad, de momento, esto no ha ocurrido.  Tras esos grandes portones de maderas talladas, en esas crujías frescas de paredes de adobe y mampuesto y techos a dos aguas, viven y trabajan aún cubanos, seres de verdad, descendientes de aquellas familias que levantaron estas casas.

Es lo que le da a Trinidad su magia:  que es de verdad.

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Recordando al Hermano Enrique (1930-2013)

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 Alberto Sala Mestres

Wilfredo Pérez de Utrera fsc. falleció el 12 de octubre de 2013, a los 83 años de edad, en la ciudad de Bayamón, Puerto Rico.

Realizó su educación primaria en La Habana en los Colegios De La Salle ubicados en Marianao y el Vedado, y concluyó la enseñanza secundaria en el Instituto de La Habana. En su época juvenil formó parte activa de los grupos de la Federación de la Juventud Católica Cubana, organización fundada en 1928 por el Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle, época en la que surge su vocación religiosa.

El Hermano Enrique ingresó como novicio en el Instituto de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en 1948,  recibiendo el hábito al año siguiente.  Sus primeros votos de vida religiosa los realizó en 1950, y los votos perpetuos en 1955.

Durante diez cursos escolares fue Profesor en tres centros educativos De La Salle en La Habana: la Academia De La Salle (1951-1957 / 1960-1961), el Colegio De La Salle ubicado en Palatino (1957-1959) y el Colegio De La Salle del Vedado (1959-1960).  En la Academia De La Salle fue Director del Coro y desarrolló junto a su magisterio una importante labor cultural, organizando actividades literarias y artísticas.

Entre ellas destaca la fundación en 1955, en compañía de los Profesores Norman González y Gilberto Echezábal, de la Academia de Ciencias Económicas y Sociales Conde de Pozos Dulces, que tuvo una efímera existencia al suprimirse la educación privada y religiosa por las autoridades cubanas en 1961.  Como solía decir el Hermano Enrique, la citada Academia -como sucede con la leyenda del ave fénix- renació de sus cenizas en 1994, reagrupando a sus antiguos miembros y nombrando nuevos académicos, siendo en la actualidad la única institución cultural fundada en las aulas De La Salle en Cuba que continúa en activo, realizando entre otras actividades la publicación de Cuadernos de Pozos Dulces (véase http://www.pozosdulces.wordpress.com)

La citada decisión de las autoridades estatales cubanas de suprimir toda clase de educación privada y religiosa, adoptada el 1 de mayo de 1961, supuso el cierre de todos los Colegios De La Salle que en ese momento existían en Cuba, con más de 6,000 alumnos de enseñanza primaria y secundaria matriculados en nueve Colegios diferentes. También fue clausurada la Universidad Social Católica San Juan Bautista De La Salle, fundada en La Habana (1957), que fue la primera Universidad De La Salle en América Latina, y en la que el Hermano Enrique fue Profesor en el bienio 1960-1961.

Junto a un numeroso grupo de Hermanos De La Salle el Hermano Enrique abandonó Cuba el 25 de mayo de 1961 rumbo a Miami, y tras un breve período como Profesor en el Colegio De La Salle en Panamá, llegaba a Puerto Rico el 19 de julio de 1961.

En el curso escolar 1961-1962 colaboró junto a otros cinco Hermanos De La Salle en el Colegio Obispo Arizmendi, gestionado por los Padres Dominicos, germen del futuro Colegio De La Salle de Bayamón (véase http://www.delasallebayamon.com) que abrió sus puertas el 22 de agosto de 1962.

El Hermano Enrique fue Director del Colegio De La Salle de Bayamón en cuatro períodos (1962-1968, 1975-1981, 1983-1991 y 2000-2004).  En esas etapas dirigió el Teatro Lírico, fundó el Capítulo De La Salle de la Sociedad Nacional de Honor, promovió la fundación de la Asociación de Padres y Maestros en 1964, y estableció el Grupo de Asociados en la Comunidad Educativa con un importante número de miembros. En los 52 años que vivió en Puerto Rico fue también Director (1992-2000) del Colegio De La Salle en Añasco.

Poseía una sólida formación académica y religiosa.  Durante su etapa en Cuba cursó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Santo Tomás de Villanueva, y de Ciencias Comerciales en la Universidad de La Habana.   Obtuvo, a su vez, un Bachelor Degree en Pedagogía con especialidad en Matemáticas y un Master en Supervisión de Escuela Secundaria, ambos títulos de la Universidad de Puerto Rico.

En 1975, durante su estancia en la Casa Generalicia de los Hermanos de las Escuelas Cristianas en Roma (vease http://www.lasalle.org) participó en diversos cursos y actividades y, en 1992, realizó en Madrid en el Instituto Pontificio San Pío X un curso especializado en Ciencias Religiosas y Catequéticas.    Durante esa estancia en Madrid, junto al Rector José María Granda, hizo las primeras gestiones para reunir a los lasallistas cubanos que residían en España, germen de la fundación en el año 2000, con la colaboración de Luis Franco fsc, de la ONG Hombre Nuevo Tierra Nueva (véase http://www.hombrenuevotierranueva.pangea.org) que apoya la labor educativa y de formación de la juventud que realizan en la actualidad los Hermanos De La Salle en Cuba.

En la trayectoria de Hermano Enrique es preciso mencionar su eficaz participación en el proceso de beatificación del Siervo de Dios Hermano Victorino De La Salle (véase http://www.victorinodelasalle.com) de la que fue Vice-Postulador desde 1999.  El recordado Hermano Victorino falleció en Bayamón el 16 de abril de 1966, y descansa en el Panteón de los Hermanos De La Salle ubicado en el Cementerio Porta Coeli.  El Hermano Enrique acompaña ahora a su mentor en el mismo lugar.

En su despedida, los jóvenes alumnos del Colegio De La Salle en Bayamón, llamaban a su querido Hermano Enrique con el apelativo de maestro bueno, una definición que nos recuerda la parábola del buen pastor que se cita en el Evangelio (Juan 10. 1-18).

¡Descanse en la paz del Señor!

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El Conde de Villanueva y su época

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–  José Manuel Santé

Claudio Martínez de Pinillos (1780-1853) Conde de Villanueva, nombrado en 1825 Superintendente de la Hacienda de Cuba, tuvo un especial protagonismo en la historia de Cuba por su activa participación en el movimiento reformista y el conocido enfrentamiento a José Antonio Saco que tuvo lugar en 1832.  No cabe duda alguna sobre su eficaz labor como Presidente de la Junta de Fomento (fundada en 1830), que realizó en la ciudad de La Habana importantes transformaciones.

Su hábil administración de la Hacienda de Cuba, bajo el polémico reinado de Fernando VII (1784-1833), y posteriormente con los polìticos que se turnaron en el Gobierno de la Metrópoli, duplicaron los ingresos en el período 1825-1841. Las críticas a su afán recaudatorio se vieron atenuadas por la prosperidad de los negocios en la Isla, favorecida por iniciativas de Villanueva tan plausibles como la creación del Depósito Mercantil, que permitía resarcir las cuantiosas anticipaciones obtenidas por el comercio de La Habana mediante pequeñas y eficaces erogaciones, que se destinaban a la financiación del suministro a otros mercados de productos nacionales y extranjeros.

Por su valor desde el punto de vista sanitario debe citarse la construcción, llevada a cabo en el período 1831-1835 por la Junta de Fomento presidida por Villanueva, del Acueducto de Fernando VII que sustituyó a la primitiva Zanja Real construida en 1592, y que fue por espacio de 243 años el único acueducto habanero. A su vez, el citado Acueducto de Fernando VII fue sustituido en 1893 por el Acueducto de Albear (que lleva el nombre de su constructor el ingeniero Francisco de Albear) que suministra a la ciudad el agua que proviene de los manantiales de Vento.

Pero quizás la obra más importante de Villanueva al frente de la Junta  de Fomento fue la construcción del ferrocarril de La Habana a Güines.

Las obras comenzaron en 1835, y se tuvieron que superar muchas dificultades debido a la complejidad de los trabajos, como la perforación del túnel del Socavón (primer túnel construido en Cuba, con 14 pies de ancho, 16 de alto y 325 de longitud), o el puente de sillería sobre el río Almendares sostenido por 200 pilares de cantería.  El primer tramo desde La Habana a Bejucal se inauguró el 19 noviembre de 1837, y un año después se completaba el recorrido hasta su destino final en Güines. La terminal de La Habana llevaba el nombre de Estación Ferroviaria de Villanueva (ver imagen supra de la Estación en 1910), en honor al Conde de Villanueva, y estaba ubicada en el espacio que ahora ocupa el Capitolio Nacional.  El 30 de noviembre de 1912 se inauguró la Estación Central de Ferrocarriles situada en la calle Egido, cercana a la bahía, dejando entonces de funcionar la Estación Ferroviaria de Villanueva.

En la actualidad, el pequeño Museo Ferroviario de Bejucal (Municipio cercano a La Habana) recuerda la historia del primer ferrocarril que funcionó, no sólo en Cuba, sino también en España y en toda la América Latina.

Entre los monumentos que para el embellecimiento de La Habana se deben al Conde de Villanueva, se encuentran entre sus fuentes dos de singulares características: la de Los Leones (1836) situada en la Plaza de San Francisco, y la de La India, conocida tambíén como La Noble Habana (1837), símbolo de la ciudad, que está ubicada a un costado del Parque de la Fraternidad en las inmediaciones del Capitolio Nacional.  Ambas fueron realizadas por el escultor italiano Giuseppe Gaggini.

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El lasallista José Manuel Santé publicó también, en la versión impresa de Cuadernos de Pozos Dulces (1994-2012), un artículo sobre el Conde de Pozos Dulces.

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El cocotero de Bacardí

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 Yvonne Solé Schnabel

Como muchos de los emigrantes catalanes de la ciudad de Sitges -cercana a Barcelona- que emigraron a las Antillas a principios del siglo XIX, Facundo Bacardí Massó  (1814-1886) soñaba con hacer fortuna.

Con tan solo 15 años, en 1830, se embarcó con destino a Cuba junto a su familia.  Hijo de un productor de vinos de la provincia de Tarragona (Cataluña), el primer negocio que montó en la Isla estaba dedicado a la venta de licores europeos.  Las cosas no le iban mal, pero un par de desastres naturales que tuvieron lugar en 1852, y el posterior saqueo durante la epidemia de cólera del mismo año, le obligaron a declararse en quiebra.

Regresó a Sitges, pero Facundo era un hombre tenaz y sabía que si volvía a Cuba podìa ganar mucho dinero, y así lo hizo.  Su mujer, Amalia,Moreau (con la que se había casado en 1843) heredó 3,500 pesos y los invirtieron en un nuevo negocio en la ciudad de Santiago de Cuba:  una destilería de ron.  Así se fundó, en febrero de 1862, la compañía Bacardí en una pequeña nave con techos de hojalata, algunos tanques de fermentación y varios barriles de añejamiento.

Facundo Bacardí llevaba tiempo haciendo pruebas con un alambique de cobre y hierro fundido, uno de los pocos que había en Cuba en ese momento.  Fruto de sus experimentos nació un ron suave y equilibrado, gracias a una fórmula hasta entonces inédita que hoy sigue siendo un secreto.  Facundo aseguraba que el sabor característico se debía al uso de materias primas de excelente calidad (agua de manantial purificada, melaza  -en vez de jugo de azúcar-  y una cepa de levadura patentada que aisló para obtener siempre el mismo perfil.  Bacardí tuvo la brillante idea de destilar varias veces una parte del aguardiente de la primera destilación hasta obtener un ron más puro y suave conocido como “redestilado”.

Cuenta la leyenda que a la vez que salía la primera botella de ron, uno de los hijos de Facundo plantó un cocotero a la entrada de la fábrica (ver foto supra), asegurando que la empresa sobreviviría en Cuba tanto tiempo como permaneciera ese árbol.   Durante 98 años el cocotero creció sin problemas en el mismo lugar donde había sido plantado hasta que, en 1960, se secó coincidiendo con la nacionalización del negocio por las autoridades cubanas y el exilio de toda la familia Bacardí.

En la sede actual de la empresa Bacardí en Hamilton (Bermudas) también hay plantado un cocotero con las mismas cualidades.

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En Facebook existe una página dedicada a Narcís Sala Parera (1879-1953) que fue el fundador, en 1918, del legendario Floridita de La Habana, conocido como “la cuna del daiquirí”, en cuya receta original se incluye el ron blanco Bacardí.  Véase en este mismo blog el artículo La verdadera historia del daiquirí.

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En memoria de una madre ejemplar

Mons. Boza (1961)–  Mons. Eduardo Boza Masvidal  (1915-2003)

Hace pocos días Dios llamó hacia Sí a una viejecita cargada de años y de méritos, de cabellos de plata y de corazón de oro.  ¡Que hermosa lucía allí en su lecho de muerte, entregado ya su espíritu a Dios y con la serena tranquilidad de los justos reflejada en el rostro!  Esa viejecita era mi madre, y ciertamente entre los muchos beneficios que tengo que agradecer a Dios, uno de los más grandes es el de haberme dado una madre como ella, cristiana de cuerpo entero, retrato vivo de la “mujer fuerte” de la que nos habla la Sagrada Escritura.

Si quisiéramos resumir su vida bastaría con decir que fue una vida consagrada a su hogar, en el que cumplía a cabalidad la altísima misión de madre que Dios le había confiado,  Unida en matrimonio desde muy joven con un hombre de su mismo temple espiritual, aquellas dos vidas se fundieron en una, y ya desde entonces no vivió sino para su esposo y para sus hijos.  Ella no supo mucho de fiestas ni de bailes, de lujos ni de vanidades, pero sí supo de trabajo y de abnegación, de amor y de sacrificio.  Quince hijos suponen una rica corona de mérito para una madre que sabe serlo plenamente.  Fueron sus manos santas las que guiaron por primera vez nuestras manos de niño para trazar sobre nosotros el signo de la cruz, y en sus rodillas aprendimos a balbucear el nombre santo de Dios y aquellas sencillas e ingenuas oraciones infantiles:  “Con Dios me acuesto, con Dios me levanto…”, y fue ella la que sembró tan profundamente en nuestro corazón la semilla de la fe y del amor a ese Padre celestial, que nadie la podrá ya nunca jamás arrancar.

Cada Primer Viernes de Mes antes de comer nos reunía a todos ante el viejo cuadro del Sagrado Corazón que presidía la sala familiar, para renovar la Consagración de la familia, y aún me parece oír su voz dulce que con acento de piedad honda leía la fórmula del Acto de Consagración en una libretica ya vieja, escrita de su puño y letra:  “Dígnate, Señor Jesús, entrar en esta casa que acepta el honor insigne de verte presidir nuestra familia…  Esta casa será tu refugio tan dulce como el de Betania…  Quédate con nosotros porque ya anochece y el mundo perverso quiere envolvernos en las tinieblas de sus negaciones y nosotros te queremos a Tí, y queremos que no otro reine sino sólo Tú…  Y cuando llegue la hora de la separación, cuando la muerte venga a cubrirnos de duelo, todos, Señor, tanto los que partan como los que queden, estaremos sumisos a tus decretos eternos, y nos consolaremos con el pensamiento de que llegará un día en el que toda la familia reunida en el cielo cantará para siempre tu gloria y tus beneficios”.

Tenía la santa obsesión de la unión y de la paz en la familia.  Jamás vimos una escena violenta ni una palabra ofensiva entre ella y mi padre, y en los papeles suyos que hemos encontrado después de su fallecimiento, siempre el mismo consejo:  sean muy unidos y que nunca los intereses materiales los dividan.

Cada noche antes de acostarnos, íbamos a pedirle la bendición a ella y a mi padre.  Recuerdo con qué filial respeto yo le besaba entonces a ella la mano y ella me besaba a mi en la frente, y recuerdo también las palabras con que acompañaba mi padre aquel gesto de bendición:  Que Dios te haga santo.  Si algún día habíamos cometido alguna falta especial, para hacernos reconocerla y rectificarla no necesitaba ella de golpes ni de gritos.  Bastaba que aquella noche no nos diera el beso de siempre.  Aquello era el castigo más grande que nos podían imponer.  Aquella noche no se podía dormir, y cuanto antes había que recobrar con el arrepentimiento el derecho a aquel beso.

Después entré en el Seminario y pasé varios años fuera de casa, hasta que llegó un día en que fue ella la que vino a besarme las manos a mí:  ya era sacerdote.  Y desde entonces ¡cómo le gustaba besarme las manos cada vez que me veía!  Confieso que yo sentía una cosa extraña, un íntimo rubor de que ella me tratara con tanto respeto, pero comprendí que no tenía derecho a impedirle que besara las manos de Cristo, de un Cristo que era suyo.  Y creo que puedo decir sin temor de inspirar celos a mis hermanos que desde entonces me quiso el doble:  por hijo y por sacerdote

Un feliz día ella y mi padre se postraron ante el altar de mi sacrificio para celebrar las Bodas de Oro de su matrimonio:  habían pasado cincuenta años, pero seguían el mismo amor y la misma fidelidad, se querían como entonces.  Después una mañana, de pronto, sin que precediera enfermedad, sin previo aviso, Dios se llevó a mi padre.  Aquello fue para ella un golpe muy duro, pero sólo sirvió para purificar más su alma en el crisol del dolor y unirla más con Dios.

En sus últimos años, ya casi sin poder caminar, siempre se sentía ágil y dispuesta para ir a la Parroquia de la Caridad a oír la misa mía y su delicia era comulgar de mis manos, porque ella sentía que en aquella misa ella tenía mucha parte.  En la Parroquia, ella era la abuela:  yo era el hijo que le había dado más nietos, y cuando yo iba a verla a casa, a la hora de despedirse me agarraba las manos y no acertaba a soltarme.  Tuve también el privilegio de ser su confesor durante doce años, el confesor de aquella alma privilegiada, y ver los tesoros de riqueza espiritual que albergaba en su corazón.

Cuando me consagraron Obispo, ella quiso poner en mi pectoral seis pequeños brillantes de una sortija que, desde su juventud, le había regalado mi padre, y que fue tal vez la única prenda que lució en aquellas manos sencillas y laboriosas.  El valor material de aquellos pequeños brillantes no debe ser mucho, pero su valor espiritual sí es muy grande, porque ellos fueron testigos de toda una vida de sacrificio, de deber cumplido humilde y sencillamente, con la naturalidad con que saben ser heroicas las almas grandes.  Después vino la inmovilidad:  primero el andar un poco en su silla de ruedas por la casa; luego el permanecer largos meses postrada en una cama, con el rostro siempre sereno, y sin que saliera nunca de sus labios una queja ni una palabra de inconformidad.

Escribo estas líneas veinte días después de su muerte, a bordo del Covadonga, expulsado de Cuba (1), y le doy gracias a Dios de que en su sabia Providencia me permitió estar con ella hasta el fin, llevarle a Cristo hasta su lecho de enferma en el regalo supremo del Santo Viático, ungir sus miembros y sus sentidos con el Óleo santo, y acompañarla en sus últimos momentos en aquella noche dolorosa del 31 de agosto en la que todos juntos alrededor de su cama rezábamos las preces de la Recomendación del Alma.  Siempre me han impresionado estas oraciones de los agonizantes.  ¡Cómo respiran consuelo y esperanza!  Parece que la Iglesia no está despidiendo a uno que se va, sino avisando a la Iglesia triunfante que prepare el recibimiento a uno que va a llegar.

Nunca repetí con tanta seguridad como aquella noche las palabras de la oración litúrgica:  “Que te salga al encuentro el espléndido coro de los ángeles, el senado de los apóstoles, el ejército triunfador de los mártires, la turba brillante de los confesores y el coro alegre de las vírgenes; que te llene de esperanza San José, patrono de los moribundos, y la Virgen María vuelva hacia tí sus ojos benignos, y que el mismo Cristo Jesús se te presente con rostro alegre y festivo y ordene colocarte entre los suyos”.

Terminada la Recomendación del Alma le dí la última absolución, y a los pocos minutos su alma voló a unirse con Dios.  Entonces le dije el primer responso que pone el Ritual para el momento mismo de la muerte, y que es como el aviso de la llegada, dado ya en los umbrales de la vida eterna:  “Venid, santos de Dios; salidle al encuentro, ángeles del Señor, para recibir su alma y presentarla en la presencia del Altísimo”.  Nunca me sentí tan seguro de que estas palabras se estaban cumpliendo.

La Iglesia militante había perdido una madre cristiana y ejemplar, pero era para enriquecer a la Iglesia triunfante con un nuevo miembro.  Ella ha ido a unirse con nuestro padre y con los tres hermanos que se fueron antes, y allí está velando por nosotros, y allí espera segura que se convierta en realidad el deseo tantas veces expresado por ella en la oración de los Primeros Viernes:  llegará el día en que toda la familia, reunida en el cielo, cantará para siempre la gloria de Dios.

(1)  Nota del Editor:  El 17 de septiembre de 1961 Mons. Eduardo Boza Masvidal fue expulsado de Cuba, junto a 132 sacerdotes y religiosos (32 de ellos cubanos y el resto de diversas nacionalidades), en el buque español Covadonga atracado en el puerto de La Habana.  Viajaron de forma precaria en la bodega del barco, que hacía el itinerario Veracruz-La Habana-La Coruña con una capacidad de 349 pasajeros y estaba completo. Véase a este respecto el artículo de Mons, Agustín A. Román en el siguiente enlace:

http://cuba.blogspot.com.es/2010/05/la-expulsion-de-los-sacerdotes-de-cuba.html

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En la imagen que figura supra puede verse a Mons. Eduardo Boza Masvidal a su llegada a Madrid en 1961, pocos días después de que fuera expulsado de Cuba, rodeado de un grupo de jóvenes universitarios cubanos que residían en el Colegio Mayor Pío XII, ubicado en la Ciudad Universitaria de Madrid.  Entre esos universitarios cubanos se encuentran los lectores de Cuadernos de Pozos Dulces Francisco Aramendía, Ricardo Cué, Vicente Cué, Alberto Sala y J.L. Urréchaga.

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Este artículo de Mons. Eduardo Boza Masvidal forma parte del libro Voz en el desierto, publicado por la Editorial Ideal, Coral Gables, Fl.  Pueden solicitarse ejemplares del libro en el e-mail:  ideal@idealpress.com

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Bebo y Chucho, unidos para siempre

bebo_chucho–  Mauricio Vicent

Sobre una repisa encima del piano de Bebo Valdés (Quivicán,1918) en la casa que el músico cubano tiene en España en la ciudad de Benalmádena (Málaga), un Premio Grammy muy especial destaca sobre los demás:  es el que obtuvo con su hijo Chucho por el disco Juntos para siempre, un trabajo cargado de sentimiento y sabiduría producido en 2008 por su amigo Fernando Trueba, a quien Bebo sigue llamando cariñosamente “Jefe” cuando lo ve, pese a que desde hacer algún tiempo su memoria de 94 años baila en una nube.

A pocos kilómetros del hogar de Bebo, en la casa donde Chucho se instaló hace un par de años para estar cerca de su padre, el mismo gramófono dorado de ese Grammy al mejor álbum de jazz latino ocupa un estante privilegiado del estudio, donde hay fotos de Chucho con Dizzy Gillespie, Michel Legrand, Santana, Tito Puente, Herbie Hancock, Chick Corea, Max Roach y una larga lista de artistas.  Entre los dos Valdés suman 17 gammy  -nueve Bebo y ocho su hijo-,  el último de ellos logrado con Chucho’s steps (2011), un disco de puro jazz afrocubano con homenajes al fundador del grupo Weather Report, Joe Zawinul, y a la familia Marsalis, además de a su hijo más pequeño, Juliancito, y su esposa, Lorena.  Ambos viven ahora con él en Benalmádena, pero esa es otra historia.

Trueba está aquí para saludar a los Valdés en sus respectivos refugios malagueños y para escuchar el nuevo disco de Chucho, todavía en fase de mezcla, en el que cuenta con la colaboración especial del saxofonista estadounidense Brandford Marsalis.  El cineasta español lleva una buena noticia:  muy pronto se reeditarán en una sola caja los ocho discos que grabó con Bebo después de filmar Calle 54, empezando por El arte del sabor (2001), con Cachao y Patato Valdés, por el que ganó su primer premio de la Academia de la música estadounidense, pasando por el éxito de Lágrimas negras (2003) con El Cigala, o el que grabó en el Village Vanguard con el contrabajista Javier Colina, y por supuesto el doble Bebo de Cuba (2004) y el último de su carrera, Juntos para siempre.

“… Es que han sido ocho discos y cuatro películas con Bebo en diez años”, exclama el cineasta en el tren, camino de Málaga, “Y no sabes lo bien que lo hemos pasado juntos”, constata con placer y a la vez con cierto nervio.

Trueba y Bebo no se ven desde el verano pasado, cuando murió la última esposa del pianista, Rose Marie Perhson, con quien vivió 40 años en Estocolmo antes de instalarse juntos en Benalmádena.  Desde hace algunos años Bebo dejó de actuar en público  -“se me va la cabeza, puedo empezar tocando un mambo y acabar en un chachachá”, bromeaba él mismo-,  pero ahora el alzhéimer ha avanzado y los momentos de lucidez son cada vez más fugaces.

Sin embargo, nada más abrirse la puerta y ver entrar a Chucho acompañado de su amigo, Bebo se ilumina:  “…llegó el Jefe”.  Como un muelle, abandona la partida de dominó y la taza de café sobre la mesa (como buen cubano no podía estar haciendo otra cosa) y salta al piano:  “¿Qué quieres que toque, Jefe?”.  Trueba le responde:  “Lo que tú prefieras, Bebo, lo que te apetezca”.

Empiezan a caer entonces El cumbanchero, Lágrimas negras y melodías de jazz como You belong to me, hasta desembocar, con ayuda de Chucho, en La comparsa, el fabuloso tema de Ernesto Lecuona, cubano como las palmas, que tocaron juntos en Calle 54.  “Fue la historia de amor de la película”, recuerda el director de aquel encuentro tan especial en los estudios de Sony Music en Manhattan.

Lo de Bebo esta tarde también es increíble:  lucha, bucea en sus recuerdos, vuelve, se va y retoma agarrado al ritmo hasta encontrar el camino de salida…..  En los rostros de Chucho y de Fernando hay alegría y también lágrimas contenidas; emoción nórdica en el de Richard, hijo de Bebo y Rose Marie, quien desde la muerte de su madre se ha instalado con él.

El piano es un poderoso pie en la tierra para Bebo.  Lo conduce sin apenas darse cuenta a su pasado y de allí lo trae de regreso a sus seres queridos y a lo mejor de su vida a través de melodías de ayer y de siempre, el Son de la Loma, Sabor a mí, La gloria eres tú…  Javier Colina, que lo visitó recientemente, cuenta que Bebo estuvo tocando dos horas para él sin parar un minuto, feliz.

La relación entre Chucho y Bebo es mágica:  los dos nacieron en el mismo pueblito cubano de Quivicán el mismo día  -un 9 de octubre-,  uno en 1918 y el otro en 1941;  y aunque sus vidas han estado siempre unidas por el piano y la música cubana, también han estado demasiado tiempo separadas por la política, pues Bebo se marchó de Cuba en 1960 y no quiso regresar más.  Tuvieron que esperar casi dos décadas para el reencuentro, pero desde entonces padre e hijo se han visto en numerosas ocasiones y han trabajado juntos.  Ahora Chucho se ha mudado definitivamente a Benalmádema para cuidarle.

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Mauricio Vicent es un periodista español que ha vivido varios años en La Habana.  En la versión impresa de Cuadernos de Pozos Dulces (1994-2012) publicó tres artículos. Véase en este blog su reciente artículo La cubanía, peculiar calidad de una cultura.

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La cubanía: peculiar calidad de una cultura

                                                                                             –  Mauricio Vicent

Hagamos caso de los sabios, y entre los que más al etnólogo Fernando Ortiz (1881-1969) y al poeta Gastón Baquero (1914-1997):  la cubanidad o cubanía no se define por la tierra cubana donde se nació ni por la ciudadanía política que se goza (o se sufre), menos aún por el concepto de raza, ya que no existe una raza cubana.

La cubanía, dice Ortiz, “es principalmente la peculiar calidad de una cultura, la de Cuba”, y esta viene determinada por numerosos factores, entre los principales la mezcla.  Cuba es liga, reunión, confluencia de raíces…  Y también desarraigo, provisionalidad, refundación constante.

Los primeros en llegar, los indios precolombinos, viajaron en canoa desde tierras continentales del Amazonas y Yucatán y de otras islas del Caribe.  Mucho después, los españoles y otros europeos (ingleses, franceses huidos de la revolución haitiana, corsarios holandeses) vinieron cargados de ambiciones y trajeron consigo al Nuevo Mundo negros esclavos de Angola, el Congo, Guinea y hasta de los puertos de Zanzíbar y Mozambique.

Había yorubas, mandingas, bantúes, carabalíes, tan distintos entre ellos como un austriaco de un andaluz, y cada uno con sus propias costumbres y religiones animistas.  A mediados del siglo XIX, algunas cantidades de culíes chinos procedentes de Cantón, Macao y Taiwán arribaron con su mundo propio y su pasión por los juegos de azar.

Las cuatro grandes razas se concentraron en esta pequeña isla del Caribe ablandada por el sol del trópico y batida por los huracanes, y esta poderosa mixtura se realizó en poco más de cuatro siglos, “nada” para la historia, recuerda Baquero.

En un ensayo clásico (Los factores humanos de la cubanidad), Fernando Ortiz comparó la cultura cubana y su formación con el ajiaco, el guiso criollo más genuino, “hecho de varias especies de legumbres” y  “de trozos de carmes diversas, todo lo cual se cocina con agua en hervor hasta producirse un caldo grueso y suculento y se sazona con el cubanísimo ají que le da el nombre”.  A lo largo de medio milenio, Cuba fue una cazuela abierta y en su interior se trabó una salsa muy sedimentada y con abundante aderezo.

Siboneyes, guanahacabibes, y sobre todo taínos, dejaron alimentos y ciertas voces –incluida la palabra Cuba-, además del tabaco y su humo hechicero para comunicarse con los dioses.  España llegó y de golpe impuso 3.000 años de civilización, y con la vela, el hierro, la pólvora, la imprenta, las plantaciones, el capital y la moneda aparecieron la primera guitarra y la universidad, además del látigo.  En los barcos negreros viajó todo el dolor imaginable del destierro, pero también leyendas y orishas que al ser prohibidos se sincretizaron con los santos católicos.  Chango, divinidad dueña del trueno, se transmutó en Santa Bárbara, y la madre de las aguas Yemayá, se escondió en la Virgen de Regla.

El tambor y la guitarra se acoplaron fácilmente y enseguida el mestizaje se impuso en todos los órdenes de la vida, siendo la música, el baile y el choteo espacios francos para negros, jabaos, mulatos y blanconazos.  Asia aportó la charada china, una lotería que sigue jugándose hoy de modo clandestino en toda la Isla y en la que cada número equivale a una imagen y esta suele asociarse a un  sueño.  Uno es caballo.  Tres, marinero.  Ocho, muerto y 23, vapor (o escalera), y así hasta llegar al número 100, que es inodoro, pero también Dios y automóvil.

Dice Gastón Baquero que “los encadenamientos de la charada son totalmente poéticos”.  Si a una vieja habanera le cuentan un sueño en el que aparece “una que no es monja, pero vive siempre dentro de su casa”, a lo mejor le tira al siete, caracol, con el siguiente argumento:  “¿Ha visto usted nadie que esté más encerrado que un caracol y sin estar en un convento?”.  Este tipo de conclusiones, sostiene Baquero, “nos conducen mecánicamente a un poema de Eliot”.

Esa “capacidad magnificadora” del cubano, junto a la mezcla, es otra característica principal de la cultura de Cuba.  Wifredo Lam era hijo de chino y de negra, y con sus pinceles arrastró al surrealismo toda aquella herencia y un mundo de sueños y máscaras poblado de seres sobrenaturales, a la vez humanos, animales y vegetales.  El óleo más famoso de Carlos Enríquez no es otro que El rapto de las mulatas, y de Cuba es José Martí, uno de los más grandes pensadores de América, muerto en combate contra las tropas españolas en 1895.

Sin España y el hervor del mestizaje no puede entenderse a José Lezama Lima, Alejo Carpentier, Guillermo Cabrera Infante o Nicolás Guillén, songoro cosongo de mamey, sorongo la negra baila bien,  Súmense contradanzas y danzones, Ignacio Cervantes y Ernesto Lecuona, el mambo, el chachachá, el jazz afrocubano de Frank Emllio y el son del trío Matamoros y de Compay Segundo.

Decía Dulce María Loynaz (1902-1997) Premio Cervantes 1992, que en su país la política pasa y la cultura permanece (bueno, sus palabras textuales eran un poco más crudas:  “Yo he vivido esta revolución como un paréntesis”, declaró tras recibir el galardón, con 90 años).

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Mauricio Vicent es un periodista español que ha vivido varios años en La Habana.  En la versión impresa de Cuadernos de Pozos Dulces (1994-2012) publicó tres artículos.

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Los cuatro tronos de la Virgen de la Caridad

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   –   Mons. Eduardo Boza Masvidal

    El 1º de mayo de 1916, Su Santidad el Papa Benedicto XV confirmaba solemnemente, con la autoridad apostólica, lo que ya era una realidad hacia tres siglos, y proclamaba oficialmente a la Santísima Virgen María de la Caridad del Cobre, Patrona Principal de la República de Cuba.

¿Cuándo empezó la Santísima Virgen María de la Caridad a ser nuestra Patrona, la Reina y Madre de nuestro pueblo?  Yo diría que desde aquel mismo día de principios del siglo XVII en el que tres hombres humildes de nuestra tierra encontraron su imagen flotando sobre las aguas de Nipe, como paloma mensajera de gracias y bendiciones del cielo.  Por ser nuestra patria una Isla larga y estrecha, nuestra vida está íntimamente ligada al mar.

Los cubanos amamos el mar, que siempre nos quedaba cerca, que forma parte de nuestra psicología y de nuestra vida.  Hoy, si tenemos que vivir en grandes países, tierra adentro, una de las cosas que más echamos de menos es precisamente su azul incomparable, que se pierde en el horizonte, y serena y eleva el espíritu.

El primer trono de la Virgen María de la Caridad fue el mar.  Su primer dosel, el cielo.  Así apareció Ella, bajo la azul inmensidad del cielo y sobre la azul inmensidad del mar, como un punto blanco y luminoso que venía de Dios y que nos señalaba el camino para ir a Él.

El segundo trono de la Virgen María de la Caridad fueron las manos de los tres hombres humildes y sencillos de nuestro pueblo cubano.  En ellos estaba representado todo el pueblo cubano.  Sus manos rudas y encallecidas de obreros, se hicieron tiernas y sedosas para recoger con amor aquel regalo del cielo.

El tercer trono de la Virgen María de la Caridad fue el verdor de nuestros campos.  El verde, ¡qué metido lo tenemos en la retina de nuestros ojos los cubanos!  Nuestros campos, nuestras palmas, nuestras llanuras, nuestras montañas, ¡todo es verde como la esperanza!  Ella misma escogió el lugar:  fue en El Cobre, sobre las montañas más altas de la patria, como para que desde allí Ella nos pudiera ver a todos, y nosotros para mirarla tuviéramos que levantar la vista hacia lo alto, entre los penachos de las palmas que se agitan en saludo vibrante y las cañas que se mecen suavemente a sus pies en oración callada, como ofreciéndole la dulzura del azúcar que contienen en su seno.  Allí, donde Ella quiso, sobre el trono verde, quedó su imagen.

El cuarto trono de la Virgen María de la Caridad fue rojo.  Rojo vivo, como el amor, como el sacrificio, como el martirio, como la sangre:  fue el corazón de cada cubano.  Y allí llega María para traer a Cristo.  Ella es el camino por donde Cristo viene a nosotros y por donde nosotros vamos a Él.  Ella quiere encontrar allí, no el amor sentimental de la devoción insulsa y supersticiosa, sino el amor valiente de la plena vivencia de nuestra fe cristiana, y ese amor es fuerte como el sacrificio, y rojo como el martirio callado y oculto del deber heroico de todos los días, o como el martirio cruento del sufrimiento y de la sangre que se vierte por Cristo y por la patria.

Han pasado tres siglos en los cuales, como la madre convive con sus hijos, la Virgen María de la Caridad ha compartido nuestra historia, nuestras ansias de liberación, nuestras penas y nuestras alegrías, nuestras inquietudes y nuestras esperanzas.  Ella ha escuchado plegarias de muchas generaciones de cubanos.

Terminada la lucha independentista, cuando ya la República comenzaba a asentarse sobre bases firmes, los Veteranos sintieron que les quedaba un deber que cumplir, y en nombre de todos, los que residían en las zonas más cercanas se reunieron en El Cobre y allí firmaron el precioso documento que elevaron al Papa Benedicto XV, pidiéndole que confirmara oficialmente a la Santísima Virgen María de la Caridad como Patrona de Cuba.

El Papa leyó aquella petición emocionada; miró a Cuba y vio a la Virgen de la Caridad como Reina de aquel pueblo en el trono azul de las aguas ondulantes, en el trono blanco de las manos limpias, en el trono verde de las montañas, en el trono rojo de varios millones de corazones cubanos y gozoso firmó el documento que confirmó en forma solemne y oficial aquel título y aquella realidad tres veces secular.  Era el 1º de mayo de 1916.

Un 8 de septiembre más nos sorprende en el exilio, dispersos en mil lugares; a otros en la patria esclavizada.  No podemos rendirle a nuestra Madre de la Caridad los grandes homenajes que quisiéramos.  No podemos llevarla en peregrinación por todos los rincones de Cuba como en 1952, cuando el Cincuentenario de la República;  no podemos reunirnos todos en un magno Congreso como en 1959.  Pero no importa:

Ella sabe de cruz y sabe de exilio, está con nosotros, con los de dentro y con los de fuera, y eso basta.

Que nuestro gran homenaje a la Virgen de la Caridad en esta hora de prueba sea mantenernos firmes y hacernos mejores cristianos y mejores cubanos.

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Nota:  Este artículo de Mons. Eduardo Boza Masvidal (1915-2003), forma parte del libro Voz en el destierro, publicado por la Editorial Ideal, Coral Gables, Fl.  Pueden solicitarse ejemplares del libro en el e-mail:   ideal@idealpress.com

El altar de la vieja casona

           

                                                –  Manuel R. de Bustamante

He cumplido ya 102 años de edad.  Ser longevo tiene, junto a las limitaciones de la edad, el privilegio de recordar en primera persona hechos, lugares y personas que nunca han podido conocer otros.

Así sucede con mis recuerdos de la vieja casona de la Academia De La Salle, ubicada en la Avenida de Carlos III, donde me gradué en 1925.  Como algunos recordarán, en el primer piso existía una capilla en el fondo de un ancho pasillo a cuyos lados se alineaban varias aulas.

El traslado a la Quinta Toca (ver imagen supra) como se conocía el edificio donde se ubicó la Academia De La Salle en 1923, coincidió con la inauguración de la hermosa Capilla del Colegio De La Salle del Vedado.  El altar anterior, realizado en madera, fue cedido entonces a la Academia para su adecuada ubicación en el plantel.

Cuando se procedía a la instalación de retablo del altar en el lugar elegido, se comprobó que dicho retablo no cabía en el espacio seleccionado, que era el único con dimensiones adecuadas para ese fin.  Se decidió entonces colocar la sección más ancha del retablo en el centro, que fue donde se decidió instalar la imagen de San Juan Bautista De La Salle, ubicándose las otras dos secciones a cada lado, en forma oblicua con respecto a la parte central.

Ese conjunto tenía una pequeña puerta en uno de los extremos, que requería que la persona se agachara para poder acceder a la parte posterior del altar, que se utilizaba como almacén y en donde se guardaron infinidad de cosas aprovechando el amplio espacio, entre ellas los decorados que se utilizaron en el pequeño escenario que existía en la anterior ubicación de la Academia DeLa Salle, en la calle Aguiar 108  ½  y que había pintado, entre otros, el Hermano Adrias.  Recuerdo que las peanas de las imágenes que se situaban a ambos lados del pasillo central fueron realizadas por el Hno. Gabriel, que también era un gran ebanista.

Había que solucionar un problema ya que el altar, en cuyo sagrario se guardaban las hostias consagradas, no debía de estar en un espacio público donde circulaban constantemente alumnos y profesores.   Se pensó entonces en cerrarlo utilizando las puertas que se habían quitado de los saloncitos que existían en el edificio antes de la remodelación para albergar las aulas.  Aún así, fue necesario instalar un nuevo juego de puertas centrales y dos laterales, que se abrían para la celebración de la liturgia.

Ese espacio central de la primera planta era el de mayores dimensiones, bajo techo, en la Academia De La Salle de la Avenida de Carlos III, y en ocasiones se llegó a utilizar como salón de actos y sala de cine.

No me resisto a contar a los lectores una divertida anécdota de los últimos años en la Academia De La Salle en la clase del Hermano Mauricio, previos a mi graduación en 1925.  Como recordarán algunos, en la esquina de Oquendo y Carlos III, existía una impresionante ceiba de gran altura.   En determinadas épocas del año se desprenden de esa clase de árbol las semillas envueltas en una curiosa mota como si fuera de algodón que flota en el aire.  En la hora del recreo recogíamos en el patio la mayor cantidad posible de esas semillas y las escondíamos bajo la tapa de los pupitres.  Llegado el momento, las echábamos a volar inundando la clase.  El paciente Hermano Mauricio interrumpía la clase, se sentaba, y esperaba a que los alumnos las recogieran.   ¡Que tiempos aquellos!

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Alberto Sala Mestres, Editor

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