La imagen de las palabras

teclado pc

–  Álex Grijelmo

Las redes sociales (1), el correo electrónico y los mensajes de móvil / cellular han obligado a millones de personas a relacionarse cada dos por tres con un teclado y, por lo tanto, a reflexionar sobre las palabras y a plantearse dudas ortográficas o gramaticales.

Hasta hace sólo unos años, la escritura habitual formaba parte de determinados ámbitos profesionales, pero no alcanzaba a la inmensa mayoría de la población del mundo avanzado.  Mucha gente podía pasar semanas y meses sin necesidad de escribir nada (aunque sí de leer).  Ahora, sin embargo, se escribe más que nunca en la historia de la humanidad.

Eso ha dotado de un nuevo rasgo a las personas.  Su imagen ya no reside sólo en su aspecto, sus ropas, su higiene, el modelo de su automóvil, acaso la decoración de la casa.  Ahora también transmitimos nuestra propia imagen a través de la escritura.

El grupo de WhatsApp de la Asociación de Padres, los mensajes de Twitter, los comentarios de Facebook o los argumentos de un correo electrónico constituyen un escaparate que exhibe a la vista de cualquiera la ortografía de una persona, su léxico, su capacidad para estructurar las ideas.

Si alguien lleva una marcha en la camisa, el amigo a quien tenga cerca en ese momento le advertirá amablemente para que se la limpie.  Incluso puede decírselo el desconocido con el que acaba de entablar una conversación.

Sin embargo, los fallos de escritura en esos ámbitos se dejan estar sin más comentario. Los vemos y los juzgamos, sí, pero miramos para otro lado.  Ni siquiera avisamos en privado para que el otro tome conciencia de sus errores.  Es un examen silencioso, del que a veces se derivan decisiones silenciosas también.

Tememos dañar al corregido.  ¿Por qué?  Tal vez porque un lamparón en la blusa se puede presentar como accidental y no descalifica a la persona, mientras que la escritura constituye una prolongación de la inteligencia y de la formación recibida.  Y por tanto las refleja.

El que observe en silencio esas faltas frecuentes exculpará, por supuesto, a quien no haya tenido a su alcance una educación adecuada.  Quizás no sea tan benevolente, en cambio, con los demás:  con quienes han malversado el esfuerzo educativo que se hizo con ellos; y con todos aquellos que lo consistieron.  El deterioro de la escritura en el sector bien escolarizado es lo que realmente provoca el escándalo.  Un escándalo silencioso que a veces se denuncia con energía, como lo ha hecho recientemente Víctor García de la Concha, Director del Instituto Cervantes (2).

____________________

(1)  El español es la tercera lengua más utilizada en Internet por detrás del inglés y el chino.  A su vez, ocupa el segundo puesto en Facebook y Twitter.  Se prevé que en el año 2030 el 7.5 % de la población mundial hablará y escribirá en español.  En la actualidad alcanza el 6.7% de todos los idiomas, porcentaje superior al de quienes utilizan el ruso (2.2 %) o se expresan en alemán o en francés (1.1 %).

(2)  Véase  https://youtube.com/watch?v=GSeGWbOR1E0

____________________

Anuncios

Cuadernos de Pozos Dulces en Facebook

CPD FACEBOOK

Facebook fue una idea creada y desarrollada por estudiantes de la Universidad de Harvard en 2004.  Originalmente era un sitio para los estudiantes de esa Universidad donde pudieran intercambiar una comunicación fluida y compartir contenidos de forma sencilla a través de Internet. Los creadores de ese proyecto, liderados por Mark Zuckerberg (n. 1984), fueron tan innovadores que con el tiempo se extendió hasta estar disponible para cualquier usuario de Internet.

En la actualidad Facebook tiene más de 1,350 millones de usuarios registrados, de los cuales el 56 por ciento son adolescentes, superando en casi un 60 por ciento a YouTube, su competidor mas cercano.

Con objeto de ampliar el número de lectores potenciales, Cuadernos de Pozos Dulces que, desde su incorporación a Internet en 2012 ya ha superado las 11,000 visitas/lectores, ha decidido formar parte de Facebook con la página Cuadernos Pozos Dulces, de reciente creación, donde se publicarán todos los artículos.

Las personas que deseen recibir puntualmente los artículos de  Cuadernos de Pozos Dulces  en su e-mail personal, sin coste alguno ahora y siempre, pueden indicarlo en el recuadro correspondiente que figura en la página de inicio de Cuadernos en Internet http://www.pozosdulces.wordpress.com

Desde sus comienzos, en la versión impresa realizada en el período 1994-2012, Cuadernos de Pozos Dulces  se ha consolidado como la publicación lasallista más destacada en género en la región de las Antillas.

Agradecemos a todos los lectores su colaboración y apoyo en esta labor, que tiene como objetivo la publicación de artículos, de materias diversas y autores diferentes, con un marcado perfil lasallista.

____________________

Un trienio y más de 10,500 visitas/lectores

Cuadernos 3-Years

Un trienio es un tiempo de tres años, y Cuadernos de Pozos Dulces celebra su tercer aniversario en Internet en el blog  http://www.pozosdulces.wordpress.com

En esos tres años se han publicado  72  artículos (un promedio de un artículo cada quince días para no agobiar a los lectores) de  53  autores diferentes.  A su vez, durante ese período los lectores han escrito libremente  207 comentarios  al pie de los artículos publicados.

Un total de  130  personas reciben directamente  en su propio e-mail todos los artículos que se publican mediante una suscripción gratuita (ahora y siempre) y segura. Para suscribirse sólo hay que seguir las sencillas instrucciones que figuran, en el margen derecho de la publicación, debajo de la lista de los artículos publicados.

Además,  297  lectores se conectan  a través del enlace permanente de Cuadernos en Facebook;  y en Twitter  49  seguidores  acceden puntualmente a los artículos publicados. 

Se han recibido en estos tres años  10,583  visitas de los lectores.  Los principales países donde residen son:  Estados Unidos, España, México, República Dominicana, Puerto Rico y Colombia.  A pesar de las dificultades, más de cincuenta personas han leído directamente la publicación en Cuba.

Esos datos consolidan, por tercer año consecutivo, a Cuadernos de Pozos Dulces como la publicación lasallista más destacada en su género en la región de las Antillas.

Confiamos en poder seguir ofreciendo, con la ayuda de todos, una publicación de marcado perfil lasallista que despierte el interés de los ya numerosos lectores.

A su vez, nos gustaría obtener también la colaboración de quienes deseen publicar sus textos, que pueden enviarse directamente al e-mail  pozosdulces@post.com

Alberto Sala Mestres, Editor.

____________________

Anécdota estadística:  La cifra de 10,583 visitas/lectores supera el número total (5,982) de alumnos matriculados en todas las instituciones docentes De La Salle en Cuba en el año 1960.

____________________

La vida es más que una lista de tareas

 Gabriel García de Oro

Vivimos inmersos en la sociedad del rendimiento y la hiperactividad.  ¿Resultado? Ansiedad.  Debemos distinguir entre lo importante, lo urgente y lo eliminable.

Empecemos por un cuento.  El de La Cenicienta.  Pero no nos fijaremos ni en el zapato de cristal, ni en la calabaza que se convierte en carruaje, ni en el príncipe azul. Vamos a poner nuestra atención en la cantidad de tareas que debe hacer Cenicienta antes de ir al baile.  Fregar, limpiar, planchar, ordenar, cocinar y volver a fregar, limpiar, ordenar… Lógicamente, cuando llega la hora de ir al baile, que es lo que realmente le hace ilusión y lo que de verdad cambiará su vida, está tan cansada que necesita la mágica ayuda del Hada Madrina para conseguirlo.  Sin ella, Cenicienta se hubiera quedado en casa, cansada y pensando con ansiedad en todo lo que aún le queda por hacer y en todo aquello para lo que no tendrá tiempo.

Pues bien, nosotros no somos muy diferentes a ella.  Antes de poder asistir a nuestros bailes, es decir, a aquello que realmente nos hace ilusión, nos motiva y quién sabe si también puede cambiar nuestras vidas, nos vemos inmersos en un sinfín de quehaceres: la casa perfectamente ordenada, la lavadora tendida, el niño apuntado a cuatro actividades extraescolares;  hay que ser, por supuesto, tremendamente productivos en nuestros trabajos, excelentes e imaginativos amantes con una vida social rica, activa y variada… y tener actualizado Facebook.  ¡Ah!, y sería bueno comer cinco piezas de fruta al día,  y correr diez kilómetros (6 millas aprox.), y no tener ojeras y… Hacer, hacer y hacer.  Al final de nuestro cuento, lo que sucede es que el baile siempre queda relegado a mañana, a “cuando acabe esto…”.  Y así pasan los días.

Como mínimo, Cenicienta tiene una excusa, o dos.  Las malvadas hermanastras la obligan y la maltratan.  Una fuerza externa la presiona, somete y explota.  Pero hoy las hermanastras somos nosotros mismos.  Byung-Chul Han, en su célebre libro La sociedad del cansancio (1), nos advierte de que vivimos en una sociedad de gimnasios, torres de oficinas, bancos, aviones y laboratorios genéticos.  Es decir, en la sociedad del rendimiento, del multitasking (multitarea).  Y una de las características de esta sociedad es que el individuo se autoexplota con la coartada de la obligación.  Tenemos a las hermanastras dentro, diciéndonos todo aquello que debemos hacer en una continua y excéntrica carrera en espiral.  Porque hoy el único pecado es no hacer nada.  Hasta los momentos de ocio, o los períodos de vacaciones, se han convertido en un conjunto inagotable de tareas que nos dejan más cansados que cuando empezamos.

Además, como señala el filósofo surcoreano (residente en Alemania), al no haber un explotador externo al que podamos enfrentarnos y oponernos con un rotundo ¡no!, la lucha resulta más complicada.  Sin embargo, también es verdad que basta con querer para vencer a las dos hermanastras que nos tiranizan y desatar la magia del Hada Madrina que todos llevamos dentro.

Admitamos pues que nos rodea el afán de productividad, que quien más quien menos se deja seducir por esas insoportables apps que nos alertan de todo aquello que nos queda por hacer.  O por las libretas preparadas para que podamos hacer listas que cumplir.  O por libros que nos explican cómo hacerlo todo, cómo llegar a todas partes y que el tiempo nos cunda más.  Pero llega el momento de abandonar esa locura, porque en el fondo, y paradójicamente, no hay nada menos productivo que el afán de productividad.

Byung-Chul Han asegura que el multitasking nos conduce a un estado de atención superficial y debemos tener en cuenta que los logros de la humanidad se deben a una atención profunda y contemplativa.  Así, también nuestros logros dependen de saber poner el foco y la atención en aquellas cosas importantes, en los bailes que merecen la pena.  Y para ello vamos a atacar al enemigo con sus propias armas y confeccionar una lista, pero inteligente, que nos sirva a nosotros y no que acabemos nosotros sirviéndola a ella.

¿Cómo?

El baile en primer lugar.  Hay que darle vuelta a la lista.  No dejar el baile para “cuando acabe todo esto”.  Ocuparnos primero de lo fundamental, de nosotros mismos. Empezar el día dedicándonos a aquello que sabemos que nos hará bien.  Imaginemos que una persona tiene que escribir un artículo y antes de empezar, sin embargo, lee los e-mails pendientes, atiende a las alertas de las redes sociales y contesta a un par de whatsapps. ¿Resultado?  Cansancio antes de empezar.  Cenicienta bien puede ir al baile y dejar esas otras cosas que requieren menos brillantez para después.

Bien, ¿y qué hacemos con todo lo demás?  Porque está claro que hay cosas que no podemos simplemente dejarlas de lado.  ¿Cómo hacer entonces?  Ayudará dividir el registro de tareas en tres grandes grupos.

Cosas que afrontar.  Lo que tengamos que hacer, hagámoslo.  Una vez hayamos ido al baile, no dejemos que esas otras cosas que volverán a aparecer tarde o temprano revoloteen por nuestra cabeza.  Por ejemplo, una llamada incómoda que vamos postergando. ¡Son tres minutos!  Pero si seguimos retrasándola, en lugar de 180 segundos llegará a durar seis meses en nuestra cabeza.

Cosas que organizar.  No hace falta que carguemos con todo.  Podemos delegar, pedir ayuda, repartir tareas, conseguir que ciertas cosas se realicen sin que recaigan en nosotros.

Cosas que no hacer.  Seguro que en esta lista hay muchos elementos que realmente no son necesarios.  Que se pueden eliminar directamente y, de esta manera, liberar espacio. Cada uno debe decidir cuáles.  Pero es importante que nos demos cuenta de que en este punto radica la primera gran victoria personal para olvidarnos de la vorágine de la hiperactividad sin sentido.  Renunciar a todo aquello que ni nos aporta, ni es estrictamente necesario.  Saber qué es lo que no hay que realizar es tan importante como ponerse manos a la obra con aquello que sí lo es.

Una vez que hemos conseguido dejar de correr en esa espiral del día a día fruto de esta sociedad de la multitarea, es el momento de empezar a bailar.  Y lo más importante es descubrir cuál es nuestra música.  Qué nos hace felices. Qué es lo que realmente nos importa.  Sir Ken Robinson lo llama “el elemento”, y nos asegura que “descubrir el elemento es recuperar capacidades sorprendentes en nuestro interior, y desarrollarlo dará un giro radical no sólo al entorno laboral, sino también a las relaciones y, en definitiva, a la vida”.  La buena noticia es que todos estamos invitados a un baile en el que seremos los protagonistas.

Algunos lo conocen y ya solamente deberán mantener a raya a las dos hermanastras.   Otros, por el contrario, aún no lo han  descubierto y deberán mirar en su interior, porque allí está, esperando a que lo saquen a bailar.  Si la respuesta a las tres preguntas que figuran a continuación es afirmativa, es que ya lo hemos encontrado.

–  ¿Tenemos ganas de bailar?  Si no nos da pereza, si siempre que pensamos en ello nos crece un hormigueo, si cuando estamos desarrollando esa actividad, aunque no sea todas las veces que quisiéramos, lo afrontamos con ganas y dedicaciòn. Si la contestación es sí, atentos porque puede ser que este sea nuestro “elemento”. El baile que nos está esperando.

–  ¿Se detiene el tiempo?  A pesar de las advertencias del Hada Madrina, Cenicienta está tan encantada en el baile que pierde la percepción del tiempo.  Le dan las doce de la noche sin que se dé cuenta.  Sólo las campanadas del reloj la pueden sacar del estado de flow el que ha caído, el verdadero hechizo cotidiano, y que se caracteriza porque enfocamos nuestra energía y sentimos una implicación total en la tarea, tal como lo definió Mihály Csíkszentmihályi en 1975.  Si aquí la respuesta es que , seguro que ese es el baile que andamos buscando.

–  ¿Se activará la magia?  La magia no es otra cosa que la pasión.  Y la pasión es el motor de la grandeza, la autorrealización y la maestría.  Si descubrimos aquello que nos apasiona, seremos capaces de focalizar nuestra energía en ello y descubrir que Platón (427 a.C-347 a.C) estaba en lo cierto cuando afirmaba que “todas las cosas serán producidas en superior cantidad y calidad y con mayor facilidad, cuando cada hombre trabaje en una sola ocupación, de acuerdo con sus dones naturales, y en el momento adecuado, sin inmiscuirse en nada más”.

(1)  Byung-Chul Han, La sociedad del cansancio (Editorial Herder, Barcelona (2012), 80 páginas.

____________________