La Salle en San Patricio, la Catedral de Nueva York

sanpatricio.salle.1

–  Manuel R. de Bustamante

La Catedral de San Patricio está ubicada en la Quinta Avenida de Nueva York, entre las calles 50 y 51, y es la segunda sede catedralicia de Diócesis neoyorquina, convertida en Archidiócesis el 19 de julio de 1850.  La primera Iglesia de San Patricio estaba situada en la calle Mott, en lo que entonces era la zona más exclusiva de la joven ciudad, hoy pleno barrio chino.  En aquella época el cubano Padre Félix Varela (1788-1853) era Vicario de la Diócesis de Nueva York y, con ese rango, asistió en representación del Obispo a un Concilio celebrado en Baltimore.  Detrás del altar mayor de la actual Catedral, dirigiéndose hacia la sacristía, existe una placa situada a la derecha, en la que se hace constar la condición de Vicario alcanzada por el Siervo de Dios Padre Varela, cuya Causa de Beatificación se encuentra actualmente en estudio en Roma.

Al entrar por la puerta principal de la Catedral (1), en la primera Capilla situada a la izquierda, nos encontramos con el Altar dedicado a San Juan Bautista De La Salle (1651-1719), elaborado en mármol blanco (véase imagen supra).  Esta Capilla fue consagrada el 10 de diciembre de 1900 (2) por el Arzobispo Corrigan.  Hay que señalar que es la segunda Capilla en todo el mundo (3) que ha sido dedicada a nuestro “Padre y Maestro”.

En el centro del altar se encuentra la venerada imagen del Santo Fundador y, a cada lado, paneles que recuerdan escenas de su vida.  El de la izquierda muestra al Santo dando lecciones a un grupo de niños; y el de la derecha escenifica su conocido amor y dedicación a los más necesitados.  En el frontal del altar un hermoso bajorrelieve representa el fallecimiento del Santo.

El entusiasmo de los Hermanos De La Salle de Nueva York les llevó a colocar en las ménsulas situadas a ambos lados del altar, pequeñas estatuillas de miembros del Instituto vistiendo sus hábitos de color negro, lo que ofrece un curioso contraste con la marmórea blancura del altar.  La presencia lasallista se repite en los hermosos vitrales.  Sobre el citado altar se encuentra el vitral que regalaron los Hermanos con motivo de la Beatificación del Fundador, promulgada el 14 de febrero de 1888 por el Papa León XIII.

Existe otro precioso vitral que representa la aprobación de las Reglas del Instituto, el 26 de enero de 1725, por el Papa Benedicto XII.  En este último se puede apreciar al Papa sentado en su trono recibiendo el documento que le entrega el Superior General Hermano Timothée.  Los vistosos uniformes de la Guardia Suiza junto a los ornamentos de los acompañantes del Santo Padre contrastan con el oscuro hábito de los Hermanos presentes en el solemne acto.

Antes de salir de la Catedral por la puerta que desemboca en la calle 50, podemos contemplar un vitral de grandes dimensiones en el que figura otro detalle lasallista. Está representado el Arquitecto Renwick presentando los planos del edificio al Arzobispo Hugues, que se encuentra sentado ante una mesa.  Rodeándola, se puede ver al Cardenal McCloskey, su Secretario el Rvdo. John M. Farley -quien, posteriormente fue el segundo Cardenal de Nueva York-, M. Lorin, autor del vitral, un franciscano, un Hermano De La Salle, varios religiosos, y un office boy (futuro arquitecto) desplegando un rollo de dibujos con los planos.  A un lado de la mesa podemos ver un portafolio con la inscripción “James Renwick Esq., New York”, junto a los dígitos 1879, correspondientes al año de ejecución del vitral.

(1)  Para más información véase  http://www.saintpatrickscathedral.org

(2)  San Juan Bautista De La Salle fue canonizado el 24 de mayo de 1900 por el Papa León XIII.  El santoral indica que su fiesta se celebra el 7 de abril, el mismo día y mes de su fallecimiento en 1719.

(3  La primera Capilla dedicada a San Juan Bautista De La Salle se encuentra ubicada en el Istituto San Giuseppe-Istituto De Merone (Roma) y fue inaugurada en 1888, año de su Beatificación.  Con motivo del tercer centenario de su nacimiento se le dedicó en 1951 una Iglesia cercana a la Casa Generalicia, y en la Diócesis de Roma tiene otra Iglesia en la zona de Torrino consagrada en el año 2009.  También existen Iglesias dedicadas a San Juan Bautista De La Salle en Canadá (Montreal), Colombia (Bogotá, Cartagena, Medellín y Soledad), España (Jerez y Sevilla), Francia (París), México (León [Guanajuato], Monclova y Monterrey), Panamá (Panamá), Perú (Lima), Puerto Rico (Bayamón), República Dominicana (Santo Domingo) y Lara (Venezuela), entre otros lugares de culto.

____________________

El altar de la vieja casona

           

                                                –  Manuel R. de Bustamante

He cumplido ya 102 años de edad.  Ser longevo tiene, junto a las limitaciones de la edad, el privilegio de recordar en primera persona hechos, lugares y personas que nunca han podido conocer otros.

Así sucede con mis recuerdos de la vieja casona de la Academia De La Salle, ubicada en la Avenida de Carlos III, donde me gradué en 1925.  Como algunos recordarán, en el primer piso existía una capilla en el fondo de un ancho pasillo a cuyos lados se alineaban varias aulas.

El traslado a la Quinta Toca (ver imagen supra) como se conocía el edificio donde se ubicó la Academia De La Salle en 1923, coincidió con la inauguración de la hermosa Capilla del Colegio De La Salle del Vedado.  El altar anterior, realizado en madera, fue cedido entonces a la Academia para su adecuada ubicación en el plantel.

Cuando se procedía a la instalación de retablo del altar en el lugar elegido, se comprobó que dicho retablo no cabía en el espacio seleccionado, que era el único con dimensiones adecuadas para ese fin.  Se decidió entonces colocar la sección más ancha del retablo en el centro, que fue donde se decidió instalar la imagen de San Juan Bautista De La Salle, ubicándose las otras dos secciones a cada lado, en forma oblicua con respecto a la parte central.

Ese conjunto tenía una pequeña puerta en uno de los extremos, que requería que la persona se agachara para poder acceder a la parte posterior del altar, que se utilizaba como almacén y en donde se guardaron infinidad de cosas aprovechando el amplio espacio, entre ellas los decorados que se utilizaron en el pequeño escenario que existía en la anterior ubicación de la Academia DeLa Salle, en la calle Aguiar 108  ½  y que había pintado, entre otros, el Hermano Adrias.  Recuerdo que las peanas de las imágenes que se situaban a ambos lados del pasillo central fueron realizadas por el Hno. Gabriel, que también era un gran ebanista.

Había que solucionar un problema ya que el altar, en cuyo sagrario se guardaban las hostias consagradas, no debía de estar en un espacio público donde circulaban constantemente alumnos y profesores.   Se pensó entonces en cerrarlo utilizando las puertas que se habían quitado de los saloncitos que existían en el edificio antes de la remodelación para albergar las aulas.  Aún así, fue necesario instalar un nuevo juego de puertas centrales y dos laterales, que se abrían para la celebración de la liturgia.

Ese espacio central de la primera planta era el de mayores dimensiones, bajo techo, en la Academia De La Salle de la Avenida de Carlos III, y en ocasiones se llegó a utilizar como salón de actos y sala de cine.

No me resisto a contar a los lectores una divertida anécdota de los últimos años en la Academia De La Salle en la clase del Hermano Mauricio, previos a mi graduación en 1925.  Como recordarán algunos, en la esquina de Oquendo y Carlos III, existía una impresionante ceiba de gran altura.   En determinadas épocas del año se desprenden de esa clase de árbol las semillas envueltas en una curiosa mota como si fuera de algodón que flota en el aire.  En la hora del recreo recogíamos en el patio la mayor cantidad posible de esas semillas y las escondíamos bajo la tapa de los pupitres.  Llegado el momento, las echábamos a volar inundando la clase.  El paciente Hermano Mauricio interrumpía la clase, se sentaba, y esperaba a que los alumnos las recogieran.   ¡Que tiempos aquellos!

__________________________