El Ganges, un río moribundo

–  Gloria Crespo McLennan

El río más importante de la India agoniza, anegado por los vertidos industriales y aguas residuales, aunque los peregrinos hindúes creen que el río Ganges lo purifica todo.

Por las corrientes del Ganges (2,515 kilómetros / 1,569 millas de longitud) corre el polvo de cientos de cuerpos cremados.  El fotógrafo italiano Giulio Di Sturco (n. 1979) [ver imagen del Ganges supra] recorrió durante ocho años este río sagrado de los hindúes, desde el nacimiento en el Himalaya hasta alcanzar su desembocadura en Bangladesh.  Su caudal sirve de sustento para millones de personas y crea uno de los ecosistemas más variados del mundo.

El respeto por el Ganges forma parte de la identidad india, de su cultura y civilización, pero ello se ve amenazado por su alarmante grado de toxicidad.  Madre Ganga (su personificación femenina mitológica) se muere.

Con el fin de salvarlo, un tribunal de la India concedió recientemente el estatus legal de persona al río y a su afluente principal, el Yamuna, otorgándoles los mismos derechos, obligaciones y responsabilidades que un ser humano.  Ahora contaminarlo y ensuciarlo equivale a agredir a una persona.

Igual que las aguas pierden su esencia, el color se desvanece en esta visión de la India.  Los paisajes y sus pobladores quedan envueltos en una extraña atmósfera, desasosegante, que pone énfasis en la urgencia por recuperar este río moribundo.

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